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domingo, 12 de enero de 2020

MUJER ANCESTRAL...







Una Mujer ancestral va y viene con la brisa

Acariciando sus sentidos y despertando mil sonrisas

Un acorde de guitarra llega hasta sus oídos

Alborotando esa Diosa que permanecía dormía.



Carmen Pacheco
12 de enero de 2020

sábado, 17 de agosto de 2019

ME ENCANTA SER DISTINTA...





Soy un ser raro, de esos que les gusta correr descalza bajo la lluvia. De las que les encanta el ruido que produce la energía que descarga un trueno. La que hace el amor bajo la lluvia y se alimenta de cada gota que penetra por sus poros.

Soy de las mujeres y creo que somos multitud, que agradecen un beso en la distancia pero siempre esperando el contacto piel con piel.

Soy de esos bichos raros que no les importa decir lo que sienten, aunque no sea correspondida porque lo que más importa es sentirse viva.

Formo parte de ese gremio de mujeres que van por el cosmos con su verdad y su pasión. Dicen que el que mucho se acondiciona a los demás deja de ser auténtica y eso no me interesa.

Soy quien soy por haber nacido de una mujer que vivió fuera de época. La que iba hacia adelante, contra viento y marea. Era de aquellas que mantenían magia en sus manos. Ese tipo de magia que hace que la vida sea vivible.

Un bicho raro, que un día lluvioso lo convierte en romántico, nostálgico. Que muere por una taza de chocolate caliente, un buen libro o película y un buen amante para que caliente aquello que el chocolate no alcanzó a calentar.

Soy y me encanta ser rara, extraña, enigmática, romántica, alegre, entusiasta y por sobre todas las cosas sentirme VIVA y dar vida al que se me acerca…

Carmen Pacheco
@Erotismo10
17 de agosto del 2019

viernes, 1 de marzo de 2019

LA MUJER ESQUELETO SE ENAMORA...




Ella, cual alma en pena, aparece por entre las rendijas de sus ventanas, por debajo de los ramales polvorientos, por entre  los salientes de su tristeza y por las losas de su alma. Aunque tiene una sonrisa desolada, sus ojos dejan entrever la picardía de entonces.

Por entre sus huesos  corre la brisa del otoño, el inicio del invierno y aquella hermosa primavera que la hizo ser merecedora de los mejores elogios por su increíble belleza, por la que muchos se postraron ante ella, tan solo por una mirada de esos ojos color esmeralda.

Llegan, a lo lejos, revoloteando con el viento, unas notas musicales, que consiguen sacarle una mueca, como la de la Mona Liza, algo enigmática. Nadie la conoce, todos creen saber lo que siente, hasta llegan a emitir comentarios grotesco de su manera de ser.  Esa melodía, también trajo un dejo de tristeza haciendo que de repente resbalaran, por las cuencas de sus ojos, un par de lágrimas, que al desplomarse en el suelo se convirtieron en diamantes preciosos.

Sus huesos arden todas las noches a la espera de una caricia  o un te quiero. Se le puede observar caminando por entre el follaje verde de la montaña, alumbrando con el brillo de sus huesos el nacimiento de otro atardecer. Muy de vez en cuando se oye un grito desesperado en la oscuridad de la colina, siendo acompañado otro sonido crudo que hace el agua cuando cae cerca del hogar, donde pasa sus días sola. Los seres mitológicos, que allí habitan piensan que ha decidido terminar con su pesar pero es sólo el grito de un ser que trata de percibir la vibración de aquel, que un día la llenó de ilusión y esperanzas.

Era un domingo cálido, de esos que invitan a hacer el amor entre el sudor y la brisa. La mujer esqueleto sumergió sus huesos en el manantial cristalino esperando sacar las cenizas de aquel fuego que algún día quemó sus entrañas y así reducir  sus ganas de sentirse amada.

