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domingo, 12 de enero de 2020

MUJER ANCESTRAL...







Una Mujer ancestral va y viene con la brisa

Acariciando sus sentidos y despertando mil sonrisas

Un acorde de guitarra llega hasta sus oídos

Alborotando esa Diosa que permanecía dormía.



Carmen Pacheco
12 de enero de 2020

viernes, 29 de noviembre de 2019

UNA TAZA DE CAFÉ…





En la mañana, bien temprano prepara el café y regresa para despertarme. Lentamente se desliza por entre mis piernas y besándome arrastra sus ganas por todo ese cuerpo que ya no me pertenece. Mientras tanto el aroma del café se mezcla con el de su carne, haciendo que se encienda mi alma. Ya estoy espabilada y le permito avanzar sobre mis ganas, como aquel que se desliza bajo alambres de púa cuidando no quedar enganchado en uno de ellos. Mi volcán se ha sacudido y grita por explotar. Me falta el aire. La respiración es sofocada. Un gemido emerge de mis adentros cual lava que incendia el matorral.

Somos dos seres que danzan bajo sábanas cual fantasmas en un elucubrante festín sexual. El gallo de la señora Filomena está practicando y su canto hilarante nos distrae por un momento. Su boca quiere decir algo pero mi beso le atrapa las palabras enmudeciendo en una sonrisa.

Aquel café mañanero, cómplice de los amantes, apretó el calor en las entrañas de la taza, jugando un papel importante tras el sosiego del encuentro.


Carmen Pacheco
@Erotismo10
29 de noviembre del 2019




sábado, 17 de agosto de 2019

ME ENCANTA SER DISTINTA...





Soy un ser raro, de esos que les gusta correr descalza bajo la lluvia. De las que les encanta el ruido que produce la energía que descarga un trueno. La que hace el amor bajo la lluvia y se alimenta de cada gota que penetra por sus poros.

Soy de las mujeres y creo que somos multitud, que agradecen un beso en la distancia pero siempre esperando el contacto piel con piel.

Soy de esos bichos raros que no les importa decir lo que sienten, aunque no sea correspondida porque lo que más importa es sentirse viva.

Formo parte de ese gremio de mujeres que van por el cosmos con su verdad y su pasión. Dicen que el que mucho se acondiciona a los demás deja de ser auténtica y eso no me interesa.

Soy quien soy por haber nacido de una mujer que vivió fuera de época. La que iba hacia adelante, contra viento y marea. Era de aquellas que mantenían magia en sus manos. Ese tipo de magia que hace que la vida sea vivible.

Un bicho raro, que un día lluvioso lo convierte en romántico, nostálgico. Que muere por una taza de chocolate caliente, un buen libro o película y un buen amante para que caliente aquello que el chocolate no alcanzó a calentar.

Soy y me encanta ser rara, extraña, enigmática, romántica, alegre, entusiasta y por sobre todas las cosas sentirme VIVA y dar vida al que se me acerca…

Carmen Pacheco
@Erotismo10
17 de agosto del 2019

viernes, 26 de julio de 2019

OJOS DE LLUVIA...





La luz se fue asfixiando, los músicos recogían sus instrumentos. El sol, en su parsimonia dejaba caer chispas brillantes sobre los presentes. Las gotas de lluvia desmaquillaban las risas de los rostros, sólo unos ojos grises acompañaban la tristeza del momento. 

Era alta y muy hermosa, sus amigos la llamaban Kate. En pocos días se había convertido en la alegría del Instituto. Su melena roja era sacudida por la fuerte brisa que azotaba su rostro. No se supo dónde llovía más fuerte, si en el jardín o en esos ojos tristes y nublados que se ahogaban en el silencio. Ya era una sombra que se desvanecía lentamente ante el vapor de la tierra. 

La vida había cobrado muy caro su derecho a amar. Ese día asistía a su propio funeral


Carmen Pacheco
lasculpasylamuertedelamorii@hotmail.com
26 de julio de 2019
@Erotismo10








jueves, 21 de febrero de 2019

DESDE MIS ADENTROS...




