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viernes, 1 de marzo de 2019

LA MUJER ESQUELETO SE ENAMORA...




Ella, cual alma en pena, aparece por entre las rendijas de sus ventanas, por debajo de los ramales polvorientos, por entre  los salientes de su tristeza y por las losas de su alma. Aunque tiene una sonrisa desolada, sus ojos dejan entrever la picardía de entonces.

Por entre sus huesos  corre la brisa del otoño, el inicio del invierno y aquella hermosa primavera que la hizo ser merecedora de los mejores elogios por su increíble belleza, por la que muchos se postraron ante ella, tan solo por una mirada de esos ojos color esmeralda.

Llegan, a lo lejos, revoloteando con el viento, unas notas musicales, que consiguen sacarle una mueca, como la de la Mona Liza, algo enigmática. Nadie la conoce, todos creen saber lo que siente, hasta llegan a emitir comentarios grotesco de su manera de ser.  Esa melodía, también trajo un dejo de tristeza haciendo que de repente resbalaran, por las cuencas de sus ojos, un par de lágrimas, que al desplomarse en el suelo se convirtieron en diamantes preciosos.

Sus huesos arden todas las noches a la espera de una caricia  o un te quiero. Se le puede observar caminando por entre el follaje verde de la montaña, alumbrando con el brillo de sus huesos el nacimiento de otro atardecer. Muy de vez en cuando se oye un grito desesperado en la oscuridad de la colina, siendo acompañado otro sonido crudo que hace el agua cuando cae cerca del hogar, donde pasa sus días sola. Los seres mitológicos, que allí habitan piensan que ha decidido terminar con su pesar pero es sólo el grito de un ser que trata de percibir la vibración de aquel, que un día la llenó de ilusión y esperanzas.

Era un domingo cálido, de esos que invitan a hacer el amor entre el sudor y la brisa. La mujer esqueleto sumergió sus huesos en el manantial cristalino esperando sacar las cenizas de aquel fuego que algún día quemó sus entrañas y así reducir  sus ganas de sentirse amada.

Esa noche, fortuitamente pasaba un caminante por esos lugares cuando vio una luz que atravesaba los confines del territorio. Se acercó y observó a la mujer más hermosa que jamás hubiese podido imaginar. La visión era alucinante. Su piel era morena y sedosa. El agua que le escurría desde su larga melena hacia su vientre, parecían gotas de cristal pues brillaban en todo el contorno de sus pechos  erguidos y sublimemente torneados. El caminante no se movió, y mucho menos se atrevió a respirar mientras observaba cómo esa alucinación  salía de las aguas dejando ver un pubis adornado de gotitas brillantes dando la impresión que era una gema preciosa. La mujer esqueleto mientras salía de las aguas sintió que un calor avasallante la invadía con un fuerte dolor en los huesos. No podía explicarse qué le pasaba, puede ser que la noche esté más fría hoy –pensó-. Pero de pronto observó a un hombre, que escondido por  entre los matorrales la espiaba muy quietamente. Se fue acercando a él y cuando lo tuvo cerca se le quedó mirando. Sus huesos comenzaron a temblar haciendo un ruido extraño era algo  que jamás había sentido la mujer esqueleto. El hombre no podía dejar de ver a semejante mujer que desnuda y sin ninguna clase de pudor, se acercó hacia él.

Sus cuerpos se juntaron lentamente, como dos locas babosas de un riachuelo. La mujer esqueleto lo sintió cálido y seguro permitiendo que se adentrara entre sus huesos. Él le acarició el rostro muy suavemente, mientras la mujer esqueleto lloraba dejando salir de sus vacías cuencas, perlas que iban a parar al suelo haciendo que florecieran flores hermosas en el lugar. Él se introdujo por entre su pelvis desnuda encontrando la calidez del fuego que había estado encendido esperando el momento para arropar al elegido de su corazón, ese el que le hiciera sentir el amor más profundo. Ya no hubo fuerza humana que pudiera separarlos. Y comenzaron a comerse a besos.  