Esa noche, fortuitamente pasaba un caminante por esos lugares cuando vio una luz que atravesaba los confines del territorio. Se acercó y observó a la mujer más hermosa que jamás hubiese podido imaginar. La visión era alucinante. Su piel era morena y sedosa. El agua que le escurría desde su larga melena hacia su vientre, parecían gotas de cristal pues brillaban en todo el contorno de sus pechos  erguidos y sublimemente torneados. El caminante no se movió, y mucho menos se atrevió a respirar mientras observaba cómo esa alucinación  salía de las aguas dejando ver un pubis adornado de gotitas brillantes dando la impresión que era una gema preciosa. La mujer esqueleto mientras salía de las aguas sintió que un calor avasallante la invadía con un fuerte dolor en los huesos. No podía explicarse qué le pasaba, puede ser que la noche esté más fría hoy –pensó-. Pero de pronto observó a un hombre, que escondido por  entre los matorrales la espiaba muy quietamente. Se fue acercando a él y cuando lo tuvo cerca se le quedó mirando. Sus huesos comenzaron a temblar haciendo un ruido extraño era algo  que jamás había sentido la mujer esqueleto. El hombre no podía dejar de ver a semejante mujer que desnuda y sin ninguna clase de pudor, se acercó hacia él.

Sus cuerpos se juntaron lentamente, como dos locas babosas de un riachuelo. La mujer esqueleto lo sintió cálido y seguro permitiendo que se adentrara entre sus huesos. Él le acarició el rostro muy suavemente, mientras la mujer esqueleto lloraba dejando salir de sus vacías cuencas, perlas que iban a parar al suelo haciendo que florecieran flores hermosas en el lugar. Él se introdujo por entre su pelvis desnuda encontrando la calidez del fuego que había estado encendido esperando el momento para arropar al elegido de su corazón, ese el que le hiciera sentir el amor más profundo. Ya no hubo fuerza humana que pudiera separarlos. Y comenzaron a comerse a besos.  

La Mujer le mostraba los dientes blancos cual perlas. El disfrutaba acariciando sus senos voluptuosos y firmes. Lo que más quería era tomarlos entre sus manos y llevárselos a la boca, como el recién nacido que busca, desesperado, el alimento para su existencia. Los besaba  en el frenesí de un loco obsesionado. Sus manos bajaron a sus caderas encontrando esa hendidura maravillosa que lo llevaría a la gloria. Su pelvis hizo un ruido extraño mientras él le separaba el fémur con la intensión de anidarse en ese vacío que se producía. El sólo sentir, el roce de sus huesos con los suyos, hizo que explotara una chispa de energía que la invadió mientras se acercaba dejando preso a ese amor deseado. El rato que pasaron fue largo y extraño. Jamás mujer alguna le había hecho sentir tanto amor. Se entregó a ella sin importarle nada. Era la mujer que había esperado por siglos. Abrazándola la tumbó al suelo y en esa caricia de amor quedaron unidos para siempre. La mujer esqueleto resurgió de sus miserias para convertirse en un ser de la nada, amante y segura de que sus huesos serían acariciados y amados por largo tiempo.

Y así quedaron, enrocados eterna y húmedamente. A menos de un suspiro de tibio abrazo y de besos mustios…  


Carmen Pacheco
@Etrotismo10
Jueves 01 marzo 2019

domingo, 2 de diciembre de 2018

CÓMO DUELE LA AUSENCIA DE TUS BESOS...



Te encuentro bajo mis sábanas
Te percibo entre mis anhelos
Te mueves por dentro de mis querencias
Me estremezco  aún sin verte

Nadie sabe lo que siente
Todos lloran por un amor perdido
Sin darse cuenta que lo tuvieron en sus manos
Y que se les diluyó por entre sus miedos

Aquí estoy deshilvanando mis sueños
Cual gata que se enreda en la madeja
Trato de lanzarte al río
Pero te aferras y no te quejas

Mi vientre te ha sentido bailando una rumba flamenca
Tus castañuelas las he oído entre mis piernas
Toda tu música ha sido perfecta
Sólo que tú no te has dado cuenta.