   
A veces me despierto pensando, no me haces falta, sonrío y me felicito por ese logro. Pero volteo y muy dentro de mí sale una vocecita que me dice “mentirosa, mueres por oler su perfume”

Enderezo el corazón acomodándolo por entre mis senos y levantando el mentón vuelvo a repetir “Hoy no te recuerdo”. Otra vez la vocecita aparece pero ahora con una estruendosa carcajada.

Me volteo y le digo, pero -qué es lo que esperas Manipulando mis decisiones del día-. ¿No ves que estoy dándole fuerza a este corazón que casi desvaría?

Esta vez se desliza por entre mis ojos y hace que vea mi reflejo en el espejo, mientras dice. Dímelo así, viéndonos a los ojos. ¿Es cierto que ya no lo recuerdas? Y bajando la mirada con vergüenza, le digo – tienes razón, aún sigue escondido por entre el caudal de mis venas. Es sólo que agarró otra vía y se ha sumergido por otros lugares de mi cuerpo y no lo percibo.

Silencioso navegas por mi torrente sanguíneo, con un sigilo tal que ni mis mejores radares te pueden detectar. Ahora vas por mi estómago, es lo que llamamos el mariposear del amor. Corriente abajo te agarras a mis trompas y te mantienes erguido y maravillado del poder que tiene ese lugar tan querido. Eres como uno de mis óvulos, que aunque haga el recorrido que le corresponde está seguro que nunca llegará ser fecundado. Pero qué importa mientras sigas navegando por entre mis profundidades y me colmes de vida y esperanza.

No sé si será esta suerte de ilusión que ahora vivo o mis años me llevan a reconocer cuando en verdad es amor lo que siento. Lo que importa es sentirte traspasar mis adentros, como si siempre hubieses formado parte de mis moléculas y células. 

Tú navegas en mí, con el permiso que te da mi Yo, con la seguridad de que eres el navegante más deseado que mar alguno haya  disfrutado. Al pasar por mis pulmones siento que el aire se renueva y mis bocanadas son profundas y excitantes. De un brinco saltas a mis labios y es cuando más necesidad tengo de un beso porque duermes sobre ellos y despiertas el recuerdo de aquel último que me diste y que jamás olvido.

Mi corazón da brincos de emoción porque sabe que muy pronto estarás abrazándolo con amor.

Y vuelves a empezar tu recorrido en mi humanidad y vuelvo a sentirte aún más y puedo gritarle al mundo que...

Te siento, cómo te siento.



Carmen Pacheco
21 febrero de 2019


miércoles, 26 de diciembre de 2018

SE ABRE EL TELÓN...






Ella:                   Dulce y nerviosa
Él:                     Atrevido y ansioso

Ella:                   Teme por lo que le suceda
Él:                     Alardea de su experiencia

Ella:                   Deja caer su ropa lentamente
Él                       La observa como lobo hambriento

Ella:                  Sus pezones erizados brotan como espinas
Él:                     Se agarra a la silla para no asaltarla

Ella:                  Deja caer su brasier como al descuido
Él:                     Lo toma contra su cara e inhala su aroma

Ella:                  Desabrocha su falda, mirándolo de reojo
Él:                     Aplaca la bestia con su mano

Ella:                  Desliza su falda mostrando su liguero negro
Él:                     Se asombra de tan hermoso trasero

Ella:                  Suelta uno a uno los ganchos de sus medias
Él:                     Con sus ojos la acaricia con deseo

Ella:                  Desprende sus medias provocativamente
Él:                     Se desquicia, tiene hambre de ella

Ella:                 Sólo le quedan sus braguitas que rozan su sexo
Él:                    Le salta encima y se las quita a besos

Ella:                 Excitada gime de placer
Él:                    La penetra con furia y la hace estremecer




Al final… ambos, en el suelo, entre espasmos y llanto se retuercen de placer.






Carmen Pacheco
@Erotismo10
26 de diciembre del 2018




miércoles, 21 de noviembre de 2018

HOY TENGO ALBOROTADA EL ALMA...





