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viernes, 29 de noviembre de 2019

UNA TAZA DE CAFÉ…





En la mañana, bien temprano prepara el café y regresa para despertarme. Lentamente se desliza por entre mis piernas y besándome arrastra sus ganas por todo ese cuerpo que ya no me pertenece. Mientras tanto el aroma del café se mezcla con el de su carne, haciendo que se encienda mi alma. Ya estoy espabilada y le permito avanzar sobre mis ganas, como aquel que se desliza bajo alambres de púa cuidando no quedar enganchado en uno de ellos. Mi volcán se ha sacudido y grita por explotar. Me falta el aire. La respiración es sofocada. Un gemido emerge de mis adentros cual lava que incendia el matorral.

Somos dos seres que danzan bajo sábanas cual fantasmas en un elucubrante festín sexual. El gallo de la señora Filomena está practicando y su canto hilarante nos distrae por un momento. Su boca quiere decir algo pero mi beso le atrapa las palabras enmudeciendo en una sonrisa.

Aquel café mañanero, cómplice de los amantes, apretó el calor en las entrañas de la taza, jugando un papel importante tras el sosiego del encuentro.


Carmen Pacheco
@Erotismo10
29 de noviembre del 2019




viernes, 1 de marzo de 2019

LA MUJER ESQUELETO SE ENAMORA...




Ella, cual alma en pena, aparece por entre las rendijas de sus ventanas, por debajo de los ramales polvorientos, por entre  los salientes de su tristeza y por las losas de su alma. Aunque tiene una sonrisa desolada, sus ojos dejan entrever la picardía de entonces.

Por entre sus huesos  corre la brisa del otoño, el inicio del invierno y aquella hermosa primavera que la hizo ser merecedora de los mejores elogios por su increíble belleza, por la que muchos se postraron ante ella, tan solo por una mirada de esos ojos color esmeralda.

Llegan, a lo lejos, revoloteando con el viento, unas notas musicales, que consiguen sacarle una mueca, como la de la Mona Liza, algo enigmática. Nadie la conoce, todos creen saber lo que siente, hasta llegan a emitir comentarios grotesco de su manera de ser.  Esa melodía, también trajo un dejo de tristeza haciendo que de repente resbalaran, por las cuencas de sus ojos, un par de lágrimas, que al desplomarse en el suelo se convirtieron en diamantes preciosos.

Sus huesos arden todas las noches a la espera de una caricia  o un te quiero. Se le puede observar caminando por entre el follaje verde de la montaña, alumbrando con el brillo de sus huesos el nacimiento de otro atardecer. Muy de vez en cuando se oye un grito desesperado en la oscuridad de la colina, siendo acompañado otro sonido crudo que hace el agua cuando cae cerca del hogar, donde pasa sus días sola. Los seres mitológicos, que allí habitan piensan que ha decidido terminar con su pesar pero es sólo el grito de un ser que trata de percibir la vibración de aquel, que un día la llenó de ilusión y esperanzas.

Era un domingo cálido, de esos que invitan a hacer el amor entre el sudor y la brisa. La mujer esqueleto sumergió sus huesos en el manantial cristalino esperando sacar las cenizas de aquel fuego que algún día quemó sus entrañas y así reducir  sus ganas de sentirse amada.

Esa noche, fortuitamente pasaba un caminante por esos lugares cuando vio una luz que atravesaba los confines del territorio. Se acercó y observó a la mujer más hermosa que jamás hubiese podido imaginar. La visión era alucinante. Su piel era morena y sedosa. El agua que le escurría desde su larga melena hacia su vientre, parecían gotas de cristal pues brillaban en todo el contorno de sus pechos  erguidos y sublimemente torneados. El caminante no se movió, y mucho menos se atrevió a respirar mientras observaba cómo esa alucinación  salía de las aguas dejando ver un pubis adornado de gotitas brillantes dando la impresión que era una gema preciosa. La mujer esqueleto mientras salía de las aguas sintió que un calor avasallante la invadía con un fuerte dolor en los huesos. No podía explicarse qué le pasaba, puede ser que la noche esté más fría hoy –pensó-. Pero de pronto observó a un hombre, que escondido por  entre los matorrales la espiaba muy quietamente. Se fue acercando a él y cuando lo tuvo cerca se le quedó mirando. Sus huesos comenzaron a temblar haciendo un ruido extraño era algo  que jamás había sentido la mujer esqueleto. El hombre no podía dejar de ver a semejante mujer que desnuda y sin ninguna clase de pudor, se acercó hacia él.