Hoy visto de piel mi vida
De esa manera tus manos podrán irrumpir por cualquier rendija
Nada podrá oponerse a esta sensación
La vida fluye cual niño en pleno alumbramiento

Me siento a meditar y es tu aroma el que me seduce
Coloco mi mente en la nada y tus ojos resplandecen como estrellas
Retiro mis pensamientos y tu sonrisa envuelve mi alma

Sigo en el mismo resplandor de tu boca
Que si esto es pecado no me importa
Sólo quiero verme en ese tu ser que me disloca.




Carmen Pacheco
@Erotismo10
01 de diciembre de 2018


miércoles, 25 de julio de 2018

ORGASMOS BAJO LA LLUVIA...




Era uno de esos días en que parecía que el cielo se caería. Había estado lloviendo a cántaros desde la noche anterior. Karla tenía que salir de madrugada para la entrevista de trabajo que, al fin, habían aceptado hacerle en esa empresa internacional, que tanto había esperando. No sabía cómo saldría de su casa, el meteorólogo informaba que seguiría lloviendo por veinticuatro horas más. No había podido dormir en toda la noche. Se había quedado organizando los documentos que llevaría a la entrevista. No quería que le faltaran detalles, que seguro pedirían.

Era la oportunidad de su vida. Había esperado por este empleo dos años. Se preparó como el que va para unas olimpíadas. No escatimó en seminarios, talleres, hasta aprendió el inglés comercial. Ya ella hablaba, fluidamente, ese idioma pero era necesario adentrarse en el tecnicismo que requería su futuro empleo.

Ya iban a dar las dos de la mañana y la lluvia no pensaba detenerse. Sentada con una taza de café en la mano pensaba en que no tendría su carro para el día siguiente. El muy condenado se le antojó reventársele la manguera del aire acondicionado o sería el sello, pensó. En fin fuera lo que fuera, la obligaba a irse en taxi. Ya había contactado a una línea, que no estaba tan lejos de su casa y habían quedado en mandarle un carro a las ocho de la mañana. Su cita sería a las once, así que le daría tiempo a desayunar y por la lluvia, podría ir poco a poco y llegar a buena hora.

Karla tenía un compañero, era un gato al que llamaba Bigotes. Lo había encontrado en una alcantarilla a punto de ahogarse, en un día como hoy, en que las nubes están ansiosas de descargar todo lo que llevan por dentro, sobre la faz de la tierra. Lo llamó así porque era tan pequeño, que lo único que sobresalía en él eran sus largos bigotes.

Bigotes se refugió en su regazo buscando calor y encendiendo su motor interno vibraba y ronroneaba dándole calor a sus piernas. Eso hizo que Karla se tranquilizara y dejara de pensar en cómo haría para llegar a la cita. Mientras le acariciaba el pelaje a Bigotes, alargó su brazo y colocó música relajante, que la llevó a tener un momento de tranquilidad interna.

Al fin decidió irse a la cama para ver si podía mecerse sobre la hamaca de la Luna y dormir un poco antes de que sonara el despertador.

A las seis sonó la alarma despertando a Karla de un solo salto que casi se cae de la cama. Se levantó, con sueño aún y fue a preparar café mientras se duchaba. Ya todo lo tenía listo. Se comió un sándwich con otra taza de café y se dispuso a esperar el taxi. Aún llovía y la temperatura había bajado bastante. Se apresuró a guardar una chaqueta por si aumentaba el frío.

