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sábado, 17 de agosto de 2019

ME ENCANTA SER DISTINTA...





Soy un ser raro, de esos que les gusta correr descalza bajo la lluvia. De las que les encanta el ruido que produce la energía que descarga un trueno. La que hace el amor bajo la lluvia y se alimenta de cada gota que penetra por sus poros.

Soy de las mujeres y creo que somos multitud, que agradecen un beso en la distancia pero siempre esperando el contacto piel con piel.

Soy de esos bichos raros que no les importa decir lo que sienten, aunque no sea correspondida porque lo que más importa es sentirse viva.

Formo parte de ese gremio de mujeres que van por el cosmos con su verdad y su pasión. Dicen que el que mucho se acondiciona a los demás deja de ser auténtica y eso no me interesa.

Soy quien soy por haber nacido de una mujer que vivió fuera de época. La que iba hacia adelante, contra viento y marea. Era de aquellas que mantenían magia en sus manos. Ese tipo de magia que hace que la vida sea vivible.

Un bicho raro, que un día lluvioso lo convierte en romántico, nostálgico. Que muere por una taza de chocolate caliente, un buen libro o película y un buen amante para que caliente aquello que el chocolate no alcanzó a calentar.

Soy y me encanta ser rara, extraña, enigmática, romántica, alegre, entusiasta y por sobre todas las cosas sentirme VIVA y dar vida al que se me acerca…

Carmen Pacheco
@Erotismo10
17 de agosto del 2019

lunes, 29 de julio de 2019

Y tú preguntas?


Quién dijo que yo fui la culpable
Seguro te escapaste por las rendijas de la ilusión
Nunca quise que ésto pasara
Fueron sólo eventos de la pasión.

Tu dijiste que sería hasta que aguantáramos
Pero ya esto no aguanta más
Pensaste que sólo era algo de carne
Y resultó ser más inmortal.

De quién fue la culpa, no se si fue tuya o fue mía
Sólo se que te quise
Sólo sé que te quiero
pero de una cosa estoy segura 
Por este amor yo no me muero...




Carmen Pacheco
lasculpasylamuertedelamorii@hotmail.com
@Erotismo10
29 de julio del 2019

lunes, 25 de marzo de 2019

ELLA ESTABA ENAMORADA...






Ella estaba enamorada. Fue una casualidad que le llegara el amor, pensaba ella pero tú y yo sabemos que la casualidad no existe, que las cosas que nos pasan son por causalidad, principalmente. Ella comenzó a suspirar desde ese momento, cosa que agradecieron, mucho, sus pulmones, su piel, sus órganos, sus ojos, todo lo que conformaba a ese pequeño ser.

En ese instante, recordó que sabía sonreír y se le transformaron sus labios. Sus ojos se dibujaron agraciadamente.  También apareció una pequeña luz, que jugueteaba con sus hermosas pupilas. Su rostro se había transformado en la esperanza de felicidad y amor.
No recordaba el último día en que vio al mundo, a pesar de los vaivenes de los acontecimientos, mecerse entre nubes y canciones. Todo había cambiado, el matiz de los colores era más llamativo, la luz en su ventana semejaban brazos que la invitaban a una caricia, a ese abrazo tan anhelado.

Ella estaba enamorada…

Un día se encontró en una tienda para ropa íntima y con algo de pena, porque pensaba que para ella, el comprarse algo bonito, había pasado su momento. Sin embargo, apretando sus miedos y complejos pidió que le enseñaran la lencería más atractiva que tuvieran. La empleada le mostró diferentes modelos. Por su mente pasaban episodios de su vida por venir donde se reflejaban las ansias de lucir hermosa y apetecible para su amado. Terminó comprando varias prendas, segura que las luciría como esas modelos que salían en las portadas de una revista, se negó a ver la realidad de su peso, del contorno de su cuerpo, que ya no era el bien dibujado cuerpo de una mujer más joven, en fin ella sólo pensaba en seducirlo a él.

Pasó el tiempo y las prendas permanecían en la gaveta de su closet. Muy de vez en cuando las sacaba y las lavaba por el polvo que hubiesen recibido, a pesar de estar bien resguardadas. Seguidamente las volvía a colocar en esa caja de metal que consiguió, donde permanecían envueltas con papel de seda y una pizca de perfume, del que ella usaba.