Alguien me dijo:
“Me gustas como eres”
Y yo le contesté, a mí también, sobre todo cuando despiertan mi lengua, que alborotada dice todo lo que represo en el alma y se convierte en puente del ser, sentir y vivir de mi esperanza.

Hoy tengo alborotada la lengua
Hoy tengo ganas de decir, a los cuatro vientos, esto que me arrulla el corazón
Hoy ando alborotada…



Carmen Pacheco
@Erotismo10
21 de noviembre de 2018

domingo, 4 de noviembre de 2018

SERÁ EL MOMENTO DE DECIR ADIÓS...





Hoy no quiero esta melancolía
Hoy te siento con no saber qué hacer
No pretendo ser la que te ubique
No quiero dejar de decirte amor

Solo que es tal lo que por ti abrigo
Que me duele, en silencio, el alma desvelada
Sin querer, un manantial cristalino
Se desborda de las cuencas de mis ojos
Como cuando ha llovido en la cabecera de un río.

Y de mi interior sale una pena que no puedo describir
Quizás es la impotencia de no poder alcanzar lo que amo
Puede ser también el saber que camino por senderos sin salida
Y que el laberinto de mis sentimientos ahoga el camino para resurgir

También siento que debes estar solo con tus pensamientos y decisiones
Para que sepas, de una vez por todas, qué es lo que quieres en verdad
Será que llegué a tu vida para reforzar el sendero que crees debes seguir
O para mostrarte que por allí no está tu felicidad

En tus ojos navegan mis ilusiones y esperanzas
En tu boca, en tu boca duerme el fuego que enciendes cuando me besas
Ayer hablaste del no apego, hoy te siento revolotear por mi alma
Tratando de posarte en alguna rama de mis sentimientos
Ayer dijiste que se debe obviar los sentimientos mundanos
Hoy abrazas mi yo interno haciéndote más presente que nunca

Es necesario que te encuentres en la Verdad de tu vida
Qué pide, no tu cuerpo sino tu alma
Por qué le niegas a todo tu ser la alegría de sentir y de vivir
Sólo tú podrás solucionar ese vaivén de sentimientos

Que no es conmigo, qué se le va hacer
Sólo quiero que estés claro en lo que sientes
El amor no pone condiciones ni espera nada a cambio
Yo te amo y no sé cómo sacarte de mis adentros
Si me dices que tu camino es ése y que estás seguro de ello
Será suficiente para mí y trataré de verte como un simple amigo.

Solo recuerda que este corazón palpita por el tuyo
Y que para bien o para mal, el que te alejes o no
Ese colibrí revoloteará siempre a tu alrededor
Recordándote que en algún lugar del mundo
Alguien te amo.



Carmen Pacheco
lasculpasylamuertedelamorii@hotmail.com
@Erotismo10
4 de noviembre de 2018









martes, 16 de octubre de 2018

GOTAS DE AMOR...






Amaneciendo en la laguna de tus ojos
Cual plato limpio y claro
reflejando este amor como la lluvia
En pequeñitas gotas del rocío.

Que no estás aquí, qué importa
Si nazco cada vez que te pienso
Si vibro cada vez que te recuerdo
Quién dijo que tenías que estar presente
Si eres el rayito de sol que siento
Cada vez que te respiro…




Carmen Pacheco
@Erotismo10
16 de octubre de 2018
  



viernes, 31 de agosto de 2018

¿OYES ESA MELODÍA?



¿Oyes esa melodía?

Es el reflejo de lo que tu alma le hace sentir a la mía.
Es como un paseo por entre las profundidades del Universo.
Es el rozar de las alas de un colibrí, que revolotea sobre mi lengua cuando te acercas a mí.
Es estar elevada por sobre el mundo y sus miserias.
Es permanecer en silencio, mientras una sinfonía deleita mi existir.
Qué importancia tiene si no estás aquí en cuerpo presente
Si en cada arpegio de ese violín, vas despojando mis caretas.
Lo único que deseo es volver a besarte como anoche
Ese beso húmedo y apretado que me diste en sueños
Fue tan verdadero, que desperté tocándome la mejilla
No importa que no estés.
Vives en mí todo el día.
En la brisa que me acaricia.
En el sol que me calienta.
En la lluvia que moja mis deseos.
Y en la paz que me da el saberte vivo.