La Mujer le mostraba los dientes blancos cual perlas. El disfrutaba acariciando sus senos voluptuosos y firmes. Lo que más quería era tomarlos entre sus manos y llevárselos a la boca, como el recién nacido que busca, desesperado, el alimento para su existencia. Los besaba  en el frenesí de un loco obsesionado. Sus manos bajaron a sus caderas encontrando esa hendidura maravillosa que lo llevaría a la gloria. Su pelvis hizo un ruido extraño mientras él le separaba el fémur con la intensión de anidarse en ese vacío que se producía. El sólo sentir, el roce de sus huesos con los suyos, hizo que explotara una chispa de energía que la invadió mientras se acercaba dejando preso a ese amor deseado. El rato que pasaron fue largo y extraño. Jamás mujer alguna le había hecho sentir tanto amor. Se entregó a ella sin importarle nada. Era la mujer que había esperado por siglos. Abrazándola la tumbó al suelo y en esa caricia de amor quedaron unidos para siempre. La mujer esqueleto resurgió de sus miserias para convertirse en un ser de la nada, amante y segura de que sus huesos serían acariciados y amados por largo tiempo.

Y así quedaron, enrocados eterna y húmedamente. A menos de un suspiro de tibio abrazo y de besos mustios…  


Carmen Pacheco
@Etrotismo10
Jueves 01 marzo 2019

martes, 26 de junio de 2018

LA DANZA DEL RECUERDO…




Hoy quiero entregarte mi más humilde canción
Hoy quiero mandarte mi más sentida pasión
Hoy quiero que sepas que sigues entre mis pestañas
Hoy deseaba decirte que ya te olvidé

Más todo es efímero menos esto que siento
Ya no estás pero continúas acariciando mi alma
Será esto el verdadero amor
No encuentro quién me dé esa razón

El tiempo pasa y pienso que ya eres fantasma de mis querencias
Las horas danzan a mi alrededor cual bailarinas cansadas
La vida sigue y me ajusto a su medida
Sólo que siempre apareces por entre mis silencios.

No te preocupes no estoy triste
He aprendido a saborear tu recuerdo
La esperanza es la última que se pierde
Seguro que mañana te habrás ido.






Carmen Pacheco
@Erotismo10
26 de junio de 2018




jueves, 31 de mayo de 2018

DE NIÑA A MUJER…




El camino de la vida se debe recorrer sin apresuramiento
El camino del amor se debe transitar profundamente
Al camino del olvido se le debe purgar de inmediato
Pero el camino a tu encuentro lo debes hacer orando.

En el andar de nuestras vidas encontraremos diversas distracciones
Si nos hubiesen mandado con una guía, bajo el brazo, cuando nacemos
Qué de cosas se evitarían, cuánto dolor nos ahorraríamos
Pero la realidad es otra y en el camino enderezamos las cargas.

Cuando un capullo se vuelve flor
Es la transición más bella y perfecta que existe
Lo mismo pasa cuando una niña se transforma en mujer
Creo que la naturaleza se regocija de placer

A veces no recuerdan haber vivido esa transición de buena manera
Faltaron  corazones que prepararan la adaptación a lo nuevo
La brusquedad del momento, no permitió saborear esa metamorfosis
La mujer afloró, cuando aún la niña permanecía virgen.

Pasa su vida en la espera de su príncipe
La realidad que le tocó en la ruleta de la vida
Deja muy lejos la añoranza de jugar con sus muñecas
Pero la cruel sociedad dicta que debe madurar de inmediato.

Guarda en un desván aquella muñeca de trapo
La que tantas veces la acompañó en esas noches de llanto
Hoy los ojos de tela y aserrín sollozan por estar sola
Mientras la niña acepta su cruel realidad.

Esta mañana amaneció dormida
Nadie la oyó revolotear por entre las flores
Hoy la mujer volvió a su capullo
Fue la niña quién amaneció yerta.





Carmen Pacheco
@Erotismo10
2 de junio de 2018


lunes, 28 de mayo de 2018

CÓMO EXORCIZAR UN BELLO AMOR...



Estamos cansados de oír “El tiempo lo cura todo” pero no nos dicen, cuánto dura ese tiempo. A veces se cruzan en nuestras vidas seres que traen algo que enseñarnos, siempre es así. Nadie se acerca a ti por mera casualidad, según, existen personas, idóneas para mostrarte lo que debes aprender.