Otro año más y no había podido exhibir su adquisición más preciosa. Los ojos estaban perdiendo su brillo, su sonrisa estaba siendo opacada por una sombra de tristeza pero ella seguía con la esperanza.

Ella estaba enamorada…

Un día, su corazón no la quiso seguir acompañando y dio unos saltos esquizofrénicos haciendo que se desvaneciera en la cama. Sus ojos daban muestra de saber qué estaba pasando. Comprendió que era su último suspiro el que, con mucha misericordia le permitió dar su adiós definitivo y recordó esos ojos pícaros y risueños, que alguna vez la hicieron vivir el amor más crucial que jamás había tenido. Una sonrisa iluminó su rostro y su mirada volvió a brillar. Por un segundo su piel se tornó tersa y cual mujer enamorada volvió a soñar. -Cuando venga estaré lista para amarlo- y con el poco tiempo que le quedaba lanzó un beso al aire, con la esperanza  que éste le llegue a ese ser que tanto amo y que no pudo olvidar. Una lágrima rueda en silencio por su mejilla mientras su alma vuela hacia otros planos.

Porque… Ella estaba enamorada…



Carmen Pacheco
@Erotismo10
25 de marzo de 2019

domingo, 5 de agosto de 2018

QUÉ TONTA FUI…



Hoy estuviste muy cerca
Hoy fue la oportunidad de mi vida
Hoy tu aliento rozó mis pestañas
Hoy tus ojos prometieron amarme

La brisa trajo de regreso tu aroma
El cual conjugaba con el olor de las flores
Sin embargo no se confundían uno con el otro
Porque tú esencia olía a hombre enamorado.

Nuestros ojos se abrazaron
Las manos, cual mariposas aletearon al ritmo de la poesía
Ambos llevábamos la misma música por dentro
Acompañados de horas de silencio.

Prometí no emocionarme
Prometí ser recatada
Prometí mantener nuestros espacios
Prometí que no me verías enamorada.

Pero fue imposible, juro que me lo propuse
Mis ojos desobedecieron esa orden
Mi mente te saboreó como si fueras una tarta exquisita
Hasta que tu alma se colgó a la mía y compartimos los cabellos de un ángel.

Sólo prometo respetar tu decisión
Mantener mi cuerpo varios metros de distancia
Pero por favor no me pidas que no te haga mío
Cada vez que nuestras almas se encuentran.

Fui lenta, llegué a mi casa y me lo recriminé
Debí haberte tomado por el rostro y estampado este beso que muero por darte.
Oh! Mujer y que valiente, cómo pudiste perder esa oportunidad de sentir ese colibrí aletear sobre tu lengua.

Aunque no me vieras más, bien valía la pena
Rozar con la punta de mi lengua la tuya alborotada
Y sentir esa explosión de éxtasis por todo mi cuerpo
¿Que no sabría más de ti? eso qué importa, si eras mío una vez más.

Ese último beso que me diste, lo atesoré entre mis manos
Para luego guardarlo dentro del frasco de mi perfume
Y  así, todos los días, con cada gota de él,  sentir tus labios que saben a miel.







Carmen Pacheco
lasculpasylamuertedelamorii@hotmail.com
@Erotismo10
5 de agosto del 2018



miércoles, 25 de julio de 2018

ORGASMOS BAJO LA LLUVIA...




Era uno de esos días en que parecía que el cielo se caería. Había estado lloviendo a cántaros desde la noche anterior. Karla tenía que salir de madrugada para la entrevista de trabajo que, al fin, habían aceptado hacerle en esa empresa internacional, que tanto había esperando. No sabía cómo saldría de su casa, el meteorólogo informaba que seguiría lloviendo por veinticuatro horas más. No había podido dormir en toda la noche. Se había quedado organizando los documentos que llevaría a la entrevista. No quería que le faltaran detalles, que seguro pedirían.

Era la oportunidad de su vida. Había esperado por este empleo dos años. Se preparó como el que va para unas olimpíadas. No escatimó en seminarios, talleres, hasta aprendió el inglés comercial. Ya ella hablaba, fluidamente, ese idioma pero era necesario adentrarse en el tecnicismo que requería su futuro empleo.