¿Oyes esa melodía?
Son nuestras almas que se abrazan en pleno amanecer.


Carmen Pacheco
@Erotismo10
31 de agosto de 2018



domingo, 5 de agosto de 2018

I WENT A FOOL...




Today you were very close
Today was the opportunity of my life
Today your breath touch my eyelashes
Today your eyes promised to love me

The breeze brought back your scent
That is combined with the smell of flowers
However, they were not confused with each other
Because your essence smelled like a man in love.

Our eyes embraced in the coming and going of our bodies
Hands, like butterflies fluttered to the rhythm of poetry
We both had the same music inside
Accompanied by hours of silence.

I promised not to get excited
I promised to be very demure
I promised to keep our spaces
I promised you that you would not see me in love.

But it was impossible, I swear I proposed it
My eyes disobeyed that order
My mind tasted you like you were a pie
Until your soul hung to mine and we shared the hair of an angel.

I only promise to respect your decision
Keep my body several meters away
But please do not ask me not to make you mine
Every time our souls meet.

I was slow, I came to my house and I strongly reproached him
I should have taken you by your face and stamped this kiss that I'm dying to give you.
Oh! Woman and how brave, how could you lose that opportunity to feel that hummingbird flutter on your tongue.

Even if you not see me anymore, it was well worth it
Rub the tip of my tongue with your tongue
And feel that explosion of ecstasy all over my body
That I would not know more about you? What does it matter, if you are mine once more?

That last one that I like, I treasured it in my hands
To then store it inside my perfume
And so, every day, with every drop of it, it will make me feel your lips that taste like honey.






Carmen Pacheco
lasculpasylamuertedelamorii@hotmail.com
@Eroticism10
August 5, 2018


miércoles, 25 de julio de 2018

ORGASMOS BAJO LA LLUVIA...




Era uno de esos días en que parecía que el cielo se caería. Había estado lloviendo a cántaros desde la noche anterior. Karla tenía que salir de madrugada para la entrevista de trabajo que, al fin, habían aceptado hacerle en esa empresa internacional, que tanto había esperando. No sabía cómo saldría de su casa, el meteorólogo informaba que seguiría lloviendo por veinticuatro horas más. No había podido dormir en toda la noche. Se había quedado organizando los documentos que llevaría a la entrevista. No quería que le faltaran detalles, que seguro pedirían.

Era la oportunidad de su vida. Había esperado por este empleo dos años. Se preparó como el que va para unas olimpíadas. No escatimó en seminarios, talleres, hasta aprendió el inglés comercial. Ya ella hablaba, fluidamente, ese idioma pero era necesario adentrarse en el tecnicismo que requería su futuro empleo.

Ya iban a dar las dos de la mañana y la lluvia no pensaba detenerse. Sentada con una taza de café en la mano pensaba en que no tendría su carro para el día siguiente. El muy condenado se le antojó reventársele la manguera del aire acondicionado o sería el sello, pensó. En fin fuera lo que fuera, la obligaba a irse en taxi. Ya había contactado a una línea, que no estaba tan lejos de su casa y habían quedado en mandarle un carro a las ocho de la mañana. Su cita sería a las once, así que le daría tiempo a desayunar y por la lluvia, podría ir poco a poco y llegar a buena hora.

Karla tenía un compañero, era un gato al que llamaba Bigotes. Lo había encontrado en una alcantarilla a punto de ahogarse, en un día como hoy, en que las nubes están ansiosas de descargar todo lo que llevan por dentro, sobre la faz de la tierra. Lo llamó así porque era tan pequeño, que lo único que sobresalía en él eran sus largos bigotes.

Bigotes se refugió en su regazo buscando calor y encendiendo su motor interno vibraba y ronroneaba dándole calor a sus piernas. Eso hizo que Karla se tranquilizara y dejara de pensar en cómo haría para llegar a la cita. Mientras le acariciaba el pelaje a Bigotes, alargó su brazo y colocó música relajante, que la llevó a tener un momento de tranquilidad interna.

