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domingo, 12 de enero de 2020

MUJER ANCESTRAL...







Una Mujer ancestral va y viene con la brisa

Acariciando sus sentidos y despertando mil sonrisas

Un acorde de guitarra llega hasta sus oídos

Alborotando esa Diosa que permanecía dormía.



Carmen Pacheco
12 de enero de 2020

lunes, 29 de julio de 2019

Y tú preguntas?


Quién dijo que yo fui la culpable
Seguro te escapaste por las rendijas de la ilusión
Nunca quise que ésto pasara
Fueron sólo eventos de la pasión.

Tu dijiste que sería hasta que aguantáramos
Pero ya esto no aguanta más
Pensaste que sólo era algo de carne
Y resultó ser más inmortal.

De quién fue la culpa, no se si fue tuya o fue mía
Sólo se que te quise
Sólo sé que te quiero
pero de una cosa estoy segura 
Por este amor yo no me muero...




Carmen Pacheco
lasculpasylamuertedelamorii@hotmail.com
@Erotismo10
29 de julio del 2019

domingo, 2 de diciembre de 2018

CÓMO DUELE LA AUSENCIA DE TUS BESOS...



Te encuentro bajo mis sábanas
Te percibo entre mis anhelos
Te mueves por dentro de mis querencias
Me estremezco  aún sin verte

Nadie sabe lo que siente
Todos lloran por un amor perdido
Sin darse cuenta que lo tuvieron en sus manos
Y que se les diluyó por entre sus miedos

Aquí estoy deshilvanando mis sueños
Cual gata que se enreda en la madeja
Trato de lanzarte al río
Pero te aferras y no te quejas

Mi vientre te ha sentido bailando una rumba flamenca
Tus castañuelas las he oído entre mis piernas
Toda tu música ha sido perfecta
Sólo que tú no te has dado cuenta.

Hoy visto de piel mi vida
De esa manera tus manos podrán irrumpir por cualquier rendija
Nada podrá oponerse a esta sensación
La vida fluye cual niño en pleno alumbramiento

Me siento a meditar y es tu aroma el que me seduce
Coloco mi mente en la nada y tus ojos resplandecen como estrellas
Retiro mis pensamientos y tu sonrisa envuelve mi alma

Sigo en el mismo resplandor de tu boca
Que si esto es pecado no me importa
Sólo quiero verme en ese tu ser que me disloca.




Carmen Pacheco
@Erotismo10
01 de diciembre de 2018


domingo, 5 de agosto de 2018

I WENT A FOOL...




Today you were very close
Today was the opportunity of my life
Today your breath touch my eyelashes
Today your eyes promised to love me

The breeze brought back your scent
That is combined with the smell of flowers
However, they were not confused with each other
Because your essence smelled like a man in love.

Our eyes embraced in the coming and going of our bodies
Hands, like butterflies fluttered to the rhythm of poetry
We both had the same music inside
Accompanied by hours of silence.

I promised not to get excited
I promised to be very demure
I promised to keep our spaces
I promised you that you would not see me in love.

But it was impossible, I swear I proposed it
My eyes disobeyed that order
My mind tasted you like you were a pie
Until your soul hung to mine and we shared the hair of an angel.

I only promise to respect your decision
Keep my body several meters away
But please do not ask me not to make you mine
Every time our souls meet.

I was slow, I came to my house and I strongly reproached him
I should have taken you by your face and stamped this kiss that I'm dying to give you.
Oh! Woman and how brave, how could you lose that opportunity to feel that hummingbird flutter on your tongue.

Even if you not see me anymore, it was well worth it
Rub the tip of my tongue with your tongue
And feel that explosion of ecstasy all over my body
That I would not know more about you? What does it matter, if you are mine once more?

That last one that I like, I treasured it in my hands
To then store it inside my perfume
And so, every day, with every drop of it, it will make me feel your lips that taste like honey.






Carmen Pacheco
lasculpasylamuertedelamorii@hotmail.com
@Eroticism10
August 5, 2018


miércoles, 25 de julio de 2018

ORGASMOS BAJO LA LLUVIA...