En determinados momentos renegamos de tal y cual relación, porque nos resultó con cascos ligeros o es agresivo, mentirosa, inseguro, aburrida, cansón, etc., pero si lo pensamos en frío, esa persona llegó a tu vida para sanar algo, aprender que no eres pera de boxeo, que eres lo máximo, no mejor que los demás pero si eres un ser espléndido que se merece otro tipo de relación.También llegan para que sepas cómo convivir en pareja, cómo ser tolerante, flexible, paciente, en fin, llegan para ENSEÑARNOS que no somos la última Coca-Cola del desierto pero sí muy importantes en este universo. 


Entonces, en esos momentos no valoramos a la persona en cuestión y como no está de acuerdo con lo que cada uno quiere en su vida o creen “saber” lo que necesita en su vida, lo mandamos bien largo a…. la calle, para luego andar rumiando por entre los cuartos, calles, amigos, lo mal que nos fue con esa persona y lo solo que nos sentimos.


Han oído de personas que buscan lo que seguro tienen en sus casas, ese es el síndrome del “Pájaro Azul” No valoran lo que tienen y piensan que el mundo está en el derecho de darles la oportunidad de salir a buscar lo que, según, no le dan en su hogar para luego, al regresar encontrar, que siempre lo ha tenido cerca de ellos o ellas.


Ahora aquellos que no logran sacarse de sus mentes o almas esa relación, que para ell@s era maravillosa, eso es otra cosa. Los amigos te dicen “Piensa las cosas malas que te hizo” ¿y si todo fue bueno? ¿Si se comportó como todo un gentleman en la relación? Si te hizo sentir el ser más especial del mundo con sus atenciones, que gritaban lo maravilloso que se sentía junto a ti. Cómo hacer con este tipo de personas, que aunque el tiempo pasa, no logras exorcizarlo de tu ser y comienzas a preguntarle, -Si sabías que no era para siempre, si sabías que sería un subir a la cima por poco tiempo, si entendías que no sería una relación duradera por qué te comportaste como uno de los mejores amantes, tan perfecto que es difícil olvidarte. Debiste ser un cobarde, un embustero. Por qué me trataste bien y me miraste de esa forma. Esta es la ruptura más difícil porque es la que más cuesta sacudir de tu vida. Aquí el aprendizaje, imagino que es el desapego. Sólo que somos tan occidentales, tan latinos, tan de sangre caliente, que tenemos que llevar un luto largo, tomarnos, una que otra cerveza con los amigos, mientras cantamos alguna de esas canciones para el guayabo y es cuando, quizás, sólo quizás podamos abrir, definitivamente la puerta a ese pasión que se rehúsa a irse de tu piel y ver su espalda cuando se retira de tu vida, entendiendo que no existió tal afecto, sólo un estremecimiento de glándulas, lo demás lo creo tu necesidad de amar.


Es por eso que digo que, mientras esperamos que el tiempo cure las heridas deberíamos interiorizar el por qué nos involucramos con seres que no son los correctos en nuestro día a día. También existe ese otro dicho de que “Un clavo saca otro clavo” pero se convierte en una maraña de sentimientos. Te unes a otra persona, queriendo al anterior, no siendo honesto con ella o él y mucho menos contigo. Así es que seguimos deshojando margaritas mientras llega el o la correcta.


Somos seres de luz y de amor por lo que necesitamos aprender a amarnos a nosotros y luego al que está afuera, si queda algo.


¡Ese fue mi aprendizaje!





Carmen Pacheco
@Erotismo10
28 de mayo de 2018


lunes, 7 de mayo de 2018

FUE MÍA POR SEGUNDOS...




Estoy en la playa junto a unos amigos. Necesitaba darme un respiro del trabajo. Llevamos todo lo que necesitaríamos. La bebida y el hielo, para qué más, si estábamos seguros que encontraríamos la compañía y lo que faltara en ese lugar.

Comenzamos a tomar y contar anécdotas. El lugar estaba concurrido. Los niños corrían delante de unas madres asfixiadas de tanto gritarles. Hombres tratando de esconder la panza cuando aparecía alguna chiquilla. Mujeres maduras, con poco recato y muchas ganas, nos lanzaban miradas lujuriosas, teníamos que voltear para no reírnos en sus caras. En fin que la estábamos pasando muy bien.

