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jueves, 30 de noviembre de 2017

SE SOLICITA UN AMOR PARA NAVIDAD...






Llega la navidad y hay soledad
Ya le pedí al Niño Jesús un amor  de verdad
Pero en mi poca fe no estoy segura si llegará
Será que no estoy ya en la edad.

Un año atrás, cuando arreglaba mi arbolito
Mis manos volaban cual colibrí enamorado
De mi garganta salían notas musicales
Que impregnaban las paredes del lugar.

En ese momento, no se me ocurrió pedirle a Dios un regalo
Me sentía bendecida y completa
Era suficiente lo que tenía en mis manos
Era mío lo que danzaba en mi mente.

Quizás debí pedirle un amor para mí
De esos que te llenan hasta la saciedad
Del que no tienes miedo de ilusionarte
Pero no estaba preparada para ese regalo
Llegó sin avisar.

Sin embargo lo viví y lo sentí en todo su esplendor
Fueron gotas de felicidad que encendieron mi alma
Pero lo que estaba en mis manos sólo era sal
Que se disolvió en el agua
Y de esa forma se extinguió.

Ya se acerca diciembre
Y mi alma cantarina solicita un amor.
Un amor de esos que camine por las veredas de la vida
Con la libertad del que sueña y aprieta la mano para no despertar

Hoy hago una petición de amor
Digamos que es una carta para el Niño Dios
Esperando que los Ángeles y los Arcángeles
 Entiendan que…

 ¡Quiero un amor para Navidad
Por favor entregar con premura al Señor Dios!!






Carmen Pacheco
@Erotismo10
29 de noviembre de 2017

miércoles, 9 de agosto de 2017

ME PREGUNTAS, QUÉ ES EL AMOR...






El amor es cuando la brisa trae el aroma de su cuerpo, aun estando a distancia.


El amor es sonreír sin ninguna explicación.


 El amor es vaciar la mente de pensamientos intrusos para así dejarlo regodearse por todas sus esquinas, sin que pueda entrar más nada que su esencia.


El amor es dejarlo ser y aceptarlo tal y como es.


El amor es no atar ni atarse.


El amor es seguir viviendo, sin pensar que si no lo ves morirás.


El amor es mantener su mirada por el tiempo que sea y sentir cómo sus almas se encuentran en ese lugar estrictamente de los dos, donde no hay prisa ni discordia.


El amor es sentir en su abrazo, cómo te fundes a su cuerpo de una manera suave y etérea, mientras tus células se agitan en tropel por toda tu piel.


El amor es sentir su lengua suave y diabólica en tu boca y no querer desatar ese nudo mágico que se hace entre sus salivas.


El amor, qué es el amor.


Es el suspiro que corre tras lo que ya no puede ser.




Carmen Pacheco
@Erotismo10
9 de agosto de 2017
Pintura de Oswaldo Hermida
"Te Abrazo"

viernes, 21 de julio de 2017

ESTÁS TAN DENTRO DE MI...



En este momento, en que navegas por entre mis oleajes.
En esta tarde plomiza y húmeda en que tú esencia revolotea haciendo de las suyas por entre mis recuerdos.
En este viernes de aroma, en que sería hermoso tenerte pero que, así en la distancia, penetras con más profundidad y fiereza por entre mis sentires.

Creo que algo dentro de mí se eleva, cual bailarina en punta de pie para percibirte en mi vereda.
Sólo basta una mirada al horizonte y ciento cómo llegas a mi yo íntimo.

El ocaso me cubre y su brisa cálida me envuelve, como aquella vez en que sólo fuimos uno.
Hoy creo que aprendí amar, no con el corazón. Es algo que va más allá de mis creencias.

Hoy es viernes y tu perfume se cuela por entre mis ropas
Tus manos dibujan mi cuerpo
Tu aliento envuelve mi boca
Tus ojos, tus ojos traspasan ese himen y me vuelvo loca.


Es el delirio de alguien que reposa…





Carmen Pacheco
@Erotismo10
21 de julio de 2017

viernes, 30 de junio de 2017

CUANDO ALEJARSE ES LO MÁS ACERTADO...