El taxi llegó a las ocho en punto. El taxista se bajó con un paraguas enorme y ayudó a Karla a subir el maletín al carro, donde llevaba todas sus ideas que expondría a los entrevistadores ese día. Ya sentada en la parte de atrás, el conductor le da los buenos días y disponiéndose a poner el carro en movimiento, Karla le dice: -un momento, me parece conocida esa voz. ¿Acaso no es usted Francisco?- Al instante el hombre se voltea y sacándose el impermeable de la cabeza, se le queda viendo y le dice: -¿Acaso no eres Karla, mi Karlita? Y ambos asombrados por la casualidad se echaron a reír saludándose mutuamente. Mujer –le dice Francisco- pásate hacia adelante para que hablemos y así saber qué ha sido de ti en todos estos años. Karla sale rápido del carro con un periódico en la mano, tratando de taparse de la lluvia que caía a porrazos y se instala en la parte de adelante y riendo cierra la puerta.

Deja que te vea mejor y hace que voltee hacia él. Pero si estás más hermosa que nunca. Y tú estás igualito – le contesta ella. No quiso decirlo pero le pareció que seguía igual de buenmozo e interesante, ahora más por unas canitas que se asomaban sobre sus cienes.

En el camino se desparramó un aguacero de espanto y brinco. Venía con centellas y truenos. Había que guarecerse en algún lugar. Las calles se inundaban y tenían que salir del centro de la ciudad. Francisco poseía una casa en la parte más alta de la localidad y fue allí donde fueron a parar.

Ya Karla conocía el lugar. Le traía recuerdos de momentos muy gratos con Francisco.

Pensé que habías vendido la propiedad - le dijo. Para nada –le contesta Francisco. Esta casa fue de mis padres y hay muchos recuerdos de mi niñez. Además tengo otros recuerdos de una época de mi vida en que fui feliz y no lo sabía. Karla baja el rostro y hace como si no hubiese oído lo que dijo.

Aquí tengo comida y bebida por si esta lluvia se extiende, así que no te preocupes. Espero que no llueva más - le dice ella. Tengo una entrevista a las once de la mañana para el trabajo de mis sueños, tú sabes, el que siempre he esperado.

Me parece maravilloso pero si continúa este diluvio no creo que puedas llegar. Es más no creo que ellos puedan llegar a la cita porque esto está pasando en toda la ciudad. Vamos a tomarnos una buena taza de café y allí veremos que nos tiene deparado el clima hoy. Diciendo esto se fue a la cocina. Mientras movía los trastos buscando para hacer el café Karla lo ve moverse de un lado al otro y recordaba esos momentos en que pasaban días enteros en ese lugar, días de completa entrega. Francisco la atrapó mirándolo y sus ojos se abrazaron de recuerdos y ansias. Ella volteó la cara y disimuló estar observando cómo se formaba una piscina de agua en el patio de al lado.

Con todo preparado, se acercó ofreciéndole una taza que traía ese olor a café  recién colado. Allí se sentaron a hablar y a ponerse al día con sus vidas. Rieron y volvieron a tomar café varias veces, ambos eran amantes del café.

Llegó el medio día y la lluvia no amainaba, al contrario, el cielo se había tornado oscuro completamente y a lo lejos se apreciaban los centellazos que alumbraban el lugar, dando la impresión de un torneo con sables eléctricos, donde dos samuráis se baten en un duelo a muerte por el amor de una dama.

Bueno, dijo Francisco, dado que ni tú ni yo iremos a trabajar o alguna otra parte hoy, declaro abierto el bar y el restaurant porque hay hambre, ¿te parece?  Karla, riéndose, acepta el decreto y Francisco dice –habiendo quorum en lo solicitado y estando todos de acuerdo, se abre el bar y saca una botella de vino, del que sabe que a ella le gusta.

No salieron de la cocina era allí donde estaba la vida, donde se manejaba un calorcito especial, según decía Francisco. Le preparó un arroz a la marinera con ensalada que no tuvo más remedio que aplaudir tan maravillosa comida. Luego vino un Cointreau para hacer la digestión y siguieron con vino. Total el día no pintaba para otra cosa que para hablar y disfrutar de la compañía.

