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sábado, 17 de agosto de 2019

ME ENCANTA SER DISTINTA...





Soy un ser raro, de esos que les gusta correr descalza bajo la lluvia. De las que les encanta el ruido que produce la energía que descarga un trueno. La que hace el amor bajo la lluvia y se alimenta de cada gota que penetra por sus poros.

Soy de las mujeres y creo que somos multitud, que agradecen un beso en la distancia pero siempre esperando el contacto piel con piel.

Soy de esos bichos raros que no les importa decir lo que sienten, aunque no sea correspondida porque lo que más importa es sentirse viva.

Formo parte de ese gremio de mujeres que van por el cosmos con su verdad y su pasión. Dicen que el que mucho se acondiciona a los demás deja de ser auténtica y eso no me interesa.

Soy quien soy por haber nacido de una mujer que vivió fuera de época. La que iba hacia adelante, contra viento y marea. Era de aquellas que mantenían magia en sus manos. Ese tipo de magia que hace que la vida sea vivible.

Un bicho raro, que un día lluvioso lo convierte en romántico, nostálgico. Que muere por una taza de chocolate caliente, un buen libro o película y un buen amante para que caliente aquello que el chocolate no alcanzó a calentar.

Soy y me encanta ser rara, extraña, enigmática, romántica, alegre, entusiasta y por sobre todas las cosas sentirme VIVA y dar vida al que se me acerca…

Carmen Pacheco
@Erotismo10
17 de agosto del 2019

martes, 16 de octubre de 2018

GOTAS DE AMOR...






Amaneciendo en la laguna de tus ojos
Cual plato limpio y claro
reflejando este amor como la lluvia
En pequeñitas gotas del rocío.

Que no estás aquí, qué importa
Si nazco cada vez que te pienso
Si vibro cada vez que te recuerdo
Quién dijo que tenías que estar presente
Si eres el rayito de sol que siento
Cada vez que te respiro…




Carmen Pacheco
@Erotismo10
16 de octubre de 2018
  



sábado, 24 de marzo de 2018

DIME QUIÉN ERES...




Quién eres, que mantienes mi boca anhelante
Quién eres, que permaneces tatuado en mis sentidos
Quién eres, que sin pedir permiso persistes en mis sueños
Quién eres, para acariciar mi alma sin sentido. 

Quién eres, para dormir a mi lado rozando mis pliegues
Quién eres, que tienes a raya otras posibilidades
Quién eres, que en silencio me amas
Quién eres, que en la distancia te espero.


Quién eres, que entraste en mi mundo volteándolo patas arriba
Quién eres, para pasearte desnudo por toda  mi vida
Quién eres, que sin pedirlo posas tus alas sobre mi lengua
Dándome la mísera esperanza de un te quiero

Dime ¿Quién eres?






Carmen Pacheco
23 de marzo de 2018



viernes, 16 de febrero de 2018

UN BAÑO DE BURBUJAS EXCITANTE...





Luego de un arduo día de trabajo llegó a su casa con la firme intención de no atender el teléfono y así poder introducirse en ese libro que la tenía muy entusiasmada.

Eleonora era una mujer joven. Respondía a todo aquello que la llevara a contradecir los cánones impuestos por la sociedad. Disfrutaba de una buena discusión. Sobre todo si tenía que ver con deidades e historias antiquísimas de su tierra.

Llegó soltando cartera y papeles. Sacudía los pies para que desaparecieran esos grilletes que le imponía la sociedad “Los Zapatos”. Cuando niña la regañaban mucho por andar descalza. Ella les decía mientras corría para que no le pisaran los dedos, “Así consigo mantener contacto con el planeta” y su falda era como una bandera al viento al subir los escalones, de dos en dos, mientras su abuela, jadeando al pie de ésta, se le quedaba mirando con una sonrisa de amor. No entendía por qué no podía molestarse con su nieta.

No llegaba a los treinta. Sus ojos eran oscuros y profundos, como el fondo de la laguna de los muertos, esa que mentaban tanto sus viejos, donde las doncellas eran lanzadas como ofrenda a los Dioses de sus ancestros. Tenía la mirada directa e inquisidora. No dejaba que se le pasara nada. Definitivamente tenía un alma vieja.