Sus cuerpos se juntaron lentamente, como dos locas babosas de un riachuelo. La mujer esqueleto lo sintió cálido y seguro permitiendo que se adentrara entre sus huesos. Él le acarició el rostro muy suavemente, mientras la mujer esqueleto lloraba dejando salir de sus vacías cuencas, perlas que iban a parar al suelo haciendo que florecieran flores hermosas en el lugar. Él se introdujo por entre su pelvis desnuda encontrando la calidez del fuego que había estado encendido esperando el momento para arropar al elegido de su corazón, ese el que le hiciera sentir el amor más profundo. Ya no hubo fuerza humana que pudiera separarlos. Y comenzaron a comerse a besos.  

La Mujer le mostraba los dientes blancos cual perlas. El disfrutaba acariciando sus senos voluptuosos y firmes. Lo que más quería era tomarlos entre sus manos y llevárselos a la boca, como el recién nacido que busca, desesperado, el alimento para su existencia. Los besaba  en el frenesí de un loco obsesionado. Sus manos bajaron a sus caderas encontrando esa hendidura maravillosa que lo llevaría a la gloria. Su pelvis hizo un ruido extraño mientras él le separaba el fémur con la intensión de anidarse en ese vacío que se producía. El sólo sentir, el roce de sus huesos con los suyos, hizo que explotara una chispa de energía que la invadió mientras se acercaba dejando preso a ese amor deseado. El rato que pasaron fue largo y extraño. Jamás mujer alguna le había hecho sentir tanto amor. Se entregó a ella sin importarle nada. Era la mujer que había esperado por siglos. Abrazándola la tumbó al suelo y en esa caricia de amor quedaron unidos para siempre. La mujer esqueleto resurgió de sus miserias para convertirse en un ser de la nada, amante y segura de que sus huesos serían acariciados y amados por largo tiempo.

Y así quedaron, enrocados eterna y húmedamente. A menos de un suspiro de tibio abrazo y de besos mustios…  


Carmen Pacheco
@Etrotismo10
Jueves 01 marzo 2019

martes, 16 de octubre de 2018

GOTAS DE AMOR...






Amaneciendo en la laguna de tus ojos
Cual plato limpio y claro
reflejando este amor como la lluvia
En pequeñitas gotas del rocío.

Que no estás aquí, qué importa
Si nazco cada vez que te pienso
Si vibro cada vez que te recuerdo
Quién dijo que tenías que estar presente
Si eres el rayito de sol que siento
Cada vez que te respiro…




Carmen Pacheco
@Erotismo10
16 de octubre de 2018
  



miércoles, 22 de agosto de 2018

HABITAS EN MI SER...





Dicen que los amores, con el tiempo, mejoran o desaparecen. A veces desaparecen y mejoran, en fin quién entiende este sentimiento ¿Suena algo extraño verdad?

Con el pasar del tiempo he aprendido que amor no es aquello que mantenemos preso en nuestra mente o aquel sentimiento que no nos deja respirar. Es probable que con la edad haya venido aceptando que la lucha porque te amen no es la mejor forma de sentirse enamorada.

¿Y qué es el amor? Su significado va cambiando según la edad que tengas. El amor a los quince no es el mismo que a los veintiuno. El de los treinta va madurando y te vuelves más previsiva. Llegan los cincuenta y sí, continúas buscando amor pero ya lo prefieres más a tu manera de ser. Es cuando empiezas a escribir una lista de lo que te gustaría que tuviese ése o esa por el que cambiarás tu comodidad, tu estilo de vida, el compartir tus secretos y aun así lo piensas muy seriamente.