¿Te acuerdas Karla cuando veníamos en esos días de lluvia a esta casa? Fueron momentos muy agradables. Karla no quería entrar en esa conversación porque aún dolía el haberse separado. Francisco notó la incomodidad de Karla y levantando la copa brindó por el reencuentro. Así siguió una copa tras otra hasta que ya bailaban y cantaban. La cercanía se había hecho necesaria y los cuerpos ya se rosaban. En una de esas, Francisco la atrajo para que bailaran aquella melodía que siempre les había gustado en aquellos tiempos. Cuando pasó la mano por su cintura, las llamas del infierno se quedaron heladas del calor que despedían ambos cuerpos. Estaban uno frente al otro y sus alientos calentaban los labios del otro.

La casa tenía una planta superior y para acceder a ella había que subir por una escalera que quedaba del lado de afuera. En ese momento con el aguacero que se había desgajado sobre el lugar, caía cual cascada en plena selva. Fue allí que la llevó cuando al fin pudo capturar su boca con un beso profundo y ahogado en el te quiero, en el me muero por tenerte. Bajo los chorros de agua, se fueron sacando la vestimenta. A medida que eso pasaba sus manos acariciaban el cuerpo del otro. El agua les caía como un remanso de frescor para el calor que bullía de sus cuerpos. Sólo que no era suficiente para apagar esa hoguera que había permanecido encendida por mucho tiempo.

Karla lo atrae hacia su desnudez y coloca su rostro en sus gentiles senos, que con el frío del agua permanecían en una erección sublime. Él los besaba con tanta furia que dolía. Ella abierta a recibir la caricia tan esperada, lo fue bajando hasta dejarlo frente a esos labios ardientes que soñaban con un beso profundo y húmedo.

Francisco ya en la locura extrema la levantó por la cintura y la puso más arriba, donde estaba el descanso de la escalera y fue allí que la hizo suya, con una dulzura loca. Con su cuerpo le tapaba el borbotón de agua que le caía en el rostro. Alzó sus caderas y es cuando en un grito de éxtasis la penetra sintiendo el temblor de las carnes de Karla. Allí estuvieron un buen tiempo, ni el agua, ni el frío evitó que se amaran, como sólo ellos sabían.

De la tempestad llegó la calma y acurrucados uno junto al otro descansan de tanto anhelo, de tanta necesidad de tenerse. ¿Por qué se habían separada? ya eso no importaba. El destino los volvía a unir y muy dentro de ellos sabían que no podían permitirse el error de volverse a distanciar. Eran el uno para el otro. En eso pensaba Francisco cuando se volteó y vio el cuerpo desnudo de la mujer que siempre amó. La fiebre volvió a enajenarlo y las ganas renacieron como la flor que duerme en la noche y florece en el día. La fue despertando con caricias y besos. Al abrir los ojos Karla, se vio en la profundidad que había en los de Francisco y se volteó para amarlo nuevamente, intensamente en una sola respiración en un entrar y salir de su alma. Haciendo que no sólo ellos se adoraran, sino que en sus nuevos recuerdos pudieran alejar cualquier sentimiento negativo que hubiesen tenido ambos.

El alba apareció por la rendija de la ventana y los encontró en un solo abrazo. Karla se despierta cuando siente que su amado está listo para volver a hacerla sentir cómo se llega al cielo con un beso de los suyos.





Carmen Pacheco
@Erotismo10

25 de julio de 2018

jueves, 7 de junio de 2018

CUAL PAVO REAL ME SEDUCE...





Por la plaza se pasea con aire de Pavo Real
Me sonríe y se menea mostrándome su andar
Sólo yo sé de qué se trata
Sólo él sabe que me mata.

Su plumaje es brillante como el oro al amanecer
Pero su pico afilado no deja de entorpecer
Sus patas se mueven a un delicioso compás
Todo él me incita a querer bailar más.