Llevaba poco tiempo viviendo sola. Para ella había sido el mayor alcance de privacidad anhelada. Necesitaba oxígeno y en casa de sus padres, ya no alcanzaba a respirarlo. Los amaba pero sentía que era el momento de lanzarse a volar en la búsqueda de distintos horizontes y nuevas experiencias.

Colocó música relajante y prendió incienso. Era viernes y eso significaba que al otro día no tenía que despertarse temprano, así que se sirvió una copa de vino y fue a darse una exquisito baño de espumas.

El calor del agua la ceñía a medida que iba introduciéndose en la bañera. El agua estaba temperada y con unas sales que le dejó, como regalo, su abuela, antes de morir. En dicho obsequio venía una nota: “Nunca te bañes con estas sales, mientras consumas alcohol” Son esas indicaciones que muchas veces obviamos por pensar que no es importante leerlas.

Colocó unas velas en las esquinas de la bañera y en una mesita el vino y la copa. Ya tenía el momento perfecto para liberase de todo el stress de la semana.

El silencio de ese viernes no era normal. Regularmente, los vecinos hacían unas fiestas estruendosas, que muchas veces habían tenido que llamar a las autoridades para obligarlos a bajarle el tono de la música. Pero esta noche, todo estaba en calma. El ambiente de la habitación era denso como un chocolate espeso y oscuro como noche de Luna nueva pero se sentía muy placentero.

A la tercera copa, Eleonor sentía que estaba en el océano. Su cuerpo se distendió tanto que sus pechos flotaban fuera del agua cual boyas marinas. Sus pezones enarbolados eran como dos banderas rígidas que se movían al vaivén de las aguas. Esa sensación le producía placer. En su mente aparecía ella en una playa, que la llevaba a la orilla y la regresaba al fondo como manos que acariciaban.

Ya ella no estaba en la bañera de su apartamento. Palmeras se tongoneaban bajo la fuerte brisa que allí había. El aire traía el olor a salitre y a leña quemada. Su rostro miraba al cielo. La Luna le guiñaba un ojo, mientras una nube le acariciaba las nalgas. Eleonora se sentía en complicidad con aquella Luna, que la invitaba a sentir.

La música venía de un búngalo no muy alejado de la playa. El mar la sacaba hacia la orilla muy lentamente. Su cuerpo desnudo sentía como era arrastrada fuera del agua pero con una suavidad que excitaba. Sus pechos seguían apuntando a las estrellas, cuando sintió que la llevaban cargada hacia dónde provenía esa deliciosa melodía.

Ya Eleonor no era dueña de su cordura. Fue colocada en una manta sobre el suelo, con una suavidad exquisita. Su cuerpo siempre se mantuvo caliente y a la expectativa. Con los ojos cerrados y la mente abierta percibió un olor a canela que se le acercaba lentamente. Su cuerpo excitado se puso en guardia. Sus glándulas comenzaron  a segregar, su piel entera esperaba la sensación. Ella sola se removía de placer, sin que la hubiesen tocado.

Una lengua la invitó a abrir su boca. Ésta se introdujo cual serpiente, humedeciéndole todas las sensaciones. Ya su cuerpo pedía, exigía más de ésa alucinación. A lo lejos oyó cómo unas campanas eran tocadas con insistencia pero fue por un segundo que se extravió de la concentración en que estaba. Lentamente fue abriendo las piernas y sintió la caricia estremecedora que iba por sus muslos hasta el vientre palpitante.

Sus hermosos senos eran besados y bebidos como jamás había sentido. Sus quejidos se entretejían con la melodía que brincaba por entre los balcones, haciendo del lugar un escenario de entrega.

No podía aguantar más, cuando, en un momento su cuerpo no fue uno, ya eran dos entrelazados en una danza frenética de sexo y lujuria. Ella se dejaba amar entregándose en los brazos de algo que la llevaba a viajar hasta aquella Luna coqueta, que le había guiñado un ojo. En ese momento su miedo a sentir le daba paso a la autenticidad de sus sentimientos. Esa noche fue amada varias veces como jamás lo había sido.

