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lunes, 29 de julio de 2019

Y tú preguntas?


Quién dijo que yo fui la culpable
Seguro te escapaste por las rendijas de la ilusión
Nunca quise que ésto pasara
Fueron sólo eventos de la pasión.

Tu dijiste que sería hasta que aguantáramos
Pero ya esto no aguanta más
Pensaste que sólo era algo de carne
Y resultó ser más inmortal.

De quién fue la culpa, no se si fue tuya o fue mía
Sólo se que te quise
Sólo sé que te quiero
pero de una cosa estoy segura 
Por este amor yo no me muero...




Carmen Pacheco
lasculpasylamuertedelamorii@hotmail.com
@Erotismo10
29 de julio del 2019

jueves, 21 de febrero de 2019

DESDE MIS ADENTROS...




   
A veces me despierto pensando, no me haces falta, sonrío y me felicito por ese logro. Pero volteo y muy dentro de mí sale una vocecita que me dice “mentirosa, mueres por oler su perfume”

Enderezo el corazón acomodándolo por entre mis senos y levantando el mentón vuelvo a repetir “Hoy no te recuerdo”. Otra vez la vocecita aparece pero ahora con una estruendosa carcajada.

Me volteo y le digo, pero -qué es lo que esperas Manipulando mis decisiones del día-. ¿No ves que estoy dándole fuerza a este corazón que casi desvaría?

Esta vez se desliza por entre mis ojos y hace que vea mi reflejo en el espejo, mientras dice. Dímelo así, viéndonos a los ojos. ¿Es cierto que ya no lo recuerdas? Y bajando la mirada con vergüenza, le digo – tienes razón, aún sigue escondido por entre el caudal de mis venas. Es sólo que agarró otra vía y se ha sumergido por otros lugares de mi cuerpo y no lo percibo.

Silencioso navegas por mi torrente sanguíneo, con un sigilo tal que ni mis mejores radares te pueden detectar. Ahora vas por mi estómago, es lo que llamamos el mariposear del amor. Corriente abajo te agarras a mis trompas y te mantienes erguido y maravillado del poder que tiene ese lugar tan querido. Eres como uno de mis óvulos, que aunque haga el recorrido que le corresponde está seguro que nunca llegará ser fecundado. Pero qué importa mientras sigas navegando por entre mis profundidades y me colmes de vida y esperanza.

No sé si será esta suerte de ilusión que ahora vivo o mis años me llevan a reconocer cuando en verdad es amor lo que siento. Lo que importa es sentirte traspasar mis adentros, como si siempre hubieses formado parte de mis moléculas y células. 

Tú navegas en mí, con el permiso que te da mi Yo, con la seguridad de que eres el navegante más deseado que mar alguno haya  disfrutado. Al pasar por mis pulmones siento que el aire se renueva y mis bocanadas son profundas y excitantes. De un brinco saltas a mis labios y es cuando más necesidad tengo de un beso porque duermes sobre ellos y despiertas el recuerdo de aquel último que me diste y que jamás olvido.

Mi corazón da brincos de emoción porque sabe que muy pronto estarás abrazándolo con amor.

Y vuelves a empezar tu recorrido en mi humanidad y vuelvo a sentirte aún más y puedo gritarle al mundo que...

Te siento, cómo te siento.



Carmen Pacheco
21 febrero de 2019


miércoles, 29 de agosto de 2018

ERES MI APEGO...





Mujer de caderas redondas
Mujer de piernas torneadas
Cómo no tenerte apego
Si cuando las abres me pierdo.

Mujer de vientre de fuego
Mujer de labios jugosos
Cómo no voy a quererte
Si muero por ese abrazo íntimo.

Mujer de mágica cintura
Mujer que te mueves cual zarandillo
Cómo no voy a querer asirte a mi cuerpo
Si me elevas el alma cuando te siento

Mujer de senos generosos
Con los que diste de mamar hace algún tiempo
Cómo no voy a disfrutarlos
Si solo beber de ellos, siento que me renuevo.