Eso fue en otros tiempos, alcanzé a gritarle
Y él se hace como el que no oye
Así se va acercando más y más a mí respirar
Retrocedo, tengo miedo, no lo puedo aguantar.

Una leve brisa le sacude las plumas
Y de su cuerpo emana ese olor que caricia que reclama
Mis pulmones se impregnan de él
Mis manos corren a atajar mi corazón.

Quién lo diría, mi alma aleteando por un Pavo Real….






Carmen Pacheco
@Erotismo10
08 de junio de 2018


lunes, 12 de marzo de 2018

UN CUERPO ARDE…




Vuelve el calor y tu cuerpo se afiebra
Gotas de sudor resbalan por tu cintura
Y lentamente se depositan en tu sexo
Las caderas bailan al ritmo de esas ansias.

Sólo hay un ventilador
Él mueve el poco aire que entra por la ventana
Las cortinas apenas se agitan
Necesitas sentir su cuerpo.

Mari Carmen tiene visita
Su música entra por las rendijas de la puerta
Se la oye reír y cantar
Esta noche ella será la idolatrada.

No puedes evitarlo hierves de pasión
Quieres  calmar esta sed
Sólo existe una manera
No hay otra cosa que hacer.

Una ducha de agua fría liberará el calor
El vapor no se hace esperar
Y cual hoya de presión
Desata estas ansias que tienes de sentir.








Carmen Pacheco
@Erotismo10
12 de marzo de 2018



jueves, 30 de noviembre de 2017

A LOVE FOR CHRISTMAS IS REQUESTED....






Christmas is coming and there is loneliness
I already asked the Baby Jesus for a real love
But in my little faith I'm not sure if it will come
It will be that I am no longer in age.

A year ago, when I was arranging my little tree
My hands flew like a hummingbird in love
Musical notes came out of my throat
That impregnated the walls of the place.

At that time, it did not occur to me to ask God for a gift
I felt blessed and complete
It was enough what I had in my hands
It was mine that danced in my mind.

Maybe I should have asked for a love for me
Of those that fill you to satiety
Of which you are not afraid of illusion
But I was not ready for that gift
It came without warning
However I experienced it and I felt it in all its splendor
They were drops of happiness that ignited my soul
But what was in my hands was only salt
That dissolves in the water
That way it was extinguished.

But December is approaching
And my singing soul requests a love.
A love of those who walk the paths of life
With the freedom of the dreamer and squeeze the hand not to wake up

Today I make a request of love
Let's say it's a letter for the Child God
Waiting for the Angels and the Archangels
 Understand that ...
 I want a love for Christmas!
And send it to the Lord with haste!





Carmen Pacheco
lasculpasylamuertedelamorii@hotmail.com
@ Eroticism10
November 29, 2017

domingo, 29 de octubre de 2017

APRESURANDO EL TIEMPO…



Vuela tiempo vuela
Llévate mis cuitas bien lejos
Serpentea cual dragón henchido
Lanzando luces de vida al aire

Vuela tiempo vuela
No repares en mi dolor
Que me han dicho que tú lo curas todo
Y es por eso que no le pongo atención.

Vuela tiempo vuela
Que en tu lomo llevas mi aliento
Aferrado a tus crines
Mientras me llega su pensamiento

Vuela tiempo vuela
Que sólo la esperanza persiste
Para olvidar aquel amor
Que no sabe que existes

Vuela tiempo vuela
Y muéstrame tus sorpresas
Dime que volveré amar
¿No ves que estoy triste?

Vuela tiempo vuela
Que en tu volar retorne mi alegría
Es el tesoro de mi alma
Es mi ilusión y algarabía.

¡Vuela tiempo…Por favor vuela!




Carmen Pacheco
@Erotismo10
29 de octubre del 2017



lunes, 23 de octubre de 2017

You were a vision of love...