Ella dibujaba su alma en el aire
Pensaba, con alegría, que ésta se encontraba llena
Cuando un gorrión pasó por al lado y la movió
Haciendo que sus plumas se desprendiera al viento

Resulta que lo que ella imaginaba, que estaba Repleto había un total vacío
Siempre creyó que se encontraban allí
Sólo era su anhelo de ser feliz
Sus sueños se habían mantenido por hilos de Esperanza. 

El despertar es doloroso y a veces no lo entendemos
Pero es mejor vivir en la realidad y no desperdiciar la vida.
Quiso gritar para ver si volvían sus evocaciones
Y lo único que recibió fue el eco de sus lágrimas.

Recordó que había visto pasar un gorrión
Abrió bien los ojos y se percató de lo que le ofrecía
Sueños nuevos, pensamientos nuevos, esperanzas nuevas.
Cambió de rumbo y se acopló al viento que la empujaba con dulzura.

Sus besos pasaron por su mente, sus ojos se desvanecían entre las nubes
Su cuerpo ardiente fue como si el sol lo tapara
Sacudiendo su cuerpo alejó los recuerdos y se adentró en esa vida nueva.

No había marcha atrás
Era ella la que importaba ahora…



Carmen Pacheco
@Erotismo10
30 de junio de 2017




jueves, 15 de junio de 2017

SIGUES ALLÍ, SILENTE E INDOMABLE...






Qué fácil fue para ti remover mis profundidades
De qué manera navegaste por mis cicatrices.
Cuan distante se hizo algún pasado que en mí viviera.
Que divino es verte disfrutar de mis oleajes.


No bastaron mil te quiero.
 Los besos fueron sábanas  que arroparon mis entrañas.
Mientras danzando de  pezón en pezón configurabas mis
Fantasías
Una gota de sudor rodó por esa espalda torneada
La que aceptó tantas caricias enloquecidas.


Pudiéramos estar lejos por mucho tiempo.
Mis manos podrían estar sin el roce de tu piel.
Sin embargo, mi espectro camina cual sueño errante.
Con tu vagabundo como jinete.


Sopla el viento y trae exaltaciones nuevas.
Vuelve a removerse ese sentimiento de ansiedad que no
Terminan por saciarse.
Sus manos no me acarician igual.
Sus besos no revolotean sobre mi lengua.


Peleo con este cuerpo que a pesar de no olvidarte
Disfruta de esas nuevas sensaciones.
¿Tendré que castigarlo en el rincón?
¿Darle de nalgadas para que sea serio?


Pero sus pechos pegados a la pared me excitan.
Sus caderas delineadas son devoradas por una boca fría
Que aparece en la pared.
Y sin poder evitarlo  voy hacia ella para tomarla
Entre mis brazos y la someto a mis deseos, que son los
Tuyos.


Ya rendida sobre mí ciento su dulce respirar que dice lo
Placentero que fue el encuentro.
 Y sonriendo deposita un dulce beso en mis labios
Indicando que no era lo que yo pensaba, sino lo que en
Realidad sucede en mis adentros.


Se desliza fuera de la cama mostrando su verdadero
Rostro. Nunca se fue. Siempre estuvo agazapada
 Esperando dar el Zarpazo.
Sentada de lado, me saluda con su sonrisa maliciosa
Mientras sorbe un trago de café.


Sólo la disfracé con otro nombre, con otro anhelo.
Cómo cuesta deshacerse de ella, cuando lleva tanto
Tiempo pegada a nuestro espejismo.


Hasta cuando Señora Soledad…





Carmen Pacheco
@Erotismo10
15 de junio de 2017


miércoles, 7 de junio de 2017

LA PIEL BAJO MIS UÑAS...





En el boulevard se estaba celebrando una especie de fiesta. La gente iba disfrazada de personajes del siglo XVIII. Todo era algarabía y antifaces. Algo que jamás me gustó es ir por allí con el rostro tapado. Había quedado en encontrarme con Luisa María, amiga de la infancia, la que siempre tiene conversaciones muy aleccionadoras.

Cuando llego al Restaurant donde nos encontraríamos observé un remolino de hombres alrededor de mi amiga. Al verme ésta, hace un gesto que dice “Qué puedo hacer” mientras coquetamente escribe algo en un pedazo de papel de uno de los que la rodeaban. Cuando llegué, los despidió con mucha cortesía dejando en sus mentes, la idea que esa noche estarían cenando juntos.