Era uno de esos días en que parecía que el cielo se caería. Había estado lloviendo a cántaros desde la noche anterior. Karla tenía que salir de madrugada para la entrevista de trabajo que, al fin, habían aceptado hacerle en esa empresa internacional, que tanto había esperando. No sabía cómo saldría de su casa, el meteorólogo informaba que seguiría lloviendo por veinticuatro horas más. No había podido dormir en toda la noche. Se había quedado organizando los documentos que llevaría a la entrevista. No quería que le faltaran detalles, que seguro pedirían.

Era la oportunidad de su vida. Había esperado por este empleo dos años. Se preparó como el que va para unas olimpíadas. No escatimó en seminarios, talleres, hasta aprendió el inglés comercial. Ya ella hablaba, fluidamente, ese idioma pero era necesario adentrarse en el tecnicismo que requería su futuro empleo.

Ya iban a dar las dos de la mañana y la lluvia no pensaba detenerse. Sentada con una taza de café en la mano pensaba en que no tendría su carro para el día siguiente. El muy condenado se le antojó reventársele la manguera del aire acondicionado o sería el sello, pensó. En fin fuera lo que fuera, la obligaba a irse en taxi. Ya había contactado a una línea, que no estaba tan lejos de su casa y habían quedado en mandarle un carro a las ocho de la mañana. Su cita sería a las once, así que le daría tiempo a desayunar y por la lluvia, podría ir poco a poco y llegar a buena hora.

Karla tenía un compañero, era un gato al que llamaba Bigotes. Lo había encontrado en una alcantarilla a punto de ahogarse, en un día como hoy, en que las nubes están ansiosas de descargar todo lo que llevan por dentro, sobre la faz de la tierra. Lo llamó así porque era tan pequeño, que lo único que sobresalía en él eran sus largos bigotes.

Bigotes se refugió en su regazo buscando calor y encendiendo su motor interno vibraba y ronroneaba dándole calor a sus piernas. Eso hizo que Karla se tranquilizara y dejara de pensar en cómo haría para llegar a la cita. Mientras le acariciaba el pelaje a Bigotes, alargó su brazo y colocó música relajante, que la llevó a tener un momento de tranquilidad interna.

Al fin decidió irse a la cama para ver si podía mecerse sobre la hamaca de la Luna y dormir un poco antes de que sonara el despertador.

A las seis sonó la alarma despertando a Karla de un solo salto que casi se cae de la cama. Se levantó, con sueño aún y fue a preparar café mientras se duchaba. Ya todo lo tenía listo. Se comió un sándwich con otra taza de café y se dispuso a esperar el taxi. Aún llovía y la temperatura había bajado bastante. Se apresuró a guardar una chaqueta por si aumentaba el frío.

El taxi llegó a las ocho en punto. El taxista se bajó con un paraguas enorme y ayudó a Karla a subir el maletín al carro, donde llevaba todas sus ideas que expondría a los entrevistadores ese día. Ya sentada en la parte de atrás, el conductor le da los buenos días y disponiéndose a poner el carro en movimiento, Karla le dice: -un momento, me parece conocida esa voz. ¿Acaso no es usted Francisco?- Al instante el hombre se voltea y sacándose el impermeable de la cabeza, se le queda viendo y le dice: -¿Acaso no eres Karla, mi Karlita? Y ambos asombrados por la casualidad se echaron a reír saludándose mutuamente. Mujer –le dice Francisco- pásate hacia adelante para que hablemos y así saber qué ha sido de ti en todos estos años. Karla sale rápido del carro con un periódico en la mano, tratando de taparse de la lluvia que caía a porrazos y se instala en la parte de adelante y riendo cierra la puerta.

Deja que te vea mejor y hace que voltee hacia él. Pero si estás más hermosa que nunca. Y tú estás igualito – le contesta ella. No quiso decirlo pero le pareció que seguía igual de buenmozo e interesante, ahora más por unas canitas que se asomaban sobre sus cienes.