It was a sunny afternoon. They had forecast winds and cloudy skies. The sun ignored the predictions and kept the atmosphere warm and bright.

I was walking along the boulevard of San Marino, when I saw a woman who moving at her pace. Her skirt, soft like a butterfly's wing, clung to her hips, revealing rounded buttocks, which, at the strong wobble of her hips, performed a dance like drums in the jungle. It was a delight the sight that was offered at the time but I had to cross to another corner to go to the meeting place with friends. Suddenly, a strong breeze hit the folds of her skirt and it began to flutter madly, like a flag flying. You had some boxes in your hands and you did not know what to do at the moment. The scene had become a magical and sexual experience. I could see your delicate panties that matched your blouse. They were of a black lace, very delicate, that framed exquisitely the roundness of your jewel.

You were still undecided, if you dropped the boxes or grabbed your skirt. You turned around on the spot and in that way I noticed your legs turned and delicate skin, which I thought of as an Amazon. Strong and outlined. He was certain they would take a beating from this spirited steed.

At last you decided to release the boxes and with the face red for the pain of knowing you observed to you covered your legs. In that moment I loved you.

I thought-what a pity, I would have liked to keep watching you fight the wind-when suddenly a breath of hot air was let slip between your legs and immediately, with the face decomposed delirium, gave way to the feeling that this air left you . It was as if a mouth had risen to your mountain ranges and made your whole being gleaned with pleasure. Since your hands touched those exquisite breasts like pigeons that wish to fly and without remembering where you were, you delighted in the soft and warm sensation that gave you that flash of breeze. I had been perplexed by the scene before me. He could not believe what he was sharing at the time. My hunger for man rose like a rooster in full dawn. I wanted to hug you and kiss those fleshy lips, which were in the middle of the street giving the first one that caught them. Woman i wanted to make you mine. But it all happened as fast as it started and you grabbed your boxes and kept walking as if nothing had happened. While I, behind you, I was dying to have you. You never knew my anguish, my sorrow. Only if you read these words, will you identify with them.

I ran to my house went to the bathroom  with your image in my mind. I gave free rein to my desires and for a moment y had you whole for me. Your skirt I made mine. From your breasts sprouted lilies and carnations. Greater was my feeling, when I gave vent to my fantasy and tried that honey that ran between your legs. It was a delight that I lived, until I realized that you will never know what your skirt and the wind did with this desire to make you mine.



Carmen Pacheco
lasculpasylamuertedelamorii@hotmail.com
@ Eroticism10

October 23, 2017

AYER TE HICE MÍA...






Era una tarde soleada. Habían pronosticado vientos con cielos nublados. El sol no hizo caso de las predicciones y de igual manera mantenía el ambiente cálido e iluminado.

Caminaba por el boulevard de San Mariño, cuando vi a una mujer que se tongoneaba al son de su propio ritmo. Su falda, suave cual ala de mariposa se pegaba a sus cadera dejando ver unas redondeadas nalgas, que al meneo fuerte de su vaivén, hacían una danza cual tambores en plena jungla, ¡tras, tras, tras, tras! Era una delicia la vista que se me ofrecía en ese momento pero tenía que cruzar hacia otra esquina para dirigirme al lugar de encuentro con unos amigos. De repente, un fuerte ventarrón azotó los pliegues de su falda y ésta comenzó a ondear locamente, cual bandera al viento. Llevabas unas cajas en tus manos y no supiste qué hacer en el momento. La escena se había convertido en una experiencia mágica y sexual. Pude ver tus delicadas bragas que hacían juego con tu blusa. Eran de un encaje negro, muy fino, que enmarcaban exquisitamente la redondez de tu joya.

Seguías indecisa, si soltar las cajas o agarrarte la falda. Dabas vueltas en el sitio y de esa forma reparé en tus piernas torneadas y de delicada piel, que se me antojaron como las de una amazona, fuertes y delineadas. Estaba seguro que aguantarían una embestida de este brioso corcel.