Nos abrazamos y riendo le digo – No cambias María Luisa, la misma coqueta de cuando niñas. - Qué te puedo decir- dice arreglándose el escote, dejando a la vista unos pechos que parecen palomas prestas a volar.

Que alegría que hayas podido viajar esta temporada a Madrid. – Me dice. Como ves han llegado muchos turistas para la entrega de premios de esta noche.

Haciéndole una seña al mesonero, le contesto – No me lo hubiese perdido por nada del mundo amiga. Quiero verte recibir el tuyo y nos echamos a reír. Tráigame una buena taza de café con chocolate y una torta como la que tiene mi amiga.
Cuéntame cómo te ha ido con tus apariciones en el teatro. Desde que escribiste aquel libro de “La piel bajo mis uñas” y de eso hacen unos meses, no había podido encontrarte para conversar.

Todo ha ido a pedir de boca. Me estoy presentando seis veces a la semana y los fines de semana dos, le comento. No quiero cansarme tanto y prefiero dejar unas cuantas horas para mí.

El tema que tendré la semana entrante es sobre la sexualidad tántrica y la conexión al corazón. ¿Qué te parece el título que le puse?

Interesante esa combinación de sensaciones en un teatro  –Contesta.

¿Crees que el sexo puede tomarse como una adición?

Claro que sí, sobre todo si hablamos de un sexo meramente cerebral.

No entiendo, le replico.
La sexualidad puede ser muy adictiva cuando no está conectada al corazón y generar patrones emocionales dolorosos. No hay acto sexual que no despierte emociones y es por eso que debemos entrenarnos para poder disfrutarlo sin, cómo es que tú les llamas - “Apego”- le contesto. Exactamente, cuando aprendemos a llevar una sexualidad consiente con ese órgano llamado corazón, parece una controversia pero es posible que  no nos apeguemos a nadie y gozamos los encuentros más que los que sufren por amor.

Hago un gesto de necesitar algo más que lacre ese frasco de perfume que destapó.

Te explico. Cuando llegas a entender que esa persona con quien estás, no la tienes que dominar o tratar de amarrarla a ti es más placentero el sexo con él o con ella. Si mi placer depende de otra persona es allí cuando aparecen las pataletas del niño interior  “Por qué tú no estás cuando yo quiero”. “Por qué tu no me das cuando yo quiero” pero cuando está conectado al corazón dentro de ti misma ya no es tan adictivo. Cuando se conecta al corazón es menos intenso, no quiere decir que sea menos verdad. Al contrario es cuando el verdadero amor renace y se manifiesta con toda su gloria. De la forma que te comento encuentras más espacio y se crea más confianza. Te das cuenta que el otro no es un objeto para ser usado por ti, ni tú por él y estás más conectada a ti misma, por lo tanto no estás tan necesitado del otro. Deja de existir eso que dicen “Sin ti no soy nada” Al contrario es cuando están más compenetrados en el sentir. Eso es uno de los caminos entre el sexo y el corazón.

Primero hay que aceptar que se está solo o sola. Existen los que te preguntan “Cómo y todavía sigues soltero” o cómo haces para vivir sola. No saben que en la soledad hay un espacio exquisito de intimidad con uno mismo y solamente desde ese espacio puedes abrir la puerta a otra persona para dejarlo entrar. Cuando has aprendido a convivir contigo es más fácil hacerlo con otra persona.

Me has dado material para desarrollar en el próximo Foro. La gente estará feliz de aprender cómo disfrutar del sexo sin tener que aferrarse a nadie y sí gozar cada instante en la libertad que nos da el no apegarse de ninguna forma valorando el momento que se vive y más nada.

El tiempo corrió como muchacho tras un heladero. Quedamos en encontrarnos esa noche, luego de la entrega de los premios y así seguir compartiendo su merecido reconocimiento y algo más de cosas del amor.


Carmen Pacheco
@Erotismo10
07 de junio de 2017


domingo, 28 de mayo de 2017

LA NOCHE DE LOS ESPANTOS...




El viento golpeaba incesantemente la ventana,  a tal punto que amenazaba con partirla en mil pedazos. Por entre las rendijas se colaba la brisa y ese sonido infernal, que lo ensordecía todo. Daba la impresión que miles de almas competían tras ella para entrar a la habitación.