Mujer de boca grandiosa
Mujer de dientes de perla
Mujer que muerde cuando está excitada
Cómo no voy a comérmelos si con ellos me llevas a la gloria

Mujer de ojos marrones
Mujer de pestañas coquetas
Mujer que desnudas al mirar
Cómo no voy a besarlos si en ellos me reflejo.

Oh mujer de mis apegos
Oh mujer de mis amores
Cómo no voy a desearte
Si eres la vida misma aunada a mis errores…




Carmen Pacheco
@Erotismo10

29 de agosto de 2018

jueves, 28 de junio de 2018

TÚ ME CAMELAS…




Tú me quieres conquistar
Me lo han dicho tus ojos
Tu boca vocea una mueca de timidez
Tus manos parecen volar al descuido.


No sé si soy yo o son estas ganas que tienes de amarme
Pero presiento que quieres estar en mi vida
Algo emites desde adentro que atraviesa mis fronteras
Mi coraza se apretuja cuando te me acercas.


Ya mi cuerpo se devana en ganas de sentir
Mi cabeza se retrae cuando te pienso
Soy un elixir en pleno de canto
Hoy quiero vivir.


No me tientes, no insistas
Porque yo estoy dispuesta a todo pero tú aún recapacitas
Tú me camelas y toda yo lo siente
Deja ya de jugar, que ya mi miel se derrite ante tu vista.


Tú me camelas y no lo sabes…





Carmen Pacheco
@Erotismo10
28 de junio de 2018

martes, 26 de junio de 2018

LA DANZA DEL RECUERDO…




Hoy quiero entregarte mi más humilde canción
Hoy quiero mandarte mi más sentida pasión
Hoy quiero que sepas que sigues entre mis pestañas
Hoy deseaba decirte que ya te olvidé

Más todo es efímero menos esto que siento
Ya no estás pero continúas acariciando mi alma
Será esto el verdadero amor
No encuentro quién me dé esa razón

El tiempo pasa y pienso que ya eres fantasma de mis querencias
Las horas danzan a mi alrededor cual bailarinas cansadas
La vida sigue y me ajusto a su medida
Sólo que siempre apareces por entre mis silencios.

No te preocupes no estoy triste
He aprendido a saborear tu recuerdo
La esperanza es la última que se pierde
Seguro que mañana te habrás ido.






Carmen Pacheco
@Erotismo10
26 de junio de 2018




jueves, 7 de junio de 2018

CUAL PAVO REAL ME SEDUCE...





Por la plaza se pasea con aire de Pavo Real
Me sonríe y se menea mostrándome su andar
Sólo yo sé de qué se trata
Sólo él sabe que me mata.

Su plumaje es brillante como el oro al amanecer
Pero su pico afilado no deja de entorpecer
Sus patas se mueven a un delicioso compás
Todo él me incita a querer bailar más.

Eso fue en otros tiempos, alcanzé a gritarle
Y él se hace como el que no oye
Así se va acercando más y más a mí respirar
Retrocedo, tengo miedo, no lo puedo aguantar.

Una leve brisa le sacude las plumas
Y de su cuerpo emana ese olor que caricia que reclama
Mis pulmones se impregnan de él
Mis manos corren a atajar mi corazón.

Quién lo diría, mi alma aleteando por un Pavo Real….






Carmen Pacheco
@Erotismo10
08 de junio de 2018


sábado, 23 de diciembre de 2017

ALGO TUYO SE NIEGA A MORIR EN MÍ....




Hoy te recordé y fue como si te hubiese visto ayer
Evoqué el aroma de tu cuerpo y el sabor de tu boca
Una cosa me llevó a la otra
Y terminé llorando.

Entiendo que eres un amor del pasado
Y que allí debes quedarte
Pero volví a pensar en ti
Y surgió el perfume de tu alma.

Fue extraño creí haberte olvidado
Pero te niegas a morir dentro de mí
Un recuerdo me trajo otro recuerdo
Y me vi comiéndote a besos.