Los compañeros se enfrascaron en un juego de barajas y yo sólo quería mirar el horizonte, a ver si me llegaba alguna inspiración divina. El sólo pensarlo me hacía reír pero, con mucha seriedad tomé la actitud severa de un yogi y comencé a meditar. No era fácil pues en mi mente había una cantidad enorme de pensamientos, los cuales no lograba lanzarlos a alguna parte. Era inevitable la comenzó de la la nariz, luego la boca y cuando sentí un tirón en el cuello volteé para flexionar la cabeza. Fue en ese momento en que vi a una mujer hermosa que se venía acercando hacia mí. No estaba muy delgada pero la carne que la conformaba, les aseguro que estaba muy bien proporcionada. Vestía uno de esos bikinis, que pueden llamarse “Etiquetas”. Sus senos grandes traían una danza acompasada de subir y bajar pero sin perder su estabilidad altiva. Sólo eran tapados por una de esas “Etiquetas” en sus espigados pezones.

Quedé con la boca abierta y balanceando la cabeza al ritmo de su caminar, como cuando una serpiente te hipnotiza antes de atacarte, así estaba. Su cabello negro y rizado era como ver la silueta del mar sobre su cabeza. Alborotado y cadencioso, como cuando hay una pequeña tormenta en alta mar. De vez en cuando le tapaba los ojos y parecía como si venía guiñándome un ojo. Sus brazos se balanceaban cual bailarina. Su cintura estrecha permitía ver un piercing brillante en su ombligo, como si fuera el lugar dónde un pirata debería comenzar la búsqueda del tesoro.

Al bajar la vista se me erizó el cuerpo. Tenía unas caderas que se tongoneaban cual palmeras acariciadas por la brisa en plena tempestad. Mi razón se fue al fin del mundo, cuando al estar más cerca de mí pude ver la tercera Etiqueta, que medio cubría la joya más apetecible que jamás hubiese visto. Era una clara invitación a hacerle el amor. Me vi llevándola hacia un lugar apartado para hacerla mía una, dos, muchas veces y así oír su voz en mi oído pidiendo más y más. Hasta me pareció sentir su aliento embriagador sobre mi rostro.

Que desconsuelo sentí, cuando esa Diosa, en su caminar pasó a mi lado, sin siquiera haberme percibido. Yo moría de dolor y angustia, mientras que ella iba a abrazarse con un morenazo que la esperaba tras de mí.

La vida te da sorpresas… Sorpresas te da la vida…



Carmen Pacheco
@Erotismo10
07 de mayo de 2018


martes, 10 de abril de 2018

EL TRANSITAR DE UNA SUAVE MELODÍA...





Que te parece mi vida, la luna se ha puesto grande
Mis versos repletos de verbos piden por salir
La brisa trae la suave melodía de un piano
Y yo me provoca conversar.

Hoy te siento más mío que nunca
Y tú no sabrás el por qué te he soltado
Hoy entendí que no hay nuestro
Hoy empiezo amanecer.

Tenía tiempo esperando entender
Cómo distanciarte y olvidarte
No es fácil pero lo lograré
Hoy te suelto y te alejas
Hoy te quedaste y te amé.

Las cosas que pasan en la vida.
Tanto buscar por entre las hojas
La manera más sencilla de no llorar
Y hoy, como el suspiro de un ángel me despedí.

Nuevos rumbos se entrecruzan en mi camino
Otras manos pretenden acariciar mi pensar
Le daré paso a ese que me incita
Para ver cómo te vas.

Pero tranquilo, que al fin conseguiré amar
De la forma que quisimos y no se pudo dar
De ese modo que no obliga ni ata
De esa manera me voy a entregar.


Nuevas palabras y nuevo sentir es lo que presiento
A la vida hay que darle paso y saludar lo que se va
Para recibir lo que llega, con nuevos bríos de amar
Dios te guarde mi amado, presiento que te voy a olvidar.







Carmen Pacheco
@Erotismo10
10 de abril de 2018

sábado, 24 de marzo de 2018

WHO ARE YOU…



Who are you, who keep my mouth longing?
Who are you, that you remain tattooed in my senses?
Who are you, that without asking permission you persist in my dreams?
Who are you, to caress my soul without meaning?