En el camino se desparramó un aguacero de espanto y brinco. Venía con centellas y truenos. Había que guarecerse en algún lugar. Las calles se inundaban y tenían que salir del centro de la ciudad. Francisco poseía una casa en la parte más alta de la localidad y fue allí donde fueron a parar.

Ya Karla conocía el lugar. Le traía recuerdos de momentos muy gratos con Francisco.

Pensé que habías vendido la propiedad - le dijo. Para nada –le contesta Francisco. Esta casa fue de mis padres y hay muchos recuerdos de mi niñez. Además tengo otros recuerdos de una época de mi vida en que fui feliz y no lo sabía. Karla baja el rostro y hace como si no hubiese oído lo que dijo.

Aquí tengo comida y bebida por si esta lluvia se extiende, así que no te preocupes. Espero que no llueva más - le dice ella. Tengo una entrevista a las once de la mañana para el trabajo de mis sueños, tú sabes, el que siempre he esperado.

Me parece maravilloso pero si continúa este diluvio no creo que puedas llegar. Es más no creo que ellos puedan llegar a la cita porque esto está pasando en toda la ciudad. Vamos a tomarnos una buena taza de café y allí veremos que nos tiene deparado el clima hoy. Diciendo esto se fue a la cocina. Mientras movía los trastos buscando para hacer el café Karla lo ve moverse de un lado al otro y recordaba esos momentos en que pasaban días enteros en ese lugar, días de completa entrega. Francisco la atrapó mirándolo y sus ojos se abrazaron de recuerdos y ansias. Ella volteó la cara y disimuló estar observando cómo se formaba una piscina de agua en el patio de al lado.

Con todo preparado, se acercó ofreciéndole una taza que traía ese olor a café  recién colado. Allí se sentaron a hablar y a ponerse al día con sus vidas. Rieron y volvieron a tomar café varias veces, ambos eran amantes del café.

Llegó el medio día y la lluvia no amainaba, al contrario, el cielo se había tornado oscuro completamente y a lo lejos se apreciaban los centellazos que alumbraban el lugar, dando la impresión de un torneo con sables eléctricos, donde dos samuráis se baten en un duelo a muerte por el amor de una dama.

Bueno, dijo Francisco, dado que ni tú ni yo iremos a trabajar o alguna otra parte hoy, declaro abierto el bar y el restaurant porque hay hambre, ¿te parece?  Karla, riéndose, acepta el decreto y Francisco dice –habiendo quorum en lo solicitado y estando todos de acuerdo, se abre el bar y saca una botella de vino, del que sabe que a ella le gusta.

No salieron de la cocina era allí donde estaba la vida, donde se manejaba un calorcito especial, según decía Francisco. Le preparó un arroz a la marinera con ensalada que no tuvo más remedio que aplaudir tan maravillosa comida. Luego vino un Cointreau para hacer la digestión y siguieron con vino. Total el día no pintaba para otra cosa que para hablar y disfrutar de la compañía.

¿Te acuerdas Karla cuando veníamos en esos días de lluvia a esta casa? Fueron momentos muy agradables. Karla no quería entrar en esa conversación porque aún dolía el haberse separado. Francisco notó la incomodidad de Karla y levantando la copa brindó por el reencuentro. Así siguió una copa tras otra hasta que ya bailaban y cantaban. La cercanía se había hecho necesaria y los cuerpos ya se rosaban. En una de esas, Francisco la atrajo para que bailaran aquella melodía que siempre les había gustado en aquellos tiempos. Cuando pasó la mano por su cintura, las llamas del infierno se quedaron heladas del calor que despedían ambos cuerpos. Estaban uno frente al otro y sus alientos calentaban los labios del otro.

La casa tenía una planta superior y para acceder a ella había que subir por una escalera que quedaba del lado de afuera. En ese momento con el aguacero que se había desgajado sobre el lugar, caía cual cascada en plena selva. Fue allí que la llevó cuando al fin pudo capturar su boca con un beso profundo y ahogado en el te quiero, en el me muero por tenerte. Bajo los chorros de agua, se fueron sacando la vestimenta. A medida que eso pasaba sus manos acariciaban el cuerpo del otro. El agua les caía como un remanso de frescor para el calor que bullía de sus cuerpos. Sólo que no era suficiente para apagar esa hoguera que había permanecido encendida por mucho tiempo.