Luego llegan los sesenta y no has vuelto a encontrar a es@ que te haga sentir las mariposas en el estómago. La sociedad nuestra piensan, que los y las sexagenarios deberían estar sentadas en una mecedora tejiendo o cuidando a los nietos y posiblemente ayudando a su hijo a llevar su casa, claro si te lo permiten y los hombres deben reunirse con los amigos, de su misma edad, en un parque o a jugar cartas, dominó y en el triste de los casos sentarse a cazar moscas, mientras tomas una siestecita boca abierta,  sin entender que mientras haya vida hay necesidades, anhelos, ESPERANZA. Esos sesenta se vuelven inciertos porque sabiendo lo que quieres, comprendes que ya no eres la jovencita de quince años o el mozo de la cuadra, que soñaba con ser feliz pero sigues esperando ese amor, que posiblemente ha estado en tu mente  y piensas que es poco probable que lo encuentres ya.

Es muy importante saber, que para cuando esa edad llegue debes tener algo más en tu mente que no sea sólo esperar a la o al elegid@. Tener algo que te haga entender que ahora es cuando vas a saber lo que es el verdadero amor. Encontrar una manera de estar en paz contigo, en todos los sentidos te hará ser una persona completa. Recordando que amaste, aunque hoy creas que no fueron los correctos pero AMASTE y eso es muy importante para que veas que el correr de tu vida estuvo llena de amor, sin importar qué tipo de amor tuviste.

Sentada ante esta página en blanco, entiendo que el amor no es sólo tener a alguien a tu lado. Que si amas al niño que hace bulla y altera tu tranquilidad, al hombre o mujer que aún sin pensar igual que tú, a pesar de todo eso lo amas o la amas. Cuando escuchas una melodía que te transporta a lugares imaginados o aquellos que viviste, quiere decir que el amor está en ti.

Amor es estar tranquila porque, aunque no lo sientas en tu carne sabes que deambula, día y noche por los rincones de tu alma. Amor es no pensarlo porque no se piensa lo que habita en tu ser.

Si hoy me preguntas qué es el amor te diría:
Amor no es recibir solamente, Amor es aprender a dar sin esperar nada a cambio y vivir cabalgado sobre esas cuatro letras, que al derecho y al revés te harán sentir de igual forma.




Carmen Pacheco
@Erotismo10
22 de agosto de 2018



miércoles, 25 de julio de 2018

ORGASMOS BAJO LA LLUVIA...




Era uno de esos días en que parecía que el cielo se caería. Había estado lloviendo a cántaros desde la noche anterior. Karla tenía que salir de madrugada para la entrevista de trabajo que, al fin, habían aceptado hacerle en esa empresa internacional, que tanto había esperando. No sabía cómo saldría de su casa, el meteorólogo informaba que seguiría lloviendo por veinticuatro horas más. No había podido dormir en toda la noche. Se había quedado organizando los documentos que llevaría a la entrevista. No quería que le faltaran detalles, que seguro pedirían.

Era la oportunidad de su vida. Había esperado por este empleo dos años. Se preparó como el que va para unas olimpíadas. No escatimó en seminarios, talleres, hasta aprendió el inglés comercial. Ya ella hablaba, fluidamente, ese idioma pero era necesario adentrarse en el tecnicismo que requería su futuro empleo.

Ya iban a dar las dos de la mañana y la lluvia no pensaba detenerse. Sentada con una taza de café en la mano pensaba en que no tendría su carro para el día siguiente. El muy condenado se le antojó reventársele la manguera del aire acondicionado o sería el sello, pensó. En fin fuera lo que fuera, la obligaba a irse en taxi. Ya había contactado a una línea, que no estaba tan lejos de su casa y habían quedado en mandarle un carro a las ocho de la mañana. Su cita sería a las once, así que le daría tiempo a desayunar y por la lluvia, podría ir poco a poco y llegar a buena hora.

Karla tenía un compañero, era un gato al que llamaba Bigotes. Lo había encontrado en una alcantarilla a punto de ahogarse, en un día como hoy, en que las nubes están ansiosas de descargar todo lo que llevan por dentro, sobre la faz de la tierra. Lo llamó así porque era tan pequeño, que lo único que sobresalía en él eran sus largos bigotes.

Bigotes se refugió en su regazo buscando calor y encendiendo su motor interno vibraba y ronroneaba dándole calor a sus piernas. Eso hizo que Karla se tranquilizara y dejara de pensar en cómo haría para llegar a la cita. Mientras le acariciaba el pelaje a Bigotes, alargó su brazo y colocó música relajante, que la llevó a tener un momento de tranquilidad interna.