Al fin decidiste soltar las cajas y con el rostro cual grana por la pena de saberte observada agarraste la inquieta pieza y pusiste tus manos alrededor de tus piernas. En ese momento te amé.

Pensé –Qué lástima, me hubiese gustado seguir viéndote pelear contra el viento- cuando de repente una bocanada de aire caliente pasó atropelladamente al raz del piso dejándose colar por entre tus piernas e inmediatamente, con la cara descompuesta de delirio, diste paso a la sensación que éste aire te dejaba. Fue como si una boca hubiese subido a tus cordilleras e hiciera que todo tu ser se espigara de placer. Ya tus manos tocaban esos senos exquisitos cual palomas que desean volar, y sin recordar dónde estabas, te deleitaste con la suave y cálida sensación que te otorgó ese fogonazo de brisa. Yo, había quedado perplejo con la escena que tenía frente a mí. No daba crédito de lo que era partícipe en ese momento. Mis ganas de hombre se elevaron cual gallo en pleno amanecer. Quería abrazarte y besar esos labios carnosos, que estaban en medio de la calle obsequiándose al primero que los atrapara. ¡Mujer que ganas tenía de hacerte mía! Pero todo pasó tan rápido como empezó. Agarraste tus cajas y seguiste caminando como si no hubiese pasado nada. Mientras yo, tras de ti, me moría de deseos por tenerte. Jamás supiste de mi angustia, de mi pena. Sólo si llegases a leer estas letras, te identificarías con ellas.

Corrí a mi casa y sin saludar entre al baño, con tu imagen en mi mente. Di rienda suelta a mis deseos y por un momento te tuve de pie a cabeza. Tu falda la hice mía. De de tus senos brotaron lirios y claveles.  Mayor fue mi sentir, cuando caí preso de mis fantasías y deseos, los cuales me llevaron a probar esa miel dorada que corría por entre tus piernas. Fue una delicia lo que viví, hasta que comprendí que tú no sabrás lo que hicieron tu falda y el viento con estas ganas de hacerte mía.


Carmen Pacheco
@Erotismo10
23 de octubre de 2017



lunes, 21 de agosto de 2017

QUÉ SERÁ DE TÍ...




Anocheció y me pregunto…

¿Qué será de ti?

Pasan los años y no abandonas este corazón.

Ya no moras en sus habitaciones, es verdad.

Sin embargo, en todas ellas encuentro algo que me hace recordarte.

Hace algunas noches buscando en un baúl apareció uno de tus abrazos. Éste se había refugiado bajo un sombrero de ala ancha, para evitar ser echado, me vio y se deslizó por entre los recuerdos rápidamente.

En el lugar donde guardo el café, estaba oculto un beso largo y prolongado que al verme corrió perdiéndose entre las tazas, no sin antes hacer caer la cucharita de plata para el azúcar.

En el sofá, por entre los cojines, se oyen, de vez en cuando, fuertes tañidos que semejaban el retumbar de un corazón enamorado.

Aún habitas en algunos espacios, es verdad. Tendré que pedir desalojo muy pronto. Sólo que esos pequeños fantasmas son difíciles de atrapar para colocarlos en un recipiente. Lo otro es, ¿cuál sería el destinatario? Posiblemente tenga que hacer una pequeña fogata y entre canciones, danzas y decretos ofrecerle todo su contenido, al Dios de los amantes e incinerarlos con el fuego que todo lo limpia, que todo lo purifica.

Ya ha pasado algo de tiempo y tu aroma persiste en mi mente. La brisa trae hasta mí el recuerdo de tus ojos malcriados y el de tu sonrisa atrevida.


Qué será de ti…

Mejor, no averiguo sobre tu vida…



Carmen Pacheco
@Erotismo10
21 de agosto del 2017
Pintor: Fredy Ramón Pacheco