Karla lo atrae hacia su desnudez y coloca su rostro en sus gentiles senos, que con el frío del agua permanecían en una erección sublime. Él los besaba con tanta furia que dolía. Ella abierta a recibir la caricia tan esperada, lo fue bajando hasta dejarlo frente a esos labios ardientes que soñaban con un beso profundo y húmedo.

Francisco ya en la locura extrema la levantó por la cintura y la puso más arriba, donde estaba el descanso de la escalera y fue allí que la hizo suya, con una dulzura loca. Con su cuerpo le tapaba el borbotón de agua que le caía en el rostro. Alzó sus caderas y es cuando en un grito de éxtasis la penetra sintiendo el temblor de las carnes de Karla. Allí estuvieron un buen tiempo, ni el agua, ni el frío evitó que se amaran, como sólo ellos sabían.

De la tempestad llegó la calma y acurrucados uno junto al otro descansan de tanto anhelo, de tanta necesidad de tenerse. ¿Por qué se habían separada? ya eso no importaba. El destino los volvía a unir y muy dentro de ellos sabían que no podían permitirse el error de volverse a distanciar. Eran el uno para el otro. En eso pensaba Francisco cuando se volteó y vio el cuerpo desnudo de la mujer que siempre amó. La fiebre volvió a enajenarlo y las ganas renacieron como la flor que duerme en la noche y florece en el día. La fue despertando con caricias y besos. Al abrir los ojos Karla, se vio en la profundidad que había en los de Francisco y se volteó para amarlo nuevamente, intensamente en una sola respiración en un entrar y salir de su alma. Haciendo que no sólo ellos se adoraran, sino que en sus nuevos recuerdos pudieran alejar cualquier sentimiento negativo que hubiesen tenido ambos.

El alba apareció por la rendija de la ventana y los encontró en un solo abrazo. Karla se despierta cuando siente que su amado está listo para volver a hacerla sentir cómo se llega al cielo con un beso de los suyos.





Carmen Pacheco
@Erotismo10

25 de julio de 2018

domingo, 11 de marzo de 2018

CUANDO MI GUITARRA LLORÓ...




Llego hasta mi eterna compañera y agarrándola por la cintura empiezo a sacarle acordes que me hacen recordarte en lo más íntimo de mi ser.

Mi imaginación vuela sobre las cuerdas de mi guitarra y tu risa forma parte de mis recuerdos.

No entiendo el porqué de los acontecimientos. No sé si fui yo en mi eterna insensatez o fuiste tú en tu extremada paciencia para conmigo.

Hoy sabiéndote tan lejos quiero que sepas que entre nosotros no hay distancia y mucho menos olvido.

En cada trazo que le doy a mi sonora amiga, recuerdo la forma sencilla en que te entregaste a mí. En mi delirio puedo ver cómo dejas caer tu bata por el suelo y con esa forma gatuna que tenías de deslizarte descalza por todos los rincones de nuestra casa fue el frenesí más grande que había vivido. Eras un sueño hecho realidad

Doy otra nota más alta y es cuando te veo entrar a nuestra alcoba y mi mano enloquecida produce un arpegio rápido y delirante. En mi locura te vi recostar la cabeza sobre la almohada, mientras tus dedos se deslizaban por tus senos, provocándome hasta la locura.

Ya mi compañera retumba de ansias cuando me ve entrar a ese lecho para asaltar tu virginidad como un loco febril, que con los ojos empañados de alegría empieza a devorar cada parte de ese amado cuerpo.

Las notas pasan a ser más graves porque de lejos veo cómo me adentro a tu juventud inocente y disfruto de tus primaverales jugos.