Al fin decidió irse a la cama para ver si podía mecerse sobre la hamaca de la Luna y dormir un poco antes de que sonara el despertador.

A las seis sonó la alarma despertando a Karla de un solo salto que casi se cae de la cama. Se levantó, con sueño aún y fue a preparar café mientras se duchaba. Ya todo lo tenía listo. Se comió un sándwich con otra taza de café y se dispuso a esperar el taxi. Aún llovía y la temperatura había bajado bastante. Se apresuró a guardar una chaqueta por si aumentaba el frío.

El taxi llegó a las ocho en punto. El taxista se bajó con un paraguas enorme y ayudó a Karla a subir el maletín al carro, donde llevaba todas sus ideas que expondría a los entrevistadores ese día. Ya sentada en la parte de atrás, el conductor le da los buenos días y disponiéndose a poner el carro en movimiento, Karla le dice: -un momento, me parece conocida esa voz. ¿Acaso no es usted Francisco?- Al instante el hombre se voltea y sacándose el impermeable de la cabeza, se le queda viendo y le dice: -¿Acaso no eres Karla, mi Karlita? Y ambos asombrados por la casualidad se echaron a reír saludándose mutuamente. Mujer –le dice Francisco- pásate hacia adelante para que hablemos y así saber qué ha sido de ti en todos estos años. Karla sale rápido del carro con un periódico en la mano, tratando de taparse de la lluvia que caía a porrazos y se instala en la parte de adelante y riendo cierra la puerta.

Deja que te vea mejor y hace que voltee hacia él. Pero si estás más hermosa que nunca. Y tú estás igualito – le contesta ella. No quiso decirlo pero le pareció que seguía igual de buenmozo e interesante, ahora más por unas canitas que se asomaban sobre sus cienes.

En el camino se desparramó un aguacero de espanto y brinco. Venía con centellas y truenos. Había que guarecerse en algún lugar. Las calles se inundaban y tenían que salir del centro de la ciudad. Francisco poseía una casa en la parte más alta de la localidad y fue allí donde fueron a parar.

Ya Karla conocía el lugar. Le traía recuerdos de momentos muy gratos con Francisco.

Pensé que habías vendido la propiedad - le dijo. Para nada –le contesta Francisco. Esta casa fue de mis padres y hay muchos recuerdos de mi niñez. Además tengo otros recuerdos de una época de mi vida en que fui feliz y no lo sabía. Karla baja el rostro y hace como si no hubiese oído lo que dijo.

Aquí tengo comida y bebida por si esta lluvia se extiende, así que no te preocupes. Espero que no llueva más - le dice ella. Tengo una entrevista a las once de la mañana para el trabajo de mis sueños, tú sabes, el que siempre he esperado.

Me parece maravilloso pero si continúa este diluvio no creo que puedas llegar. Es más no creo que ellos puedan llegar a la cita porque esto está pasando en toda la ciudad. Vamos a tomarnos una buena taza de café y allí veremos que nos tiene deparado el clima hoy. Diciendo esto se fue a la cocina. Mientras movía los trastos buscando para hacer el café Karla lo ve moverse de un lado al otro y recordaba esos momentos en que pasaban días enteros en ese lugar, días de completa entrega. Francisco la atrapó mirándolo y sus ojos se abrazaron de recuerdos y ansias. Ella volteó la cara y disimuló estar observando cómo se formaba una piscina de agua en el patio de al lado.

Con todo preparado, se acercó ofreciéndole una taza que traía ese olor a café  recién colado. Allí se sentaron a hablar y a ponerse al día con sus vidas. Rieron y volvieron a tomar café varias veces, ambos eran amantes del café.

Llegó el medio día y la lluvia no amainaba, al contrario, el cielo se había tornado oscuro completamente y a lo lejos se apreciaban los centellazos que alumbraban el lugar, dando la impresión de un torneo con sables eléctricos, donde dos samuráis se baten en un duelo a muerte por el amor de una dama.