El silencio la despierta sigue en la bañera. Las velas se han consumido, a la botella de vino aún le queda algo del exquisito líquido. Su cuerpo presentaba el comportamiento del que ha permanecido mucho tiempo en el agua. Cuando logra despertarse bien, entiende que su abuela tenía razón, cuando le avisó del riesgo de beber y sumergirse en las aguas repletas de peligrosos cristales.


Carmen Pacheco
@Erotismo10
16 de febrero de 2018


jueves, 30 de noviembre de 2017

SE SOLICITA UN AMOR PARA NAVIDAD...






Llega la navidad y hay soledad
Ya le pedí al Niño Jesús un amor  de verdad
Pero en mi poca fe no estoy segura si llegará
Será que no estoy ya en la edad.

Un año atrás, cuando arreglaba mi arbolito
Mis manos volaban cual colibrí enamorado
De mi garganta salían notas musicales
Que impregnaban las paredes del lugar.

En ese momento, no se me ocurrió pedirle a Dios un regalo
Me sentía bendecida y completa
Era suficiente lo que tenía en mis manos
Era mío lo que danzaba en mi mente.

Quizás debí pedirle un amor para mí
De esos que te llenan hasta la saciedad
Del que no tienes miedo de ilusionarte
Pero no estaba preparada para ese regalo
Llegó sin avisar.

Sin embargo lo viví y lo sentí en todo su esplendor
Fueron gotas de felicidad que encendieron mi alma
Pero lo que estaba en mis manos sólo era sal
Que se disolvió en el agua
Y de esa forma se extinguió.

Ya se acerca diciembre
Y mi alma cantarina solicita un amor.
Un amor de esos que camine por las veredas de la vida
Con la libertad del que sueña y aprieta la mano para no despertar

Hoy hago una petición de amor
Digamos que es una carta para el Niño Dios
Esperando que los Ángeles y los Arcángeles
 Entiendan que…

 ¡Quiero un amor para Navidad
Por favor entregar con premura al Señor Dios!!






Carmen Pacheco
@Erotismo10
29 de noviembre de 2017

domingo, 29 de octubre de 2017

APRESURANDO EL TIEMPO…



Vuela tiempo vuela
Llévate mis cuitas bien lejos
Serpentea cual dragón henchido
Lanzando luces de vida al aire

Vuela tiempo vuela
No repares en mi dolor
Que me han dicho que tú lo curas todo
Y es por eso que no le pongo atención.

Vuela tiempo vuela
Que en tu lomo llevas mi aliento
Aferrado a tus crines
Mientras me llega su pensamiento

Vuela tiempo vuela
Que sólo la esperanza persiste
Para olvidar aquel amor
Que no sabe que existes

Vuela tiempo vuela
Y muéstrame tus sorpresas
Dime que volveré amar
¿No ves que estoy triste?

Vuela tiempo vuela
Que en tu volar retorne mi alegría
Es el tesoro de mi alma
Es mi ilusión y algarabía.

¡Vuela tiempo…Por favor vuela!




Carmen Pacheco
@Erotismo10
29 de octubre del 2017



domingo, 10 de septiembre de 2017

What will be...






I will be with this melancholy forever?
Will this stubborn heart not give way to mourning?
It will be that spring of love and desires, which springs up inside me does not have a up to this point
Why in my silence you sound like a bell.

Will be that my body will not cease to perceive you
It will be that despite my daily tasks
You find time to wallow you in my mind
Will you be something I did not finish in my previous life?

There are many "Will be that" for my taste
I go back to bed and continue to roll all over her
A kiss goes through
Through the pillow.

Another sigh finds me in a corner
I have been doing this for several nights
The most funny of the case is that I do not remember you
I do not bother to remind you
You just appear through my padlocks.
For me, you were impregnated on the walls
You're like the ghost of an old house
You appear from nothing and with your creaking of bones
You make mi body shudder

A few days I jump for joy
I think I exorcised you.
I do not feel you and I smile again
But other days... Other days you remain as an anchor to the sand
There is no storm to get you out of my depth.

Are you one of those loves that take time to leave?
Is it that at this moment, you do not even remember my name and I am thinking a useless feeling?