Cada trazo que sale de mi guitarra es un gemido de placer que brota desde tu garganta cual trinar de aves. No puedo dejar de tocar, no quiero dejar de oírte porque es la vida misma la que estoy tomando de tu fuente.

Perdona pero los ojos se me han nublado y tengo que secarlos.

Sigo fustigando las cuerdas y logro oír un acompañamiento suave de violines, cuando en un momento abres paso dando, dándome así el permiso para penetrar ese territorio inexplorado. Llegué hasta la gloria. Fui objeto del mayor regalo que un hombre puede recibir. Temblaste entre mis brazos y tu respiración era tan agitada que pensé en darte tiempo o reposo pero no me lo permitiste. Sentías la fuerza de un hombre dentro de ti y eso te hizo briosa y audaz.

Un hilo rojo se dejó escurrir por entre tus muslos mientras me salía de tus comarcas, que ahora eran mías.

Ya cansado y con lágrimas rodando por mis mejillas, le di los últimos acordes a mi guitarra mientras recordaba que definitivamente había sido yo el culpable de que hoy no estés en mi lecho.

Si por casualidad llegase a tus oídos esta canción que ahora escribo estoy seguro que no tendrás dudas de saber el nombre del autor ya que en ella verás reflejada mi torpeza de perderte.

Esa fue la última canción con que la guitarra me acompañó porque al terminar, sus cuerdas explotaron de dolor. Ahora a ella tampoco la podré abrazar por su cintura para hacerla suspirar con mis canciones.


Carmen Pacheco
lasculpasylamuertedelamorii@hotmail.com
@Erotismo10



domingo, 10 de diciembre de 2017

CAMBIANDO DE PIEL...




Hoy Graciela amaneció con la piel áspera, no entendía el porqué de tanta dureza. Dónde ayer había existido suavidad y tonicidad, hoy había agresividad y fiereza.

Sin abrir los ojos, se estiró sobre la cama, para aflojar los músculos y sintió que estaba sobre cáscaras secas. Sentía picazón por las coyunturas por entre los dedos de las manos. Era como si hubiese comido palomitas de maíz y las migajas estuvieran en la cama.

Abrió los ojos y buscó en sus brazos. Observó que estaba en un proceso de cambio de piel. Parecía como si hubiese quedado expuesta a mucho tiempo bajo el sol.

Toda ella semejaba una mandarina con la cáscara cuando la están pelando. Sus orejas se veían secas y agrietadas, le dio miedo seguir observando.

Las piernas se las tocó y una lija, en ese momento era suave al tacto. Sus rodillas imitaban las de un niño que había estado arrastrándose en la tierra.

De la espalda caían hojuelas de piel sobre la cama.

Se puso frente al espejo para tener una mejor visión.

Sus senos perdían piel, como cuando se le cae la corteza a un árbol. También sus pezones estaban agrietados. No era una hermosa escena, podríamos decir que era Dantesca.

Graciela comenzaba a inquietarse y abriendo las piernas, el espejo le devolvió la imagen de una vulva árida y seca. Fue cuando dio un grito de angustia.

No había nadie en la casa. No podía mostrar a su compañera de apartamento lo que le estaba pasando
¿A quién decirle?

Sus redondeadas nalgas estaban en la misma situación, cuando caminaba veía cómo se le iban cayendo trozos de piel muerta.

Comenzó a llorar estaba desesperada. Imaginaba que se había contagiado de alguna horrorosa enfermedad.

Intentó controlarse para poder pensar, qué era lo que estaba pasando con su cuerpo.

Fue cuando recordó, que la noche anterior había tomado una fuerte decisión pero no entendía qué tenía que ver eso con lo que le estaba pasando.

Un poco más serena y sin atrever a tocarse recordó haber pedido sanar su alma y su cuerpo, dado que había terminado con una relación, que definitivamente no era para ella y no podía quitarse de la mente y de su alma ese sentimiento, que la había llenado por un tiempo de momentos hermosos y por eso era infeliz.

Esa noche anterior, había llorado, suplicado e implorado amanecer con un pensamiento y vida completamente distinta. –Pero ¿tendría algo que ver eso con lo de su cuerpo?