Pero entiendo que no puedo
Traerte de nuevo a mis pensamientos
Ya lo nuestro acabó

Sólo que algo tuyo se niega a desaparecer en mí.
Reviví tu voz y ese quejido tan amado
Que hacías  cuando sentías mi boca
Recorriendo tu piel.

Que extraño… pensé haberte olvidado.




Carmen Pacheco
@Erotismo10
23 de diciembre de 2017







jueves, 30 de noviembre de 2017

SE SOLICITA UN AMOR PARA NAVIDAD...






Llega la navidad y hay soledad
Ya le pedí al Niño Jesús un amor  de verdad
Pero en mi poca fe no estoy segura si llegará
Será que no estoy ya en la edad.

Un año atrás, cuando arreglaba mi arbolito
Mis manos volaban cual colibrí enamorado
De mi garganta salían notas musicales
Que impregnaban las paredes del lugar.

En ese momento, no se me ocurrió pedirle a Dios un regalo
Me sentía bendecida y completa
Era suficiente lo que tenía en mis manos
Era mío lo que danzaba en mi mente.

Quizás debí pedirle un amor para mí
De esos que te llenan hasta la saciedad
Del que no tienes miedo de ilusionarte
Pero no estaba preparada para ese regalo
Llegó sin avisar.

Sin embargo lo viví y lo sentí en todo su esplendor
Fueron gotas de felicidad que encendieron mi alma
Pero lo que estaba en mis manos sólo era sal
Que se disolvió en el agua
Y de esa forma se extinguió.

Ya se acerca diciembre
Y mi alma cantarina solicita un amor.
Un amor de esos que camine por las veredas de la vida
Con la libertad del que sueña y aprieta la mano para no despertar

Hoy hago una petición de amor
Digamos que es una carta para el Niño Dios
Esperando que los Ángeles y los Arcángeles
 Entiendan que…

 ¡Quiero un amor para Navidad
Por favor entregar con premura al Señor Dios!!






Carmen Pacheco
@Erotismo10
29 de noviembre de 2017

domingo, 29 de octubre de 2017

APRESURANDO EL TIEMPO…



Vuela tiempo vuela
Llévate mis cuitas bien lejos
Serpentea cual dragón henchido
Lanzando luces de vida al aire

Vuela tiempo vuela
No repares en mi dolor
Que me han dicho que tú lo curas todo
Y es por eso que no le pongo atención.

Vuela tiempo vuela
Que en tu lomo llevas mi aliento
Aferrado a tus crines
Mientras me llega su pensamiento

Vuela tiempo vuela
Que sólo la esperanza persiste
Para olvidar aquel amor
Que no sabe que existes

Vuela tiempo vuela
Y muéstrame tus sorpresas
Dime que volveré amar
¿No ves que estoy triste?

Vuela tiempo vuela
Que en tu volar retorne mi alegría
Es el tesoro de mi alma
Es mi ilusión y algarabía.

¡Vuela tiempo…Por favor vuela!




Carmen Pacheco
@Erotismo10
29 de octubre del 2017



lunes, 23 de octubre de 2017

You were a vision of love...





It was a sunny afternoon. They had forecast winds and cloudy skies. The sun ignored the predictions and kept the atmosphere warm and bright.

I was walking along the boulevard of San Marino, when I saw a woman who moving at her pace. Her skirt, soft like a butterfly's wing, clung to her hips, revealing rounded buttocks, which, at the strong wobble of her hips, performed a dance like drums in the jungle. It was a delight the sight that was offered at the time but I had to cross to another corner to go to the meeting place with friends. Suddenly, a strong breeze hit the folds of her skirt and it began to flutter madly, like a flag flying. You had some boxes in your hands and you did not know what to do at the moment. The scene had become a magical and sexual experience. I could see your delicate panties that matched your blouse. They were of a black lace, very delicate, that framed exquisitely the roundness of your jewel.

You were still undecided, if you dropped the boxes or grabbed your skirt. You turned around on the spot and in that way I noticed your legs turned and delicate skin, which I thought of as an Amazon. Strong and outlined. He was certain they would take a beating from this spirited steed.

