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lunes, 29 de julio de 2019

Y tú preguntas?


Quién dijo que yo fui la culpable
Seguro te escapaste por las rendijas de la ilusión
Nunca quise que ésto pasara
Fueron sólo eventos de la pasión.

Tu dijiste que sería hasta que aguantáramos
Pero ya esto no aguanta más
Pensaste que sólo era algo de carne
Y resultó ser más inmortal.

De quién fue la culpa, no se si fue tuya o fue mía
Sólo se que te quise
Sólo sé que te quiero
pero de una cosa estoy segura 
Por este amor yo no me muero...




Carmen Pacheco
lasculpasylamuertedelamorii@hotmail.com
@Erotismo10
29 de julio del 2019

miércoles, 21 de noviembre de 2018

HOY TENGO ALBOROTADA EL ALMA...





Alguien me dijo:
“Me gustas como eres”
Y yo le contesté, a mí también, sobre todo cuando despiertan mi lengua, que alborotada dice todo lo que represo en el alma y se convierte en puente del ser, sentir y vivir de mi esperanza.

Hoy tengo alborotada la lengua
Hoy tengo ganas de decir, a los cuatro vientos, esto que me arrulla el corazón
Hoy ando alborotada…



Carmen Pacheco
@Erotismo10
21 de noviembre de 2018

viernes, 31 de agosto de 2018

¿OYES ESA MELODÍA?



¿Oyes esa melodía?

Es el reflejo de lo que tu alma le hace sentir a la mía.
Es como un paseo por entre las profundidades del Universo.
Es el rozar de las alas de un colibrí, que revolotea sobre mi lengua cuando te acercas a mí.
Es estar elevada por sobre el mundo y sus miserias.
Es permanecer en silencio, mientras una sinfonía deleita mi existir.
Qué importancia tiene si no estás aquí en cuerpo presente
Si en cada arpegio de ese violín, vas despojando mis caretas.
Lo único que deseo es volver a besarte como anoche
Ese beso húmedo y apretado que me diste en sueños
Fue tan verdadero, que desperté tocándome la mejilla
No importa que no estés.
Vives en mí todo el día.
En la brisa que me acaricia.
En el sol que me calienta.
En la lluvia que moja mis deseos.
Y en la paz que me da el saberte vivo.

¿Oyes esa melodía?
Son nuestras almas que se abrazan en pleno amanecer.


Carmen Pacheco
@Erotismo10
31 de agosto de 2018



domingo, 5 de agosto de 2018

I WENT A FOOL...




Today you were very close
Today was the opportunity of my life
Today your breath touch my eyelashes
Today your eyes promised to love me

The breeze brought back your scent
That is combined with the smell of flowers
However, they were not confused with each other
Because your essence smelled like a man in love.

Our eyes embraced in the coming and going of our bodies
Hands, like butterflies fluttered to the rhythm of poetry
We both had the same music inside
Accompanied by hours of silence.

I promised not to get excited
I promised to be very demure
I promised to keep our spaces
I promised you that you would not see me in love.

But it was impossible, I swear I proposed it
My eyes disobeyed that order
My mind tasted you like you were a pie
Until your soul hung to mine and we shared the hair of an angel.

I only promise to respect your decision
Keep my body several meters away
But please do not ask me not to make you mine
Every time our souls meet.

I was slow, I came to my house and I strongly reproached him
I should have taken you by your face and stamped this kiss that I'm dying to give you.
Oh! Woman and how brave, how could you lose that opportunity to feel that hummingbird flutter on your tongue.

Even if you not see me anymore, it was well worth it
Rub the tip of my tongue with your tongue
And feel that explosion of ecstasy all over my body
That I would not know more about you? What does it matter, if you are mine once more?

That last one that I like, I treasured it in my hands
To then store it inside my perfume
And so, every day, with every drop of it, it will make me feel your lips that taste like honey.






Carmen Pacheco
lasculpasylamuertedelamorii@hotmail.com
@Eroticism10
August 5, 2018


miércoles, 25 de julio de 2018

ORGASMOS BAJO LA LLUVIA...




Era uno de esos días en que parecía que el cielo se caería. Había estado lloviendo a cántaros desde la noche anterior. Karla tenía que salir de madrugada para la entrevista de trabajo que, al fin, habían aceptado hacerle en esa empresa internacional, que tanto había esperando. No sabía cómo saldría de su casa, el meteorólogo informaba que seguiría lloviendo por veinticuatro horas más. No había podido dormir en toda la noche. Se había quedado organizando los documentos que llevaría a la entrevista. No quería que le faltaran detalles, que seguro pedirían.