Ya iban a dar las dos de la mañana y la lluvia no pensaba detenerse. Sentada con una taza de café en la mano pensaba en que no tendría su carro para el día siguiente. El muy condenado se le antojó reventársele la manguera del aire acondicionado o sería el sello, pensó. En fin fuera lo que fuera, la obligaba a irse en taxi. Ya había contactado a una línea, que no estaba tan lejos de su casa y habían quedado en mandarle un carro a las ocho de la mañana. Su cita sería a las once, así que le daría tiempo a desayunar y por la lluvia, podría ir poco a poco y llegar a buena hora.

Karla tenía un compañero, era un gato al que llamaba Bigotes. Lo había encontrado en una alcantarilla a punto de ahogarse, en un día como hoy, en que las nubes están ansiosas de descargar todo lo que llevan por dentro, sobre la faz de la tierra. Lo llamó así porque era tan pequeño, que lo único que sobresalía en él eran sus largos bigotes.

Bigotes se refugió en su regazo buscando calor y encendiendo su motor interno vibraba y ronroneaba dándole calor a sus piernas. Eso hizo que Karla se tranquilizara y dejara de pensar en cómo haría para llegar a la cita. Mientras le acariciaba el pelaje a Bigotes, alargó su brazo y colocó música relajante, que la llevó a tener un momento de tranquilidad interna.

Al fin decidió irse a la cama para ver si podía mecerse sobre la hamaca de la Luna y dormir un poco antes de que sonara el despertador.

A las seis sonó la alarma despertando a Karla de un solo salto que casi se cae de la cama. Se levantó, con sueño aún y fue a preparar café mientras se duchaba. Ya todo lo tenía listo. Se comió un sándwich con otra taza de café y se dispuso a esperar el taxi. Aún llovía y la temperatura había bajado bastante. Se apresuró a guardar una chaqueta por si aumentaba el frío.

El taxi llegó a las ocho en punto. El taxista se bajó con un paraguas enorme y ayudó a Karla a subir el maletín al carro, donde llevaba todas sus ideas que expondría a los entrevistadores ese día. Ya sentada en la parte de atrás, el conductor le da los buenos días y disponiéndose a poner el carro en movimiento, Karla le dice: -un momento, me parece conocida esa voz. ¿Acaso no es usted Francisco?- Al instante el hombre se voltea y sacándose el impermeable de la cabeza, se le queda viendo y le dice: -¿Acaso no eres Karla, mi Karlita? Y ambos asombrados por la casualidad se echaron a reír saludándose mutuamente. Mujer –le dice Francisco- pásate hacia adelante para que hablemos y así saber qué ha sido de ti en todos estos años. Karla sale rápido del carro con un periódico en la mano, tratando de taparse de la lluvia que caía a porrazos y se instala en la parte de adelante y riendo cierra la puerta.

Deja que te vea mejor y hace que voltee hacia él. Pero si estás más hermosa que nunca. Y tú estás igualito – le contesta ella. No quiso decirlo pero le pareció que seguía igual de buenmozo e interesante, ahora más por unas canitas que se asomaban sobre sus cienes.

En el camino se desparramó un aguacero de espanto y brinco. Venía con centellas y truenos. Había que guarecerse en algún lugar. Las calles se inundaban y tenían que salir del centro de la ciudad. Francisco poseía una casa en la parte más alta de la localidad y fue allí donde fueron a parar.

Ya Karla conocía el lugar. Le traía recuerdos de momentos muy gratos con Francisco.

Pensé que habías vendido la propiedad - le dijo. Para nada –le contesta Francisco. Esta casa fue de mis padres y hay muchos recuerdos de mi niñez. Además tengo otros recuerdos de una época de mi vida en que fui feliz y no lo sabía. Karla baja el rostro y hace como si no hubiese oído lo que dijo.

Aquí tengo comida y bebida por si esta lluvia se extiende, así que no te preocupes. Espero que no llueva más - le dice ella. Tengo una entrevista a las once de la mañana para el trabajo de mis sueños, tú sabes, el que siempre he esperado.