Al fin decidió irse a la cama para ver si podía mecerse sobre la hamaca de la Luna y dormir un poco antes de que sonara el despertador.

A las seis sonó la alarma despertando a Karla de un solo salto que casi se cae de la cama. Se levantó, con sueño aún y fue a preparar café mientras se duchaba. Ya todo lo tenía listo. Se comió un sándwich con otra taza de café y se dispuso a esperar el taxi. Aún llovía y la temperatura había bajado bastante. Se apresuró a guardar una chaqueta por si aumentaba el frío.

El taxi llegó a las ocho en punto. El taxista se bajó con un paraguas enorme y ayudó a Karla a subir el maletín al carro, donde llevaba todas sus ideas que expondría a los entrevistadores ese día. Ya sentada en la parte de atrás, el conductor le da los buenos días y disponiéndose a poner el carro en movimiento, Karla le dice: -un momento, me parece conocida esa voz. ¿Acaso no es usted Francisco?- Al instante el hombre se voltea y sacándose el impermeable de la cabeza, se le queda viendo y le dice: -¿Acaso no eres Karla, mi Karlita? Y ambos asombrados por la casualidad se echaron a reír saludándose mutuamente. Mujer –le dice Francisco- pásate hacia adelante para que hablemos y así saber qué ha sido de ti en todos estos años. Karla sale rápido del carro con un periódico en la mano, tratando de taparse de la lluvia que caía a porrazos y se instala en la parte de adelante y riendo cierra la puerta.

Deja que te vea mejor y hace que voltee hacia él. Pero si estás más hermosa que nunca. Y tú estás igualito – le contesta ella. No quiso decirlo pero le pareció que seguía igual de buenmozo e interesante, ahora más por unas canitas que se asomaban sobre sus cienes.

En el camino se desparramó un aguacero de espanto y brinco. Venía con centellas y truenos. Había que guarecerse en algún lugar. Las calles se inundaban y tenían que salir del centro de la ciudad. Francisco poseía una casa en la parte más alta de la localidad y fue allí donde fueron a parar.

Ya Karla conocía el lugar. Le traía recuerdos de momentos muy gratos con Francisco.

Pensé que habías vendido la propiedad - le dijo. Para nada –le contesta Francisco. Esta casa fue de mis padres y hay muchos recuerdos de mi niñez. Además tengo otros recuerdos de una época de mi vida en que fui feliz y no lo sabía. Karla baja el rostro y hace como si no hubiese oído lo que dijo.

Aquí tengo comida y bebida por si esta lluvia se extiende, así que no te preocupes. Espero que no llueva más - le dice ella. Tengo una entrevista a las once de la mañana para el trabajo de mis sueños, tú sabes, el que siempre he esperado.

Me parece maravilloso pero si continúa este diluvio no creo que puedas llegar. Es más no creo que ellos puedan llegar a la cita porque esto está pasando en toda la ciudad. Vamos a tomarnos una buena taza de café y allí veremos que nos tiene deparado el clima hoy. Diciendo esto se fue a la cocina. Mientras movía los trastos buscando para hacer el café Karla lo ve moverse de un lado al otro y recordaba esos momentos en que pasaban días enteros en ese lugar, días de completa entrega. Francisco la atrapó mirándolo y sus ojos se abrazaron de recuerdos y ansias. Ella volteó la cara y disimuló estar observando cómo se formaba una piscina de agua en el patio de al lado.

Con todo preparado, se acercó ofreciéndole una taza que traía ese olor a café  recién colado. Allí se sentaron a hablar y a ponerse al día con sus vidas. Rieron y volvieron a tomar café varias veces, ambos eran amantes del café.

Llegó el medio día y la lluvia no amainaba, al contrario, el cielo se había tornado oscuro completamente y a lo lejos se apreciaban los centellazos que alumbraban el lugar, dando la impresión de un torneo con sables eléctricos, donde dos samuráis se baten en un duelo a muerte por el amor de una dama.