At last you decided to release the boxes and with the face red for the pain of knowing you observed to you covered your legs. In that moment I loved you.

I thought-what a pity, I would have liked to keep watching you fight the wind-when suddenly a breath of hot air was let slip between your legs and immediately, with the face decomposed delirium, gave way to the feeling that this air left you . It was as if a mouth had risen to your mountain ranges and made your whole being gleaned with pleasure. Since your hands touched those exquisite breasts like pigeons that wish to fly and without remembering where you were, you delighted in the soft and warm sensation that gave you that flash of breeze. I had been perplexed by the scene before me. He could not believe what he was sharing at the time. My hunger for man rose like a rooster in full dawn. I wanted to hug you and kiss those fleshy lips, which were in the middle of the street giving the first one that caught them. Woman i wanted to make you mine. But it all happened as fast as it started and you grabbed your boxes and kept walking as if nothing had happened. While I, behind you, I was dying to have you. You never knew my anguish, my sorrow. Only if you read these words, will you identify with them.

I ran to my house went to the bathroom  with your image in my mind. I gave free rein to my desires and for a moment y had you whole for me. Your skirt I made mine. From your breasts sprouted lilies and carnations. Greater was my feeling, when I gave vent to my fantasy and tried that honey that ran between your legs. It was a delight that I lived, until I realized that you will never know what your skirt and the wind did with this desire to make you mine.



Carmen Pacheco
lasculpasylamuertedelamorii@hotmail.com
@ Eroticism10

October 23, 2017

domingo, 8 de octubre de 2017

SEXO EN EL TREN




Era un hombre común. Pasaba por entre la multitud, sin despertar sentimiento alguno. Todos los días iba de su casa al trabajo y viceversa. No había algo que lo incitara a sonreír. Su vida se había convertido en una sarta de sueños truncados, la monotonía era su horizonte.

Pablo se había casado con Matilde hacía veinte años. De esa unión nacieron tres amores. Eran los ojos de Pablo pero se convirtieron en la vida de Matilde. Todo en su casa cambió. La atención fue trasladada, única y exclusivamente para los hijos. En esas noches de insomnio Pablo se volteaba y comenzaba a acariciar a su mujer sabiendo que estaba listo para hacerla sentir el calor de un hombre pero ella le apartaba la mano y se volteaba haciéndose la dormida. Pablo, muchas veces se vio en la necesidad de recurrir a esa técnica tan vieja para desahogar las ganas que tenía por sentirla y dejar así todo su manantial dentro de sus entrañas. Sólo que esa noche no sería.

A la mañana siguiente Matilde no comentaba nada y se adentraba a los quehaceres de su casa y sus hijos. Así fueron pasando los años y Pablo había ideado una forma de auto satisfacerse. Jamás dejó de intentarlo con Matilde pero aparecieron otros motivos del por qué “No”. Una noche eran los trillados dolores de cabeza, otros la menstruación, el niño requiere mi presencia y pare de contar. Se había convertido en una misión imposible. Él estaba muy enamorado de su mujer y por eso, también la justificaba.

Así fue pasando el tiempo y ya Pablo y Matilde no se encontraban, como mujer y hombre para hacer el amor. Ambos fueron envejeciendo, él con sus anhelos represados y ella con la decisión de ser ama de casa y más nada.

Para el mundo eran el matrimonio perfecto. Jamás se les oyó discutir, se les veía siempre en familia y se suponía que eso era lo que importaba para la sociedad. Pablo jamás había traicionado a Matilde. Como dije el “Matrimonio perfecto” Solo que la procesión iba por dentro y sin saberlo se encontraba a punto de explotar.

Cierta tarde, que Pablo salía del trabajo, el jefe le pidió que se quedara una hora más para que terminara un análisis de venta que tenían que exponer al día siguiente en la reunión de socios. Para Pablo era algo de rutina, no había por qué correr para ir a la casa, total no encontraría nada distinto a lo de todos los días.