Me parece maravilloso pero si continúa este diluvio no creo que puedas llegar. Es más no creo que ellos puedan llegar a la cita porque esto está pasando en toda la ciudad. Vamos a tomarnos una buena taza de café y allí veremos que nos tiene deparado el clima hoy. Diciendo esto se fue a la cocina. Mientras movía los trastos buscando para hacer el café Karla lo ve moverse de un lado al otro y recordaba esos momentos en que pasaban días enteros en ese lugar, días de completa entrega. Francisco la atrapó mirándolo y sus ojos se abrazaron de recuerdos y ansias. Ella volteó la cara y disimuló estar observando cómo se formaba una piscina de agua en el patio de al lado.

Con todo preparado, se acercó ofreciéndole una taza que traía ese olor a café  recién colado. Allí se sentaron a hablar y a ponerse al día con sus vidas. Rieron y volvieron a tomar café varias veces, ambos eran amantes del café.

Llegó el medio día y la lluvia no amainaba, al contrario, el cielo se había tornado oscuro completamente y a lo lejos se apreciaban los centellazos que alumbraban el lugar, dando la impresión de un torneo con sables eléctricos, donde dos samuráis se baten en un duelo a muerte por el amor de una dama.

Bueno, dijo Francisco, dado que ni tú ni yo iremos a trabajar o alguna otra parte hoy, declaro abierto el bar y el restaurant porque hay hambre, ¿te parece?  Karla, riéndose, acepta el decreto y Francisco dice –habiendo quorum en lo solicitado y estando todos de acuerdo, se abre el bar y saca una botella de vino, del que sabe que a ella le gusta.

No salieron de la cocina era allí donde estaba la vida, donde se manejaba un calorcito especial, según decía Francisco. Le preparó un arroz a la marinera con ensalada que no tuvo más remedio que aplaudir tan maravillosa comida. Luego vino un Cointreau para hacer la digestión y siguieron con vino. Total el día no pintaba para otra cosa que para hablar y disfrutar de la compañía.

¿Te acuerdas Karla cuando veníamos en esos días de lluvia a esta casa? Fueron momentos muy agradables. Karla no quería entrar en esa conversación porque aún dolía el haberse separado. Francisco notó la incomodidad de Karla y levantando la copa brindó por el reencuentro. Así siguió una copa tras otra hasta que ya bailaban y cantaban. La cercanía se había hecho necesaria y los cuerpos ya se rosaban. En una de esas, Francisco la atrajo para que bailaran aquella melodía que siempre les había gustado en aquellos tiempos. Cuando pasó la mano por su cintura, las llamas del infierno se quedaron heladas del calor que despedían ambos cuerpos. Estaban uno frente al otro y sus alientos calentaban los labios del otro.

La casa tenía una planta superior y para acceder a ella había que subir por una escalera que quedaba del lado de afuera. En ese momento con el aguacero que se había desgajado sobre el lugar, caía cual cascada en plena selva. Fue allí que la llevó cuando al fin pudo capturar su boca con un beso profundo y ahogado en el te quiero, en el me muero por tenerte. Bajo los chorros de agua, se fueron sacando la vestimenta. A medida que eso pasaba sus manos acariciaban el cuerpo del otro. El agua les caía como un remanso de frescor para el calor que bullía de sus cuerpos. Sólo que no era suficiente para apagar esa hoguera que había permanecido encendida por mucho tiempo.

Karla lo atrae hacia su desnudez y coloca su rostro en sus gentiles senos, que con el frío del agua permanecían en una erección sublime. Él los besaba con tanta furia que dolía. Ella abierta a recibir la caricia tan esperada, lo fue bajando hasta dejarlo frente a esos labios ardientes que soñaban con un beso profundo y húmedo.

Francisco ya en la locura extrema la levantó por la cintura y la puso más arriba, donde estaba el descanso de la escalera y fue allí que la hizo suya, con una dulzura loca. Con su cuerpo le tapaba el borbotón de agua que le caía en el rostro. Alzó sus caderas y es cuando en un grito de éxtasis la penetra sintiendo el temblor de las carnes de Karla. Allí estuvieron un buen tiempo, ni el agua, ni el frío evitó que se amaran, como sólo ellos sabían.