Era la oportunidad de su vida. Había esperado por este empleo dos años. Se preparó como el que va para unas olimpíadas. No escatimó en seminarios, talleres, hasta aprendió el inglés comercial. Ya ella hablaba, fluidamente, ese idioma pero era necesario adentrarse en el tecnicismo que requería su futuro empleo.

Ya iban a dar las dos de la mañana y la lluvia no pensaba detenerse. Sentada con una taza de café en la mano pensaba en que no tendría su carro para el día siguiente. El muy condenado se le antojó reventársele la manguera del aire acondicionado o sería el sello, pensó. En fin fuera lo que fuera, la obligaba a irse en taxi. Ya había contactado a una línea, que no estaba tan lejos de su casa y habían quedado en mandarle un carro a las ocho de la mañana. Su cita sería a las once, así que le daría tiempo a desayunar y por la lluvia, podría ir poco a poco y llegar a buena hora.

Karla tenía un compañero, era un gato al que llamaba Bigotes. Lo había encontrado en una alcantarilla a punto de ahogarse, en un día como hoy, en que las nubes están ansiosas de descargar todo lo que llevan por dentro, sobre la faz de la tierra. Lo llamó así porque era tan pequeño, que lo único que sobresalía en él eran sus largos bigotes.

Bigotes se refugió en su regazo buscando calor y encendiendo su motor interno vibraba y ronroneaba dándole calor a sus piernas. Eso hizo que Karla se tranquilizara y dejara de pensar en cómo haría para llegar a la cita. Mientras le acariciaba el pelaje a Bigotes, alargó su brazo y colocó música relajante, que la llevó a tener un momento de tranquilidad interna.

Al fin decidió irse a la cama para ver si podía mecerse sobre la hamaca de la Luna y dormir un poco antes de que sonara el despertador.

A las seis sonó la alarma despertando a Karla de un solo salto que casi se cae de la cama. Se levantó, con sueño aún y fue a preparar café mientras se duchaba. Ya todo lo tenía listo. Se comió un sándwich con otra taza de café y se dispuso a esperar el taxi. Aún llovía y la temperatura había bajado bastante. Se apresuró a guardar una chaqueta por si aumentaba el frío.

El taxi llegó a las ocho en punto. El taxista se bajó con un paraguas enorme y ayudó a Karla a subir el maletín al carro, donde llevaba todas sus ideas que expondría a los entrevistadores ese día. Ya sentada en la parte de atrás, el conductor le da los buenos días y disponiéndose a poner el carro en movimiento, Karla le dice: -un momento, me parece conocida esa voz. ¿Acaso no es usted Francisco?- Al instante el hombre se voltea y sacándose el impermeable de la cabeza, se le queda viendo y le dice: -¿Acaso no eres Karla, mi Karlita? Y ambos asombrados por la casualidad se echaron a reír saludándose mutuamente. Mujer –le dice Francisco- pásate hacia adelante para que hablemos y así saber qué ha sido de ti en todos estos años. Karla sale rápido del carro con un periódico en la mano, tratando de taparse de la lluvia que caía a porrazos y se instala en la parte de adelante y riendo cierra la puerta.

Deja que te vea mejor y hace que voltee hacia él. Pero si estás más hermosa que nunca. Y tú estás igualito – le contesta ella. No quiso decirlo pero le pareció que seguía igual de buenmozo e interesante, ahora más por unas canitas que se asomaban sobre sus cienes.

En el camino se desparramó un aguacero de espanto y brinco. Venía con centellas y truenos. Había que guarecerse en algún lugar. Las calles se inundaban y tenían que salir del centro de la ciudad. Francisco poseía una casa en la parte más alta de la localidad y fue allí donde fueron a parar.

Ya Karla conocía el lugar. Le traía recuerdos de momentos muy gratos con Francisco.

Pensé que habías vendido la propiedad - le dijo. Para nada –le contesta Francisco. Esta casa fue de mis padres y hay muchos recuerdos de mi niñez. Además tengo otros recuerdos de una época de mi vida en que fui feliz y no lo sabía. Karla baja el rostro y hace como si no hubiese oído lo que dijo.

Aquí tengo comida y bebida por si esta lluvia se extiende, así que no te preocupes. Espero que no llueva más - le dice ella. Tengo una entrevista a las once de la mañana para el trabajo de mis sueños, tú sabes, el que siempre he esperado.