Bueno, dijo Francisco, dado que ni tú ni yo iremos a trabajar o alguna otra parte hoy, declaro abierto el bar y el restaurant porque hay hambre, ¿te parece?  Karla, riéndose, acepta el decreto y Francisco dice –habiendo quorum en lo solicitado y estando todos de acuerdo, se abre el bar y saca una botella de vino, del que sabe que a ella le gusta.

No salieron de la cocina era allí donde estaba la vida, donde se manejaba un calorcito especial, según decía Francisco. Le preparó un arroz a la marinera con ensalada que no tuvo más remedio que aplaudir tan maravillosa comida. Luego vino un Cointreau para hacer la digestión y siguieron con vino. Total el día no pintaba para otra cosa que para hablar y disfrutar de la compañía.

¿Te acuerdas Karla cuando veníamos en esos días de lluvia a esta casa? Fueron momentos muy agradables. Karla no quería entrar en esa conversación porque aún dolía el haberse separado. Francisco notó la incomodidad de Karla y levantando la copa brindó por el reencuentro. Así siguió una copa tras otra hasta que ya bailaban y cantaban. La cercanía se había hecho necesaria y los cuerpos ya se rosaban. En una de esas, Francisco la atrajo para que bailaran aquella melodía que siempre les había gustado en aquellos tiempos. Cuando pasó la mano por su cintura, las llamas del infierno se quedaron heladas del calor que despedían ambos cuerpos. Estaban uno frente al otro y sus alientos calentaban los labios del otro.

La casa tenía una planta superior y para acceder a ella había que subir por una escalera que quedaba del lado de afuera. En ese momento con el aguacero que se había desgajado sobre el lugar, caía cual cascada en plena selva. Fue allí que la llevó cuando al fin pudo capturar su boca con un beso profundo y ahogado en el te quiero, en el me muero por tenerte. Bajo los chorros de agua, se fueron sacando la vestimenta. A medida que eso pasaba sus manos acariciaban el cuerpo del otro. El agua les caía como un remanso de frescor para el calor que bullía de sus cuerpos. Sólo que no era suficiente para apagar esa hoguera que había permanecido encendida por mucho tiempo.

Karla lo atrae hacia su desnudez y coloca su rostro en sus gentiles senos, que con el frío del agua permanecían en una erección sublime. Él los besaba con tanta furia que dolía. Ella abierta a recibir la caricia tan esperada, lo fue bajando hasta dejarlo frente a esos labios ardientes que soñaban con un beso profundo y húmedo.

Francisco ya en la locura extrema la levantó por la cintura y la puso más arriba, donde estaba el descanso de la escalera y fue allí que la hizo suya, con una dulzura loca. Con su cuerpo le tapaba el borbotón de agua que le caía en el rostro. Alzó sus caderas y es cuando en un grito de éxtasis la penetra sintiendo el temblor de las carnes de Karla. Allí estuvieron un buen tiempo, ni el agua, ni el frío evitó que se amaran, como sólo ellos sabían.

De la tempestad llegó la calma y acurrucados uno junto al otro descansan de tanto anhelo, de tanta necesidad de tenerse. ¿Por qué se habían separada? ya eso no importaba. El destino los volvía a unir y muy dentro de ellos sabían que no podían permitirse el error de volverse a distanciar. Eran el uno para el otro. En eso pensaba Francisco cuando se volteó y vio el cuerpo desnudo de la mujer que siempre amó. La fiebre volvió a enajenarlo y las ganas renacieron como la flor que duerme en la noche y florece en el día. La fue despertando con caricias y besos. Al abrir los ojos Karla, se vio en la profundidad que había en los de Francisco y se volteó para amarlo nuevamente, intensamente en una sola respiración en un entrar y salir de su alma. Haciendo que no sólo ellos se adoraran, sino que en sus nuevos recuerdos pudieran alejar cualquier sentimiento negativo que hubiesen tenido ambos.

El alba apareció por la rendija de la ventana y los encontró en un solo abrazo. Karla se despierta cuando siente que su amado está listo para volver a hacerla sentir cómo se llega al cielo con un beso de los suyos.





Carmen Pacheco
@Erotismo10

25 de julio de 2018

lunes, 23 de julio de 2018

FUISTE ERES Y SERÁS…





Eres el agua que humedece mis pensamientos
Eres la luz que ilumina mi entendimiento
Eres esa persona que alimenta mi alma
Eres y siempre serás el que me hace palpitar.