De la tempestad llegó la calma y acurrucados uno junto al otro descansan de tanto anhelo, de tanta necesidad de tenerse. ¿Por qué se habían separada? ya eso no importaba. El destino los volvía a unir y muy dentro de ellos sabían que no podían permitirse el error de volverse a distanciar. Eran el uno para el otro. En eso pensaba Francisco cuando se volteó y vio el cuerpo desnudo de la mujer que siempre amó. La fiebre volvió a enajenarlo y las ganas renacieron como la flor que duerme en la noche y florece en el día. La fue despertando con caricias y besos. Al abrir los ojos Karla, se vio en la profundidad que había en los de Francisco y se volteó para amarlo nuevamente, intensamente en una sola respiración en un entrar y salir de su alma. Haciendo que no sólo ellos se adoraran, sino que en sus nuevos recuerdos pudieran alejar cualquier sentimiento negativo que hubiesen tenido ambos.

El alba apareció por la rendija de la ventana y los encontró en un solo abrazo. Karla se despierta cuando siente que su amado está listo para volver a hacerla sentir cómo se llega al cielo con un beso de los suyos.





Carmen Pacheco
@Erotismo10

25 de julio de 2018

lunes, 23 de abril de 2018

MEDITATING…





What a delight it was to feel your perfume go through my body
How wonderful it was to see again those roguish eyes of naughty boy
How magical that little instant was
How good it made me to see you.

Today sitting in me shared loneliness
The sweetness of peace comes to me,
The complete rejoicing of the one who still marvels
Today the truth of my reality opens
Today I can tell you that you're gone.

That sharing of souls,
That although they were perceived far away,
No longer exists
You me, no longer fluttering around my surroundings
And it does not make me sad.

What we experienced was intense
What we felt was wonderful
We arrived to learn something from each other
I believe it because it was ephemeral.
Oh! How good it is to rescue emotional stability
What happiness is to expect other dawns
Your scent, which enveloped my senses and my soul
Possibly will find new and less complicated sunsets.

Today with the tranquility that gives me being free
I say goodbye with a "thank you" because you were wonderful
A melody on the piano elevates my being to other worlds
And I say "I will fly again"


"Only time heals everything"






Carmen Pacheco
lasculpasylamuertedelamorii@hotmail.com
@ Eroticism10
April 23, 2018



martes, 10 de abril de 2018

EL TRANSITAR DE UNA SUAVE MELODÍA...





Que te parece mi vida, la luna se ha puesto grande
Mis versos repletos de verbos piden por salir
La brisa trae la suave melodía de un piano
Y yo me provoca conversar.

Hoy te siento más mío que nunca
Y tú no sabrás el por qué te he soltado
Hoy entendí que no hay nuestro
Hoy empiezo amanecer.

Tenía tiempo esperando entender
Cómo distanciarte y olvidarte
No es fácil pero lo lograré
Hoy te suelto y te alejas
Hoy te quedaste y te amé.

Las cosas que pasan en la vida.
Tanto buscar por entre las hojas
La manera más sencilla de no llorar
Y hoy, como el suspiro de un ángel me despedí.

Nuevos rumbos se entrecruzan en mi camino
Otras manos pretenden acariciar mi pensar
Le daré paso a ese que me incita
Para ver cómo te vas.

Pero tranquilo, que al fin conseguiré amar
De la forma que quisimos y no se pudo dar
De ese modo que no obliga ni ata
De esa manera me voy a entregar.


Nuevas palabras y nuevo sentir es lo que presiento
A la vida hay que darle paso y saludar lo que se va
Para recibir lo que llega, con nuevos bríos de amar
Dios te guarde mi amado, presiento que te voy a olvidar.







Carmen Pacheco
@Erotismo10
10 de abril de 2018

domingo, 11 de marzo de 2018

CUANDO MI GUITARRA LLORÓ...




Llego hasta mi eterna compañera y agarrándola por la cintura empiezo a sacarle acordes que me hacen recordarte en lo más íntimo de mi ser.

Mi imaginación vuela sobre las cuerdas de mi guitarra y tu risa forma parte de mis recuerdos.