Y se dio cuenta que no recordaba el nombre de aquella persona, a la que tanto había amado. Ya no sentía el paso de su mano por su cuerpo. Sus oídos habían dejado de percibir su alma. Fue entonces que se levantó de la cama con una enorme sonrisa en su rostro y dio gracias por haber obrado tan rápidamente en su vida y su desesperación.

Mientras caminaba por su habitación, llena de gozo,  volvió a pasar frente al espejo y al descuido volteó para verse y lo que vio la paralizó. Su cuerpo entero ya no estaba como siempre. La tersura de su piel no era la misma de la noche anterior, había un brillo diferente. Escudriñó cada parte de su hermosa piel y toda ella era de una suavidad completa. Por supuesto que volvió abrir sus hermosas piernas y observó que sus labios estaban tan rosados y tersos como los de una adolescente.

Graciela había pedido sacar de su alma y de su cuerpo, el recuerdo de esa relación que le hacía tanto daño. Sólo que todo ese cambio se estaba generando en el momento en que despertó y pudo observar cómo mudaba de piel, tanto por dentro como por fuera. Le dio la impresión de haberse convertido en una serpiente la noche anterior. Dejó rastros de piel por el suelo, que indicaban una limpieza completa de ese sentimiento que la tenía presa. Ya era otra persona, su piel no albergaba recuerdos de esa pasión, todo había sido borrado en una transformación espeluznante.

Hoy Graciela luce una espléndida piel pero no les hablo de la dermis que llevamos los humanos. Es la piel del espíritu, del alma. Hoy ella volvió a darse el lujo de brillar con esa luz que, la hace más hermosa y atrayente a las cosas buenas. Hoy ríe, con la esperanza de ser feliz y de saberse una mujer renovada capaz de volver a sentir y dar amor a la persona apropiada para ella.




Carmen Pacheco
lasculpasylamuertedelamorii@hotmail.com
@Erotismo10
10 de diciembre de 2017






lunes, 18 de septiembre de 2017

If you will tell them ...







He still continues his perfume of my breath...


Her hands flutter inside the blouse of my memory.


Her legs embrace the cadence of a kiss that
It trickles through me.


Her eyes capture my stubbornness as a restless woman.


Her mouth, if I told you how crazy that mouth is.

How greedy she is, when she decides to know my hiding places.


Better not continue explaining what happens in me,
When he look at me...


They would go mad, as I am becoming.





Carmen Pacheco
lasculpasylamuertedelamorii@hotmail.com
@ Eroticism10
September 17, 2017

lunes, 21 de agosto de 2017

QUÉ SERÁ DE TÍ...




Anocheció y me pregunto…

¿Qué será de ti?

Pasan los años y no abandonas este corazón.

Ya no moras en sus habitaciones, es verdad.

Sin embargo, en todas ellas encuentro algo que me hace recordarte.

Hace algunas noches buscando en un baúl apareció uno de tus abrazos. Éste se había refugiado bajo un sombrero de ala ancha, para evitar ser echado, me vio y se deslizó por entre los recuerdos rápidamente.

En el lugar donde guardo el café, estaba oculto un beso largo y prolongado que al verme corrió perdiéndose entre las tazas, no sin antes hacer caer la cucharita de plata para el azúcar.

En el sofá, por entre los cojines, se oyen, de vez en cuando, fuertes tañidos que semejaban el retumbar de un corazón enamorado.

Aún habitas en algunos espacios, es verdad. Tendré que pedir desalojo muy pronto. Sólo que esos pequeños fantasmas son difíciles de atrapar para colocarlos en un recipiente. Lo otro es, ¿cuál sería el destinatario? Posiblemente tenga que hacer una pequeña fogata y entre canciones, danzas y decretos ofrecerle todo su contenido, al Dios de los amantes e incinerarlos con el fuego que todo lo limpia, que todo lo purifica.

Ya ha pasado algo de tiempo y tu aroma persiste en mi mente. La brisa trae hasta mí el recuerdo de tus ojos malcriados y el de tu sonrisa atrevida.