Me parece maravilloso pero si continúa este diluvio no creo que puedas llegar. Es más no creo que ellos puedan llegar a la cita porque esto está pasando en toda la ciudad. Vamos a tomarnos una buena taza de café y allí veremos que nos tiene deparado el clima hoy. Diciendo esto se fue a la cocina. Mientras movía los trastos buscando para hacer el café Karla lo ve moverse de un lado al otro y recordaba esos momentos en que pasaban días enteros en ese lugar, días de completa entrega. Francisco la atrapó mirándolo y sus ojos se abrazaron de recuerdos y ansias. Ella volteó la cara y disimuló estar observando cómo se formaba una piscina de agua en el patio de al lado.

Con todo preparado, se acercó ofreciéndole una taza que traía ese olor a café  recién colado. Allí se sentaron a hablar y a ponerse al día con sus vidas. Rieron y volvieron a tomar café varias veces, ambos eran amantes del café.

Llegó el medio día y la lluvia no amainaba, al contrario, el cielo se había tornado oscuro completamente y a lo lejos se apreciaban los centellazos que alumbraban el lugar, dando la impresión de un torneo con sables eléctricos, donde dos samuráis se baten en un duelo a muerte por el amor de una dama.

Bueno, dijo Francisco, dado que ni tú ni yo iremos a trabajar o alguna otra parte hoy, declaro abierto el bar y el restaurant porque hay hambre, ¿te parece?  Karla, riéndose, acepta el decreto y Francisco dice –habiendo quorum en lo solicitado y estando todos de acuerdo, se abre el bar y saca una botella de vino, del que sabe que a ella le gusta.

No salieron de la cocina era allí donde estaba la vida, donde se manejaba un calorcito especial, según decía Francisco. Le preparó un arroz a la marinera con ensalada que no tuvo más remedio que aplaudir tan maravillosa comida. Luego vino un Cointreau para hacer la digestión y siguieron con vino. Total el día no pintaba para otra cosa que para hablar y disfrutar de la compañía.

¿Te acuerdas Karla cuando veníamos en esos días de lluvia a esta casa? Fueron momentos muy agradables. Karla no quería entrar en esa conversación porque aún dolía el haberse separado. Francisco notó la incomodidad de Karla y levantando la copa brindó por el reencuentro. Así siguió una copa tras otra hasta que ya bailaban y cantaban. La cercanía se había hecho necesaria y los cuerpos ya se rosaban. En una de esas, Francisco la atrajo para que bailaran aquella melodía que siempre les había gustado en aquellos tiempos. Cuando pasó la mano por su cintura, las llamas del infierno se quedaron heladas del calor que despedían ambos cuerpos. Estaban uno frente al otro y sus alientos calentaban los labios del otro.

La casa tenía una planta superior y para acceder a ella había que subir por una escalera que quedaba del lado de afuera. En ese momento con el aguacero que se había desgajado sobre el lugar, caía cual cascada en plena selva. Fue allí que la llevó cuando al fin pudo capturar su boca con un beso profundo y ahogado en el te quiero, en el me muero por tenerte. Bajo los chorros de agua, se fueron sacando la vestimenta. A medida que eso pasaba sus manos acariciaban el cuerpo del otro. El agua les caía como un remanso de frescor para el calor que bullía de sus cuerpos. Sólo que no era suficiente para apagar esa hoguera que había permanecido encendida por mucho tiempo.

Karla lo atrae hacia su desnudez y coloca su rostro en sus gentiles senos, que con el frío del agua permanecían en una erección sublime. Él los besaba con tanta furia que dolía. Ella abierta a recibir la caricia tan esperada, lo fue bajando hasta dejarlo frente a esos labios ardientes que soñaban con un beso profundo y húmedo.

Francisco ya en la locura extrema la levantó por la cintura y la puso más arriba, donde estaba el descanso de la escalera y fue allí que la hizo suya, con una dulzura loca. Con su cuerpo le tapaba el borbotón de agua que le caía en el rostro. Alzó sus caderas y es cuando en un grito de éxtasis la penetra sintiendo el temblor de las carnes de Karla. Allí estuvieron un buen tiempo, ni el agua, ni el frío evitó que se amaran, como sólo ellos sabían.