No entiendo el porqué de los acontecimientos. No sé si fui yo en mi eterna insensatez o fuiste tú en tu extremada paciencia para conmigo.

Hoy sabiéndote tan lejos quiero que sepas que entre nosotros no hay distancia y mucho menos olvido.

En cada trazo que le doy a mi sonora amiga, recuerdo la forma sencilla en que te entregaste a mí. En mi delirio puedo ver cómo dejas caer tu bata por el suelo y con esa forma gatuna que tenías de deslizarte descalza por todos los rincones de nuestra casa fue el frenesí más grande que había vivido. Eras un sueño hecho realidad

Doy otra nota más alta y es cuando te veo entrar a nuestra alcoba y mi mano enloquecida produce un arpegio rápido y delirante. En mi locura te vi recostar la cabeza sobre la almohada, mientras tus dedos se deslizaban por tus senos, provocándome hasta la locura.

Ya mi compañera retumba de ansias cuando me ve entrar a ese lecho para asaltar tu virginidad como un loco febril, que con los ojos empañados de alegría empieza a devorar cada parte de ese amado cuerpo.

Las notas pasan a ser más graves porque de lejos veo cómo me adentro a tu juventud inocente y disfruto de tus primaverales jugos.

Cada trazo que sale de mi guitarra es un gemido de placer que brota desde tu garganta cual trinar de aves. No puedo dejar de tocar, no quiero dejar de oírte porque es la vida misma la que estoy tomando de tu fuente.

Perdona pero los ojos se me han nublado y tengo que secarlos.

Sigo fustigando las cuerdas y logro oír un acompañamiento suave de violines, cuando en un momento abres paso dando, dándome así el permiso para penetrar ese territorio inexplorado. Llegué hasta la gloria. Fui objeto del mayor regalo que un hombre puede recibir. Temblaste entre mis brazos y tu respiración era tan agitada que pensé en darte tiempo o reposo pero no me lo permitiste. Sentías la fuerza de un hombre dentro de ti y eso te hizo briosa y audaz.

Un hilo rojo se dejó escurrir por entre tus muslos mientras me salía de tus comarcas, que ahora eran mías.

Ya cansado y con lágrimas rodando por mis mejillas, le di los últimos acordes a mi guitarra mientras recordaba que definitivamente había sido yo el culpable de que hoy no estés en mi lecho.

Si por casualidad llegase a tus oídos esta canción que ahora escribo estoy seguro que no tendrás dudas de saber el nombre del autor ya que en ella verás reflejada mi torpeza de perderte.

Esa fue la última canción con que la guitarra me acompañó porque al terminar, sus cuerdas explotaron de dolor. Ahora a ella tampoco la podré abrazar por su cintura para hacerla suspirar con mis canciones.


Carmen Pacheco
lasculpasylamuertedelamorii@hotmail.com
@Erotismo10



domingo, 4 de marzo de 2018

EL BURLESQUE DE LA VIDA...



Trizte bajas la cabeza
Mientras se burlan de tu pesar
Nadie entiende el por qué de tu torpeza
Nadie quiere entenderte aún más.


Te pones las medias negras sin apuros
Subes el cierre del vestido apretando los ojos
para no oír el recorrido de sus dientes
Mientras una lágrima se escapa sin gritar.


Mitigas el momento con una copa de vino barato
Quieres creer que hoy será diferente
Una melodía sale de tu tocadiscos
Es el llanto contenido de una pena.


Te fijas en la hora
Se te hace tarde
Tienes que apresurarte
Los tragos amargos se pasan rápido
Volteas y ves en la cama a tu criatura
Y te prometes que hoy será la última vez.


La brisa de la noche golpea tu cabeza
Olvidaste traerte algo que te abrigue
La noche será larga y fría
Practicas tu mejor sonrisa y te lanzas a la actuación.


Una sirena aulla por la calle
Un “No sabemos qué le ocurrió”
Sólo se dice que era una de ésas
La que una bala asesinó.


Y así, la noche cierra su burlesc dantesco
Con el llanto de un niño
Y el rompimiento de una promesa
Que no será cumplida…







Carmen Pacheco
@Eros10
4 de marzo de 2018