Who are you, to sleep beside me caressing my folds?
Who are you; you have other possibilities at risk
Who are you, who silently love me?
Who are you, that in the distance I wait for you?

Who are you, that you entered my world turning it upside down?
Who are you, to for walk naked for all my life?
Who are you, that without asking you put your wings on my tongue?
Giving me the miserable hope of a I love you

Tell me, who are you?




Carmen Pacheco
Lasculpasylamuertedelamorii@hotmail.com
March 23, 2018

domingo, 11 de marzo de 2018

CUANDO MI GUITARRA LLORÓ...




Llego hasta mi eterna compañera y agarrándola por la cintura empiezo a sacarle acordes que me hacen recordarte en lo más íntimo de mi ser.

Mi imaginación vuela sobre las cuerdas de mi guitarra y tu risa forma parte de mis recuerdos.

No entiendo el porqué de los acontecimientos. No sé si fui yo en mi eterna insensatez o fuiste tú en tu extremada paciencia para conmigo.

Hoy sabiéndote tan lejos quiero que sepas que entre nosotros no hay distancia y mucho menos olvido.

En cada trazo que le doy a mi sonora amiga, recuerdo la forma sencilla en que te entregaste a mí. En mi delirio puedo ver cómo dejas caer tu bata por el suelo y con esa forma gatuna que tenías de deslizarte descalza por todos los rincones de nuestra casa fue el frenesí más grande que había vivido. Eras un sueño hecho realidad

Doy otra nota más alta y es cuando te veo entrar a nuestra alcoba y mi mano enloquecida produce un arpegio rápido y delirante. En mi locura te vi recostar la cabeza sobre la almohada, mientras tus dedos se deslizaban por tus senos, provocándome hasta la locura.

Ya mi compañera retumba de ansias cuando me ve entrar a ese lecho para asaltar tu virginidad como un loco febril, que con los ojos empañados de alegría empieza a devorar cada parte de ese amado cuerpo.

Las notas pasan a ser más graves porque de lejos veo cómo me adentro a tu juventud inocente y disfruto de tus primaverales jugos.

Cada trazo que sale de mi guitarra es un gemido de placer que brota desde tu garganta cual trinar de aves. No puedo dejar de tocar, no quiero dejar de oírte porque es la vida misma la que estoy tomando de tu fuente.

Perdona pero los ojos se me han nublado y tengo que secarlos.

Sigo fustigando las cuerdas y logro oír un acompañamiento suave de violines, cuando en un momento abres paso dando, dándome así el permiso para penetrar ese territorio inexplorado. Llegué hasta la gloria. Fui objeto del mayor regalo que un hombre puede recibir. Temblaste entre mis brazos y tu respiración era tan agitada que pensé en darte tiempo o reposo pero no me lo permitiste. Sentías la fuerza de un hombre dentro de ti y eso te hizo briosa y audaz.

Un hilo rojo se dejó escurrir por entre tus muslos mientras me salía de tus comarcas, que ahora eran mías.

Ya cansado y con lágrimas rodando por mis mejillas, le di los últimos acordes a mi guitarra mientras recordaba que definitivamente había sido yo el culpable de que hoy no estés en mi lecho.

Si por casualidad llegase a tus oídos esta canción que ahora escribo estoy seguro que no tendrás dudas de saber el nombre del autor ya que en ella verás reflejada mi torpeza de perderte.

Esa fue la última canción con que la guitarra me acompañó porque al terminar, sus cuerdas explotaron de dolor. Ahora a ella tampoco la podré abrazar por su cintura para hacerla suspirar con mis canciones.


Carmen Pacheco
lasculpasylamuertedelamorii@hotmail.com
@Erotismo10



domingo, 4 de marzo de 2018

EL BURLESQUE DE LA VIDA...



Trizte bajas la cabeza
Mientras se burlan de tu pesar
Nadie entiende el por qué de tu torpeza
Nadie quiere entenderte aún más.


Te pones las medias negras sin apuros
Subes el cierre del vestido apretando los ojos
para no oír el recorrido de sus dientes
Mientras una lágrima se escapa sin gritar.


Mitigas el momento con una copa de vino barato
Quieres creer que hoy será diferente
Una melodía sale de tu tocadiscos
Es el llanto contenido de una pena.