De la tempestad llegó la calma y acurrucados uno junto al otro descansan de tanto anhelo, de tanta necesidad de tenerse. ¿Por qué se habían separada? ya eso no importaba. El destino los volvía a unir y muy dentro de ellos sabían que no podían permitirse el error de volverse a distanciar. Eran el uno para el otro. En eso pensaba Francisco cuando se volteó y vio el cuerpo desnudo de la mujer que siempre amó. La fiebre volvió a enajenarlo y las ganas renacieron como la flor que duerme en la noche y florece en el día. La fue despertando con caricias y besos. Al abrir los ojos Karla, se vio en la profundidad que había en los de Francisco y se volteó para amarlo nuevamente, intensamente en una sola respiración en un entrar y salir de su alma. Haciendo que no sólo ellos se adoraran, sino que en sus nuevos recuerdos pudieran alejar cualquier sentimiento negativo que hubiesen tenido ambos.

El alba apareció por la rendija de la ventana y los encontró en un solo abrazo. Karla se despierta cuando siente que su amado está listo para volver a hacerla sentir cómo se llega al cielo con un beso de los suyos.





Carmen Pacheco
@Erotismo10

25 de julio de 2018

lunes, 23 de julio de 2018

FUISTE ERES Y SERÁS…





Eres el agua que humedece mis pensamientos
Eres la luz que ilumina mi entendimiento
Eres esa persona que alimenta mi alma
Eres y siempre serás el que me hace palpitar.

Eres hoy como lo fuiste ayer
Eres la tibieza de tu pecho con mi desnudez
Eres el recuerdo de tus manos sobre mi derriere
Eres, siempre eres aquél que amé en silencio.

Fuiste amor y hoy eres esencia
Fuiste ternura y hoy cabalgas sobre mis ranuras
Fuiste verdad, mi verdad hecha locura
Fuiste y serás mi amante más querido.

Hoy, en mi hoy verdadero
Retumban tus besos sobre mi lengua
Tus brazos atrapando mi alma para que no se mueva
Mientras tu vientre emite sueños acaecidos.

No sé si esto es amor
No sé si esto es locura
Sólo sé que amaneces sobre mis caderas
Cabalgando cual brioso corcel.

Posiblemente cerrarán mis ojos mientras te recuerdo
Quién sabe si una lágrima rodará cuando eso pase
Sólo sé que en este momento tu alma aletea sobre la mía
Mientras una melodía aviva mis colores de amor.






Carmen Pacheco
@Erotismo10
23 de julio de 2018


jueves, 28 de junio de 2018

TÚ ME CAMELAS…




Tú me quieres conquistar
Me lo han dicho tus ojos
Tu boca vocea una mueca de timidez
Tus manos parecen volar al descuido.


No sé si soy yo o son estas ganas que tienes de amarme
Pero presiento que quieres estar en mi vida
Algo emites desde adentro que atraviesa mis fronteras
Mi coraza se apretuja cuando te me acercas.


Ya mi cuerpo se devana en ganas de sentir
Mi cabeza se retrae cuando te pienso
Soy un elixir en pleno de canto
Hoy quiero vivir.


No me tientes, no insistas
Porque yo estoy dispuesta a todo pero tú aún recapacitas
Tú me camelas y toda yo lo siente
Deja ya de jugar, que ya mi miel se derrite ante tu vista.


Tú me camelas y no lo sabes…





Carmen Pacheco
@Erotismo10
28 de junio de 2018

jueves, 7 de junio de 2018

CUAL PAVO REAL ME SEDUCE...





Por la plaza se pasea con aire de Pavo Real
Me sonríe y se menea mostrándome su andar
Sólo yo sé de qué se trata
Sólo él sabe que me mata.

Su plumaje es brillante como el oro al amanecer
Pero su pico afilado no deja de entorpecer
Sus patas se mueven a un delicioso compás
Todo él me incita a querer bailar más.

Eso fue en otros tiempos, alcanzé a gritarle
Y él se hace como el que no oye
Así se va acercando más y más a mí respirar
Retrocedo, tengo miedo, no lo puedo aguantar.

Una leve brisa le sacude las plumas
Y de su cuerpo emana ese olor que caricia que reclama
Mis pulmones se impregnan de él
Mis manos corren a atajar mi corazón.

Quién lo diría, mi alma aleteando por un Pavo Real….






Carmen Pacheco
@Erotismo10
08 de junio de 2018


lunes, 23 de abril de 2018

MEDITANDO...