I search for what does not exist
I hope what will never come
Oh! Sad desolation, how can I make you shut up?
I cannot forget you that are the sad reality

And it's not because of your body or sex
I think that when I solve this puzzle
I can completely get rid of this feeling
You did not leave, you're still in here.





Carmen Pacheco
lasculpasylamuertedelamorii@hotmail.com
@Eroticism10
Septiembre 10, 2017

martes, 9 de agosto de 2016

UNA SILUETA BAJO MIS SÁBANAS...




Me encuentro en esos días de fogosidad literaria y recostada en mi cama, lo veo respirar plácidamente. – Su aliento se escapa por entre sus abiertos labios y es una especie de calidez pegajosa, que incita a saborearla. Es un aroma como aquellos dulces que le llamábamos “Melcocha” y que dejaban siempre la sensación de querer seguir estirándose, hasta alargarlos en toda su extensión, dejando al aire su dulce y aromática tersura.

Su pequeña barba  bordea esos labios, tan deseados. Le dan un aspecto de hombre de letras, de esos que subyugan con su profundidad de ideas y verborrea. Me excitan las mentes brillantes.


No puedo dejar de observarlo. Siento que, no solamente mi cama ha sido abordada, con piratas en plena alta mar. Mi alma se alegra de que ese ser de las mil facetas, haya logrado asaltar esa solitaria extensión, cuando mi tripulación había desestimado la perseverancia de tan arrojado ser.


Días atrás, en mi alcoba no se respiraba otro tipo de olor, que no fuese el de la persona que, día a día, lo ocupaba. Sólo, algunas veces podía percibir el aroma de los silencios y de la atractiva pero maléfica Soledad.


Puedo hacer una retrospectiva, muy reciente de dos semanas, por ejemplo y al unirla a la de este momento, cuando observo el movimiento acompasado de su respiración, me indica que no estoy sola. Puedo ver cómo se va transformando o mejor dicho, cómo se va rellenando, una parte de la sábana que cubre este desnudo y deseoso cuerpo. 


Ante mis ojos se manifiesta una forma de nacimiento a mi lado. No me da miedo, solo es incredulidad al ver cómo emerge por debajo de la sábana la forma de una persona. 


Si pudiéramos unir esos dos tiempos  podríamos hacer una buena secuencia desde la soledad hacia la locura más grande y sentir ese cuerpo caliente, que hoy ocupa el otro lado de la cama.


El anhelo ha sido abrigado. Sus manos rodean ese ser sintiendo su temperatura afiebrado y jadeante, con una multiplicidad de sensaciones y sentimientos. Su voz ronca, aunque anda con un poquito de gripe, me suena como el gato que siempre quise tener ronroneándose en mis oídos.


Su boca, al fin ha probado el néctar, que permanecía, en plena maceración y que, según su catador, está en el punto ideal para su degustación. El tiempo ha sido benévolo con mis esencias y las ha mantenido jugosas para mi sibarita especial.


Muy quedo me ha dicho, que mantengo mis curvas y la tenacidad en mi cuerpo. Qué están en el punto perfecto para sus apetencias y deseos. Mi ego de mujer se dispara, cual cohete al viento. No hay nada mejor, cuando un hombre enciende, de esa forma, las ganas de galopear sabana adentro, a una mujer. No existen límites para ensillarlo y demostrarle, lo lejos que se puede llegar, con ella. ¡Dios! mi mente se desnuda y aparece la trovadora, la amante, la puta, la amiga, la compinche, la loba hambrienta y sedienta de amor.


Mi alma se ha vestido, con ropa de campo. Mis pies permanecen descalzos manteniendo el contacto con la suavidad del monte y la humedad de la tierra. Con el olor a flores silvestres estoy lista para lanzarme a todo galope sobre ese caballo brioso y fuerte, que me llevará a seguir disfrutando de la belleza de la vida.


El sol ilumina mi rostro, mientras, una suave brisa, se cuela por los rizos de mis cabellos, que orgullosa agitan mi melena encanecida. ¡Toda yo soy vida, todo Él es mi vida!


Carmen Pacheco
@Erotismo10
9 de agosto del 2016