Eres hoy como lo fuiste ayer
Eres la tibieza de tu pecho con mi desnudez
Eres el recuerdo de tus manos sobre mi derriere
Eres, siempre eres aquél que amé en silencio.

Fuiste amor y hoy eres esencia
Fuiste ternura y hoy cabalgas sobre mis ranuras
Fuiste verdad, mi verdad hecha locura
Fuiste y serás mi amante más querido.

Hoy, en mi hoy verdadero
Retumban tus besos sobre mi lengua
Tus brazos atrapando mi alma para que no se mueva
Mientras tu vientre emite sueños acaecidos.

No sé si esto es amor
No sé si esto es locura
Sólo sé que amaneces sobre mis caderas
Cabalgando cual brioso corcel.

Posiblemente cerrarán mis ojos mientras te recuerdo
Quién sabe si una lágrima rodará cuando eso pase
Sólo sé que en este momento tu alma aletea sobre la mía
Mientras una melodía aviva mis colores de amor.






Carmen Pacheco
@Erotismo10
23 de julio de 2018


martes, 26 de junio de 2018

LA DANZA DEL RECUERDO…




Hoy quiero entregarte mi más humilde canción
Hoy quiero mandarte mi más sentida pasión
Hoy quiero que sepas que sigues entre mis pestañas
Hoy deseaba decirte que ya te olvidé

Más todo es efímero menos esto que siento
Ya no estás pero continúas acariciando mi alma
Será esto el verdadero amor
No encuentro quién me dé esa razón

El tiempo pasa y pienso que ya eres fantasma de mis querencias
Las horas danzan a mi alrededor cual bailarinas cansadas
La vida sigue y me ajusto a su medida
Sólo que siempre apareces por entre mis silencios.

No te preocupes no estoy triste
He aprendido a saborear tu recuerdo
La esperanza es la última que se pierde
Seguro que mañana te habrás ido.






Carmen Pacheco
@Erotismo10
26 de junio de 2018




martes, 19 de junio de 2018

EL DÍA AMANECIÓ HÚMEDO Y CALIENTE…





El barrio tranquilo amaneció
Los gatos se esconden para hacer el amor
El perro que vigiló busca dónde tirar sus huesos.
Cae la lluvia como polvo alucinógeno.


La brisa fría se cuela por mis cuencas
Me arrimo a su cuerpo y lo despierto
Su fuego se enciende como antorcha sedienta
Se voltea y me abrazo con sus piernas.


Comienzo a danzar sobre sus caderas
Respira agitado y me besa desesperado
Su boca baja cual gota en el espejo
Porosa y ansiosa de mí verso.


Ya su lengua juguetea cual gato indiscreto
Es la guerra campal del gato y el ratón
Sólo que este ratón se pliega
Y sumiso se entrega.


Se vuelve y me aprisiona con su peso
No importa si no respiro, total para qué sirve eso
Si la gracia y el ardor caminan cual errante por todo mi cuerpo
Jadeando arremete, cuando me ve rendida y entregada.


Se viene una vez, se viene dos veces
Es la magia de mi fuego que lo quema con ansias
Parece un loco, con los ojos desorbitados
Eso me encanta porque me siento deseada.


A lo lejos se oyen los gritos de  un imprudente desesperado
La mujer se le va y él no lo soporta
Le grita: Puta, Zorra, Cualquiera
Esas palabras me excitan y vuelvo por más.


Hoy amaneció oscuro, como quien silba entre nubes
Hoy el clima y yo nos hemos confabulado
Hoy él no saldrá 
Hoy gozará de mis confines húmedos y llameantes.







Carmen Pacheco
@Erotismo10
19 de junio de 2018


lunes, 7 de mayo de 2018

FUE MÍA POR SEGUNDOS...




Estoy en la playa junto a unos amigos. Necesitaba darme un respiro del trabajo. Llevamos todo lo que necesitaríamos. La bebida y el hielo, para qué más, si estábamos seguros que encontraríamos la compañía y lo que faltara en ese lugar.