Ya rondaba por los sesenta años y a pesar de su edad, la vida había sido benévola con él. Se mantenía en muy buenas condiciones. Le gustaba correr de vez en cuando para desestresarse e iba todos los sábados al parque y se quedaba tres horas. Sobre el asfalto dejaba la impotencia de no poder tener una vida sexual como todo el mundo lo hacía.

Ese día salió del trabajo a las nueve de la noche. Fue a la estación del tren encontrándola bastante despejada. No era común que él estuviera a esa hora en el tren. En el andén habían pocas personas esperando. Se había llevado algo de trabajo que debía terminar para el día siguiente. Se dijo, lo leo en el tren mientras viajo y al llegar a casa le hago las correcciones que necesitare.

En la distancia se oyó el pito del tren, que anunciaba su llegada. Al detenerse abrió sus puertas y su interior estaba sólo. Los otros pasajeros se embarcaron en distintos lugares del tren por lo que a él le tocó uno vacío. Mejor, se dijo, así no me interrumpen y trabajo un poco.

El tren salió de la estación entre chirridos de metales y bamboleo del vagón donde viajaba. Sacó sus lentes y se dispuso a leer el documento que llevaba. La distancia entre su trabajo y su casa eran de unas dos horas, así que tendría tiempo hasta de echar una pestañada. Inmerso en los papeles no observó que una joven, de unos veinticinco años, se había colado al lugar donde él estaba. La oye carraspear y al bajar el documento se encontró con una joven hermosa, blanca cual la nieve, el cabello alborotado del color de un atardecer. Sus ojos oscuros, como los de esas niñas traviesas, estaban sobre él, mientras jugaba con un mechó de su pelo, cosa que lo puso nervioso y sin saber hacia dónde mirar. Decidió regresar a lo que estaba haciendo. De repente sintió que unas manos le acariciaban la pierna y soltando las hojas vio que la joven estaba de rodillas entre ellas. Qué haces, le pregunta, tratando de alejarse de esas manos. Ella sólo movía sus manos entre sus muslos acariciándolo con vehemencia llegando hasta su ingle. Pablo no atinaba a gritar o a decir algo más alto que un “No” No lo hagas, No, No sigas pero ella sin dejar de verlo a los ojos le agarró el cinturón y lo fue soltando poco a poco. Pablo sentía que lo cubría una fuerza eléctrica y que su voz salía más queda cada vez pero siempre le repetía “No, No lo hagas” “Detente por favor” su voz no era escuchada ya era como el silbido de un asmático, apenas audible lo que salía de su boca. La chica ya le bajaba el cierre. No había nadie en ese vagón, a parte de ellos. Nadie vio lo que pasaba. El movimiento del tren aunaba más la sensación de placer que iba creciendo en Pablo. Sus ojos no daban crédito a lo que le estaba pasando y aún a lo que estaba sintiendo. Siempre había pensado, dado que Matilde no quería hacer el amor con él, en lo que llevaban de matrimonio, imaginó que estaba muerto de sensaciones y en ese momento su cuerpo era un manojo de ellas, indicándole que estaba más vivo que nunca.

Sus manos eran delgadas, con dedos largos y calientes. Con toda la destreza del que ha realizado ese movimiento, le sacó el pene y se lo llevó a la boca. Una boca carnosa y rosada, que junto a una lengua conocedora de lo que debía hacer, lo excitaba cada vez más. Quería gritar pero no podía, las sensaciones subían y bajaban en su cuerpo. A cada succión era una delicia indescriptible, a cada mordisco la locura total. Pablo se retorcía en el asiento agarrándose de los posa manos, cada vez que esa boca subía y bajaba por su miembro, dejando resbalar su saliva hasta su ropa. Así estuvieron unos minutos y como mujer entendida de lo que hacía, se subió a las caderas de Pablo y penetrándose ella misma lo cabalgó como una amazona enloquecida. Él al fin se entregó a los hechos y la tomó por sus ancas obligándola a sentirlo más y más profundo. Ya era ese hombre que una vez había sido y respondió como sólo él sabía hacerlo. Fueron minutos de delirio y deseo. Sus manos eran dirigidas hacia unos senos  hermosos, grandes y firmes, con unos pezones oscuros que apuntaban a matar, mientras ella gemía de placer. Ya la locura no se podía frenar, la hizo suya varias veces antes de llegar a su destino.