Qué será de ti…

Mejor, no averiguo sobre tu vida…



Carmen Pacheco
@Erotismo10
21 de agosto del 2017
Pintor: Fredy Ramón Pacheco



martes, 9 de agosto de 2016

UNA SILUETA BAJO MIS SÁBANAS...




Me encuentro en esos días de fogosidad literaria y recostada en mi cama, lo veo respirar plácidamente. – Su aliento se escapa por entre sus abiertos labios y es una especie de calidez pegajosa, que incita a saborearla. Es un aroma como aquellos dulces que le llamábamos “Melcocha” y que dejaban siempre la sensación de querer seguir estirándose, hasta alargarlos en toda su extensión, dejando al aire su dulce y aromática tersura.

Su pequeña barba  bordea esos labios, tan deseados. Le dan un aspecto de hombre de letras, de esos que subyugan con su profundidad de ideas y verborrea. Me excitan las mentes brillantes.


No puedo dejar de observarlo. Siento que, no solamente mi cama ha sido abordada, con piratas en plena alta mar. Mi alma se alegra de que ese ser de las mil facetas, haya logrado asaltar esa solitaria extensión, cuando mi tripulación había desestimado la perseverancia de tan arrojado ser.


Días atrás, en mi alcoba no se respiraba otro tipo de olor, que no fuese el de la persona que, día a día, lo ocupaba. Sólo, algunas veces podía percibir el aroma de los silencios y de la atractiva pero maléfica Soledad.


Puedo hacer una retrospectiva, muy reciente de dos semanas, por ejemplo y al unirla a la de este momento, cuando observo el movimiento acompasado de su respiración, me indica que no estoy sola. Puedo ver cómo se va transformando o mejor dicho, cómo se va rellenando, una parte de la sábana que cubre este desnudo y deseoso cuerpo. 


Ante mis ojos se manifiesta una forma de nacimiento a mi lado. No me da miedo, solo es incredulidad al ver cómo emerge por debajo de la sábana la forma de una persona. 


Si pudiéramos unir esos dos tiempos  podríamos hacer una buena secuencia desde la soledad hacia la locura más grande y sentir ese cuerpo caliente, que hoy ocupa el otro lado de la cama.


El anhelo ha sido abrigado. Sus manos rodean ese ser sintiendo su temperatura afiebrado y jadeante, con una multiplicidad de sensaciones y sentimientos. Su voz ronca, aunque anda con un poquito de gripe, me suena como el gato que siempre quise tener ronroneándose en mis oídos.


Su boca, al fin ha probado el néctar, que permanecía, en plena maceración y que, según su catador, está en el punto ideal para su degustación. El tiempo ha sido benévolo con mis esencias y las ha mantenido jugosas para mi sibarita especial.


Muy quedo me ha dicho, que mantengo mis curvas y la tenacidad en mi cuerpo. Qué están en el punto perfecto para sus apetencias y deseos. Mi ego de mujer se dispara, cual cohete al viento. No hay nada mejor, cuando un hombre enciende, de esa forma, las ganas de galopear sabana adentro, a una mujer. No existen límites para ensillarlo y demostrarle, lo lejos que se puede llegar, con ella. ¡Dios! mi mente se desnuda y aparece la trovadora, la amante, la puta, la amiga, la compinche, la loba hambrienta y sedienta de amor.


Mi alma se ha vestido, con ropa de campo. Mis pies permanecen descalzos manteniendo el contacto con la suavidad del monte y la humedad de la tierra. Con el olor a flores silvestres estoy lista para lanzarme a todo galope sobre ese caballo brioso y fuerte, que me llevará a seguir disfrutando de la belleza de la vida.


El sol ilumina mi rostro, mientras, una suave brisa, se cuela por los rizos de mis cabellos, que orgullosa agitan mi melena encanecida. ¡Toda yo soy vida, todo Él es mi vida!


Carmen Pacheco
@Erotismo10
9 de agosto del 2016