Que delicia fue sentir recorrer tu perfume por mi cuerpo
Qué maravilla fue volver a ver esos ojos pícaros de niño travieso
Qué mágico fue ese pequeño instante
Qué bien me hizo el verte.

Hoy sentada en mí compartida soledad
Llega hasta mí, la dulzura de la paz,
El regocijo completo del que aún se maravilla
Hoy se abre la verdad de mi realidad
Hoy puedo decirte que ya no estás.

Ese compartir de almas,
Que aunque lejos se percibían,
Ya no existe
Tu yo, ya no revolotea por mis alrededores
Y no me da tristeza.

Lo que vivimos fue intenso
Lo que sentimos fue maravilloso
Llegamos para aprender algo del otro
Lo creo porque fue efímero.

Oh! Qué bueno es rescatar la estabilidad emocional
Que felicidad es esperar otros amaneceres
Tu aroma, que envolvió mis sentidos y mi alma
Posiblemente encontrará puestas de sol nuevas y menos complicadas.

Hoy con la tranquilidad que me da el ser libre
Me despido con un "gracias" porque fuiste maravilloso
Una melodía en el piano eleva mi ser a otros mundos
Y me digo "volaré de nuevo".


“Sólo el tiempo lo cura todo”





Carmen Pacheco
@Erotismo10
23 de abril de 2018

sábado, 24 de marzo de 2018

DIME QUIÉN ERES...




Quién eres, que mantienes mi boca anhelante
Quién eres, que permaneces tatuado en mis sentidos
Quién eres, que sin pedir permiso persistes en mis sueños
Quién eres, para acariciar mi alma sin sentido. 

Quién eres, para dormir a mi lado rozando mis pliegues
Quién eres, que tienes a raya otras posibilidades
Quién eres, que en silencio me amas
Quién eres, que en la distancia te espero.


Quién eres, que entraste en mi mundo volteándolo patas arriba
Quién eres, para pasearte desnudo por toda  mi vida
Quién eres, que sin pedirlo posas tus alas sobre mi lengua
Dándome la mísera esperanza de un te quiero

Dime ¿Quién eres?






Carmen Pacheco
23 de marzo de 2018



domingo, 11 de marzo de 2018

WHEN MY GUITAR CRYED...



I reach my companion eternal and grabbing her by the waist I start to draw chords that make me remember you in the most intimate of my being.

My imagination flies over the strings of my guitar and your laughter is part of my memories.

I do not understand the reasons for the events. I do not know if it was me in my eternal foolishness or you were in your extreme patience with me.

Today knowing that you are far I want you to know that there is no distance between us and much less forget you

In each stroke that I give to my sonorous friend, I remember the simple way in which to you surrendered to me. In my delirium I can see how you let your robe fall on the floor and with that catlike shape that you had to slide barefoot in every corner of our house was the biggest frenzy I had ever lived. You were a dream come true

I give another higher note and that's when I see you enter our bedroom and my crazy hand produces a fast and delirious arpeggio. In my madness I saw you lay your head on the pillow, while your fingers slid down your breasts, provoking me to madness.

Already my companion rumbles of longing when he sees me enter that bed to assault your virginity like a feverish madman, who with eyes clouded with joy begins to devour every part of that beloved body.

The notes become more serious because from a distance I see how I enter your innocent youth and enjoy your spring juices.

 Each chord that comes out of my guitar is a moan of pleasure that comes from your throat like a song of birds. I can’t stop playing the guitar; I do not want to stop hearing you because it is life itself that I am taking from your source.

Sorry but my eyes have become cloudy and I have to dry them.

I still whip the strings and I can hear a soft accompaniment of violins, when in a moment you open step, giving me the permission to penetrate this unexplored territory. I got to glory. I was the object of the greatest gift a man can receive. You trembled in my arms and your breathing was so agitated that I thought about giving you time or rest but you did not allow it. You felt the strength of a man inside you and that made you bold and bold.

A red thread was seen between your thighs while I left your regions, which were now mine.

 Already tired and with tears rolling down my cheeks, I gave the last chords to my guitar while I remembered that I had definitely been the one to blame for not being in my bed today.

 If by chance this song that I am now writing reaches your ears I am sure that you will not have any doubt of knowing the name of the author since in it you will see reflected my clumsiness of losing you.

 That was the last song with which the guitar accompanied me because when I finished, their strings exploded with pain. Now I will not be able to hold her by her waist to make her sigh with my songs.




Carmen Pacheco
lasculpasylamuertedelamorii@hotmail.com
@ Eroticism10