Te fijas en la hora
Se te hace tarde
Tienes que apresurarte
Los tragos amargos se pasan rápido
Volteas y ves en la cama a tu criatura
Y te prometes que hoy será la última vez.


La brisa de la noche golpea tu cabeza
Olvidaste traerte algo que te abrigue
La noche será larga y fría
Practicas tu mejor sonrisa y te lanzas a la actuación.


Una sirena aulla por la calle
Un “No sabemos qué le ocurrió”
Sólo se dice que era una de ésas
La que una bala asesinó.


Y así, la noche cierra su burlesc dantesco
Con el llanto de un niño
Y el rompimiento de una promesa
Que no será cumplida…







Carmen Pacheco
@Eros10
4 de marzo de 2018


sábado, 3 de marzo de 2018

EN CAÍDA LIBRE...





Lo único que recuerdo son sus piernas entrelazadas en mi cadera, mientras caíamos vertiginosamente al mar. El viento trataba de desnudarla sacudiendo su blusa de seda y dejando a la vista esos hermosos senos que me habían traído loco desde que la vi en aquella famosa reunión.

Se aferraba a mis pantalones, como si en eso le fuera la vida y a decir verdad, le iba la vida. Lloraba sin consuelo porque estaba muy asustada. Yo sólo la veía ceñida a mi cuerpo y pensé: Este sería un magnífico momento para  poseerla. Está indefensa y no quiere separarse de mí, al contrario, se pega tanto que me encantaría sentir sus caricias donde justo tiene su boca en este momento. Dirán que estoy loco pero es que  esa mujer me traía chiflado y en lo único en que pensaba era en poseerla y hacerla, completamente mía pero para que ustedes vean, estábamos tan cerca y tan lejos a la vez.

Una Semana Atrás con unos amigos….
Jorge ¿qué te parece si nos vamos esta noche al club y conocemos mujeres, de esas que andan buscando compañía?

Jorge era yo. Les contesté que esa noche tenía que reunirme con unos amigos de mi padre en la casa, esas reuniones aburridas, donde sólo se habla de negocios y de cómo sacar del camino al que nos hace la competencia, porque mi padre no es muy limpio, en lo que se llama negocios.

Ya la velada estaba en su apogeo cuando llegué a mi casa. Como se acaban de dar cuenta, aún vivo con mis padres pero eso será por corto tiempo, no se preocupen.

Entré por la puerta trasera, para no encontrarme con la visita, tomando un atajo para subir a la habitación y así darme un buen baño y vestirme para la ocasión. Desde lejos se oían las risas y el choque de copas, que me hacía pensar que todo iba viento en popa.

Al rato bajé para reunirme con los invitados. Siempre fui un perfecto Anfitrión, modestia aparte. Lo llevaba en la sangre. Mis padres acostumbraban hacer fiestas lujosas y pude aprender de ellos un lema “Que si atendías bien a tu invitado, lograbas de él lo que quisieras”

-Jorge- Me saludó mi madre. Al fin has llegado. Todos aquí han estado preguntando por ti. Fui y le di un beso en la mejilla y comencé a saludar a nuestros invitados. Un mesonero se acercaba del lado izquierdo con una copa de champan y aproveché para hacer un brindis de bienvenida.

No había probado bocado en todo el día y me valí del momento para deslizarme hacia la mesa de los entremeses. Allí estaba una chica algo extraña y digo extraña porque no parecía ser el tipo de mujer que visita nuestra casa. Robándome un croissant me fui acercando a ella y al tenerla frente a mí, noté que era muy hermosa. Traté de hacer un encuentro muy casual pero no me salió bien la jugada. Ella ya me había visto llegar y antes de que le dijera algo se presentó, mientras extendía su mano frente a mí.

-Hola, mi nombre es Jésica Carrusco. ¡Hermosa reunión!

Me dejó desarmado en el momento pero reaccioné lo más rápido que pude.

-Hola soy Jorge. Gracias, siempre tratamos que nuestros invitados se sientan muy bien, dejando ver mi mejor sonrisa.

Hubo un instante donde alguien destapó una botella y sonó por toda la habitación y ella volteó para ver lo que pasaba. Allí aproveché para escanearla de pies a cabeza. Llevaba un vestido ceñido a su cadera de color turquesa dejando ver solamente sus tobillos, que me dieron la idea que hacía deporte. Cuando volteó y quedamos de frente, lo que cubría de sus caderas hacia abajo, lo dejaba bastante descubierto, de la cintura hacia arriba.