Comenzamos a tomar y contar anécdotas. El lugar estaba concurrido. Los niños corrían delante de unas madres asfixiadas de tanto gritarles. Hombres tratando de esconder la panza cuando aparecía alguna chiquilla. Mujeres maduras, con poco recato y muchas ganas, nos lanzaban miradas lujuriosas, teníamos que voltear para no reírnos en sus caras. En fin que la estábamos pasando muy bien.

Los compañeros se enfrascaron en un juego de barajas y yo sólo quería mirar el horizonte, a ver si me llegaba alguna inspiración divina. El sólo pensarlo me hacía reír pero, con mucha seriedad tomé la actitud severa de un yogi y comencé a meditar. No era fácil pues en mi mente había una cantidad enorme de pensamientos, los cuales no lograba lanzarlos a alguna parte. Era inevitable la comenzó de la la nariz, luego la boca y cuando sentí un tirón en el cuello volteé para flexionar la cabeza. Fue en ese momento en que vi a una mujer hermosa que se venía acercando hacia mí. No estaba muy delgada pero la carne que la conformaba, les aseguro que estaba muy bien proporcionada. Vestía uno de esos bikinis, que pueden llamarse “Etiquetas”. Sus senos grandes traían una danza acompasada de subir y bajar pero sin perder su estabilidad altiva. Sólo eran tapados por una de esas “Etiquetas” en sus espigados pezones.

Quedé con la boca abierta y balanceando la cabeza al ritmo de su caminar, como cuando una serpiente te hipnotiza antes de atacarte, así estaba. Su cabello negro y rizado era como ver la silueta del mar sobre su cabeza. Alborotado y cadencioso, como cuando hay una pequeña tormenta en alta mar. De vez en cuando le tapaba los ojos y parecía como si venía guiñándome un ojo. Sus brazos se balanceaban cual bailarina. Su cintura estrecha permitía ver un piercing brillante en su ombligo, como si fuera el lugar dónde un pirata debería comenzar la búsqueda del tesoro.

Al bajar la vista se me erizó el cuerpo. Tenía unas caderas que se tongoneaban cual palmeras acariciadas por la brisa en plena tempestad. Mi razón se fue al fin del mundo, cuando al estar más cerca de mí pude ver la tercera Etiqueta, que medio cubría la joya más apetecible que jamás hubiese visto. Era una clara invitación a hacerle el amor. Me vi llevándola hacia un lugar apartado para hacerla mía una, dos, muchas veces y así oír su voz en mi oído pidiendo más y más. Hasta me pareció sentir su aliento embriagador sobre mi rostro.

Que desconsuelo sentí, cuando esa Diosa, en su caminar pasó a mi lado, sin siquiera haberme percibido. Yo moría de dolor y angustia, mientras que ella iba a abrazarse con un morenazo que la esperaba tras de mí.

La vida te da sorpresas… Sorpresas te da la vida…



Carmen Pacheco
@Erotismo10
07 de mayo de 2018


martes, 10 de abril de 2018

EL TRANSITAR DE UNA SUAVE MELODÍA...





Que te parece mi vida, la luna se ha puesto grande
Mis versos repletos de verbos piden por salir
La brisa trae la suave melodía de un piano
Y yo me provoca conversar.

Hoy te siento más mío que nunca
Y tú no sabrás el por qué te he soltado
Hoy entendí que no hay nuestro
Hoy empiezo amanecer.

Tenía tiempo esperando entender
Cómo distanciarte y olvidarte
No es fácil pero lo lograré
Hoy te suelto y te alejas
Hoy te quedaste y te amé.

Las cosas que pasan en la vida.
Tanto buscar por entre las hojas
La manera más sencilla de no llorar
Y hoy, como el suspiro de un ángel me despedí.

Nuevos rumbos se entrecruzan en mi camino
Otras manos pretenden acariciar mi pensar
Le daré paso a ese que me incita
Para ver cómo te vas.

Pero tranquilo, que al fin conseguiré amar
De la forma que quisimos y no se pudo dar
De ese modo que no obliga ni ata
De esa manera me voy a entregar.


Nuevas palabras y nuevo sentir es lo que presiento
A la vida hay que darle paso y saludar lo que se va
Para recibir lo que llega, con nuevos bríos de amar
Dios te guarde mi amado, presiento que te voy a olvidar.







Carmen Pacheco
@Erotismo10
10 de abril de 2018