No hubo despedidas ni palabras entre ellos al bajarse del tren, cada uno tomó su camino como si nunca hubiese pasado nada pero para Pablo habían sido las horas más exquisitas que jamás había sentido. El Pablo que regresaba a su casa era otro hombre. Cuando llegó y saludó a Matilde, ésta notó algo extraño. Se le quedó viendo sin atinar a saber qué tenía de distinto, se volteó y se dijo, son cosas mías, que va a tener ese viejo, sino más edad y resabios.

Pablo esa noche no comió, se metió en el baño y permaneció allí oliendo su ropa que aún tenía el aroma íntimo de esa muchacha. El sólo olor le hacía recordar lo vivido y su sangre corria más rápido, dándole ganas de estar, nuevamente, dentro de esa hermosa mujer. Se bañó y acostó si decir palabras a su esposa. Esa noche soñó con ese vagón  del tren y que muchas manos lo acariciaban haciendo que se excitara como un niño dejando  así, la huella de su pecado sobre las sábanas.

Ya la vida de Pablo no era la misma. Entendió que a pesar de tener sus años podía hacer feliz a una mujer. Volvió a intentarlo con Matilde y cambió la rutina de buscarla pero fue inútil, ya Matilde, aquella mujer del cual se enamoró había muerto, en su lugar reinaba una mujer seca y amargada. A la semana siguiente empezó a salir tarde del trabajo, con la única esperanza de encontrarse, nuevamente, con aquella linda mujer. Pero fue inútil jamás la volvió a ver. Se convirtió en un fantasma que deambulaba por las noches entre los vagones del tren, con la única esperanza de encontrar a la mujer de los dedos calientes.




Carmen Pacheco
@Erotismo10
8 de octubre del 2017







domingo, 10 de septiembre de 2017

QUÉ SERÁ...







Será que estaré con esta melancolía por siempre
Será que este terco corazón no le dará paso al luto
Será que ese manantial de amor y deseos, que brota dentro de mí no tiene un hasta aquí.
Por qué en mi silencio retumbas cual campana

Será que mi cuerpo no dejará de percibirte
Será que, a pesar de mis tareas diarias encuentras tiempo para revolcarte en mi mente
Será que eres algo que no terminé en mi vida anterior

Son muchos “Será qué” para mi gusto
Regreso a la cama y continúo rodando por toda ella
Un beso se atraviesa por la almohada
Otro suspiro me encuentra en una esquina

Llevo así varias noches
Lo más cómico del caso es que no te recuerdo
No me molesto en recordarte
Sólo apareces por entre mis candados.
Para mí, que quedaste impregnado en las paredes
Eres como el fantasma de una casa vieja
Apareces de la nada y con tu crujir de huesos
Haces que se me erice todo el cuerpo.

Unos días brinco de alegría
Creo que te exorcicé.
No te siento y vuelvo a sonreír
Pero otros días…
Otros días permaneces como un ancla a la arena
No hay tormenta que te saque de mis adentros.

Será que eres de esos amores que tardan en irse
Será que en este momento, ni siquiera recuerdes mi nombre y esté yo cavilando un sentimiento inútil.

Busco lo que no existe
Espero lo que nunca llegará
Oh! Triste desolación, cómo puedo hacer para callarte
No consigo olvidarte, esa es la triste realidad

Y no es por tu cuerpo o por el sexo
Pienso que cuando logre resolver este enigma
Podré despegarme, completamente, de este sentimiento
No te fuiste, sigues aquí adentro.



Carmen Pacheco
@Erotismo10
10 de septiembre del 2017