Yo parecía un perro babeando, con lengua afuera y todo. La parte de arriba del traje tenía un leve escote que mostraba a esas niñas traviesas, que parecían estar bien alimentaditas. Su espalda estaba cubierta por una piel morena, sólo una cadena delgada y con un pequeño dije en la punta, que servía como un peso, acariciando así hasta lo más bajo del escote. Lamentablemente la joven se dio cuenta de mi estupidez y con ojos pícaros me deleitó con una sonrisa.

Salí del trance en que había caído y sintiéndome el más tonto de la fiesta, tartamudeé tratando de llevar la conversación hacia algún tema interesante. Sin embargo no pude escapar de la carcajada que me dedicó Jésica al ver mi atoro en la situación.

Ese día no me importaban los demás invitados y mucho menos los negocios. Esa mujer había quedado prendada en mis ojos y en toda la noche, no hice más que buscarla por todo el lugar. Intercambiando miradas cómplices y provocativas.

A altas horas de la noche, mi padre se dio cuenta que se estaba terminando la bebida y le interesaba mantener el ánimo de sus invitados para poder cerrar un negocio que traía entre manos.  Me hizo señas, mostrándome una botella y le entendí inmediatamente. Bajé al sótano, donde se había construido una pequeña bodega de vinos. Ya abajo noté que no estaba solo y al voltear, me conseguí con una Jésica provocadora, con un vino en una mano y dos copas en la otra. Por supuesto que se me olvidó de inmediato a lo que iba y acercándome donde se encontraba, le dije:

-Tenía tiempo que no probaba una botella de vino en la bodega de mi casa. Ella se movió cual gata, dejando ver el vaivén de sus caderas atrapadas en la tela del traje. No quise perderme ese instante y desistí de avanzar para que ella siguiera acercándose. Era un sueño. Sus pechos libres como aves nocturnas se movían, con la cadencia que da una ola, en la llegada del mar a la playa. Le quité la botella y serví el exquisito vino, entregándole la copa cerquita de su boca. No dejaba de verme en todo momento y sentí su mensaje que llegó rápido como una bofetada en plena madrugada.

La subí a una mesa, mientras la bañaba de enloquecidos besos y mis manos iban descubriendo lo que debajo de su vestido no había. Fue una locura el saberla ligera con su piel desnuda y caliente. Su boca dejaba, en la mía, un elixir de miel que jamás había probado. Era como una droga que te incita a querer más y más de su saliva. La monté en esa mesa, mientras se retorcía de placer y gemidos. Mis manos recorrieron toda su piel ardiente y pude abrigarla con mi cuerpo en cada centímetro de ella.

A lo lejos llegó el sonido de mi nombre, era mi padre que pedía su vino. Nos separamos lentamente, mientras nuestros ojos no dejaban de observarse. No pude dejar de disfrutar cómo se colocaba la tela que medio la cubría. Sus piernas volvieron a quedar bajo el vestido pero sus pechos parecían dos caballos galopando desenfrenadamente por la ardua excitación en que habían estado. Haciendo que mí ser se volviera a despertar, con más ganas de saborearla.

Dando media vuelta y olvidando las copas y la botella subió cual reina triunfadora, luego de haberle dado un jaque mate al Rey. Dentro de mí reí satisfecho de haber sido el Rey que perdió en ese encuentro. Aunque si lo ven bien aquí sólo hubo ganancia.

Días después la conseguí en el aeropuerto haciendo el mismo curso de paracaidismo que yo y volvió a acercase a mí sin dejar espacio de oxígeno para más nadie. Temblé cuando mi cuerpo la rozó.  No sabía cuánto la extrañaba hasta ese momento. Volvió la Dama a tomar las riendas del juego y este Rey estaba feliz de ser, el supuesto perdedor de otra faena más de sexo y amor.

En ese momento en que caíamos, definitivamente había decidido no separarme jamás de esa mujer que, hasta en situaciones extremas, quería bajarme el pantalón.



Carmen Pacheco
@Erotismo10
03 de marzo de 2018