Bueno, dijo Francisco, dado que ni tú ni yo iremos a trabajar o alguna otra parte hoy, declaro abierto el bar y el restaurant porque hay hambre, ¿te parece?  Karla, riéndose, acepta el decreto y Francisco dice –habiendo quorum en lo solicitado y estando todos de acuerdo, se abre el bar y saca una botella de vino, del que sabe que a ella le gusta.

No salieron de la cocina era allí donde estaba la vida, donde se manejaba un calorcito especial, según decía Francisco. Le preparó un arroz a la marinera con ensalada que no tuvo más remedio que aplaudir tan maravillosa comida. Luego vino un Cointreau para hacer la digestión y siguieron con vino. Total el día no pintaba para otra cosa que para hablar y disfrutar de la compañía.

¿Te acuerdas Karla cuando veníamos en esos días de lluvia a esta casa? Fueron momentos muy agradables. Karla no quería entrar en esa conversación porque aún dolía el haberse separado. Francisco notó la incomodidad de Karla y levantando la copa brindó por el reencuentro. Así siguió una copa tras otra hasta que ya bailaban y cantaban. La cercanía se había hecho necesaria y los cuerpos ya se rosaban. En una de esas, Francisco la atrajo para que bailaran aquella melodía que siempre les había gustado en aquellos tiempos. Cuando pasó la mano por su cintura, las llamas del infierno se quedaron heladas del calor que despedían ambos cuerpos. Estaban uno frente al otro y sus alientos calentaban los labios del otro.

La casa tenía una planta superior y para acceder a ella había que subir por una escalera que quedaba del lado de afuera. En ese momento con el aguacero que se había desgajado sobre el lugar, caía cual cascada en plena selva. Fue allí que la llevó cuando al fin pudo capturar su boca con un beso profundo y ahogado en el te quiero, en el me muero por tenerte. Bajo los chorros de agua, se fueron sacando la vestimenta. A medida que eso pasaba sus manos acariciaban el cuerpo del otro. El agua les caía como un remanso de frescor para el calor que bullía de sus cuerpos. Sólo que no era suficiente para apagar esa hoguera que había permanecido encendida por mucho tiempo.

Karla lo atrae hacia su desnudez y coloca su rostro en sus gentiles senos, que con el frío del agua permanecían en una erección sublime. Él los besaba con tanta furia que dolía. Ella abierta a recibir la caricia tan esperada, lo fue bajando hasta dejarlo frente a esos labios ardientes que soñaban con un beso profundo y húmedo.

Francisco ya en la locura extrema la levantó por la cintura y la puso más arriba, donde estaba el descanso de la escalera y fue allí que la hizo suya, con una dulzura loca. Con su cuerpo le tapaba el borbotón de agua que le caía en el rostro. Alzó sus caderas y es cuando en un grito de éxtasis la penetra sintiendo el temblor de las carnes de Karla. Allí estuvieron un buen tiempo, ni el agua, ni el frío evitó que se amaran, como sólo ellos sabían.

De la tempestad llegó la calma y acurrucados uno junto al otro descansan de tanto anhelo, de tanta necesidad de tenerse. ¿Por qué se habían separada? ya eso no importaba. El destino los volvía a unir y muy dentro de ellos sabían que no podían permitirse el error de volverse a distanciar. Eran el uno para el otro. En eso pensaba Francisco cuando se volteó y vio el cuerpo desnudo de la mujer que siempre amó. La fiebre volvió a enajenarlo y las ganas renacieron como la flor que duerme en la noche y florece en el día. La fue despertando con caricias y besos. Al abrir los ojos Karla, se vio en la profundidad que había en los de Francisco y se volteó para amarlo nuevamente, intensamente en una sola respiración en un entrar y salir de su alma. Haciendo que no sólo ellos se adoraran, sino que en sus nuevos recuerdos pudieran alejar cualquier sentimiento negativo que hubiesen tenido ambos.

El alba apareció por la rendija de la ventana y los encontró en un solo abrazo. Karla se despierta cuando siente que su amado está listo para volver a hacerla sentir cómo se llega al cielo con un beso de los suyos.





Carmen Pacheco
@Erotismo10

25 de julio de 2018