Era inevitable sentir miedo, la luz se había ido, luego que explotara el transformador. Su cuerpo temblaba balo las sábanas. A pesar del clima frío del momento, todo él sudaba copiosamente. En eso sonaron las campanadas del reloj de la estancia, anunciando las tres de la madrugada.  Señal suficiente para entender que toda la casa había caído en un embrujo. Sólo esperaba que saliera del closet un cuerpo nauseabundo clamando por él y pidiendo que lo acompañara.

No tardó en hacerse realidad lo que había pensado. La puerta se abrió y lentamente salían del closet unas pisadas que llegaban hasta él haciendo chirridos en el piso de madera indicándole, que algo se acercaban. Los dientes parecían castañuelas españolas en pleno baile de flamenco. Fue muy rápido, la manta que lo cubría fue retirada con mucha violencia, dejándolo en calzoncillos y muerto de frío.

En un abrir y cerrar de ojos se encontró sobre la cubierta de un barco, en plena tormenta. El viento lo mecía de un lado para otro dando la impresión que en cualquier momento se podría voltear patas arriba. Con mucho sigilo se levantó y pudo constatar que se trata de un barco en ruinas. Era de esos que naufragaron muchísimos años atrás. Todo estaba deteriorado. Las velas ya no ondeaban, estaban sumidas en la tristeza y el abandono. La brisa jugueteaba por entre las rendijas imprimiéndole un aspecto lúgubre y fantasmagórico a todo aquel lugar.

Tras él se empezaron a mover las cosas. Una puerta se abrió y de ella salió una hermosa mujer. A medida que se aproximaba, a cada paso que daba, el barco iba cambiando de aspecto. Retomaba lo que, alguna vez, pudo haber sido. La luz iluminó toda la popa y así fue emergiendo música y vida por doquier en cada paso que ella daba.

Como una cascada se deslizó una melodía suave y pegajosa invadiendo el lugar. Aparecieron unos músicos y las parejas se volcaron a la pista y en un preludio de amor comenzaron a bailar.

Todo esto iba pasando mientras la Dama se acercaba a donde estaba Evelio. La carne se le ponía de gallina. No podía apartar los ojos de los de ella. Eran el infierno más hermoso. Daban la impresión de botar fuego y a su vez hacían que perdiera el control de su mente.

Vestía muy extraño, a Evelio le pareció haber visto ese tipo de atuendo en los libros de historia. Sin embargo le quedaba extremadamente bien lo poco que traía.

Sintió un leve mareo. Fue cuando se dio cuenta que navegaban rumbo hacia alta mar. En su mente estaba la imagen de él en su cama en calzoncillos y ahora  vestía ropa a la usanza de años atrás. Todo esto pasaba en segundos. Ya tenía a la Dama a su lado respirando sobre su boca. Decir petrificado no es la palabra que encontraría para explicar lo que sentía Evelio. Les dejo a su imaginación que palabra entraría perfecta en ese breve espacio entre ellos.

En fin, ya la tenía pegada a él. No atinaba a mover un solo músculo. Ella sin apartarse chasqueó los dedos y en el acto apareció un mesonero con dos copas de champan. Las tomó obsequiándole una de las copas. La bebida estaba fría y burbujeante. Le acercó el trago a los labios obligándolo a tomar rápido la primera copa. El líquido le resbaló por la garganta arañando sus paredes. Casi se ahoga. Rápido aprendió aceptar el sabor, la Dama le daba una tras otra copa, mientras pasaba sus largos dedos por entre sus piernas doblegándolo de esa forma.

La cabeza le daba vueltas, se sentía eufórico y atrevido. El camarote de la dama estaba extrañamente decorado. Había velas por doquier y emanaba un aroma dulzón que embriagaba los sentidos. De repente sintió un sabor ocre en la boca que lo hizo desear tomar más de aquel líquido amarillento que lo hacía flotar y aceptar lo que la Dama le ofrecía.

Ya no tenía su ropa, a cambio una sábana blanca los cubría a él y a la Dama. Ella volvió a besarlo, adentrándose hasta la última palabra que le había salido esa mañana. Su cuerpo voluptuoso estaba pegado a su piel. Era una visión de otro mundo esa mujer sobre sus caderas. Sentía que estaba siendo violado una y otra vez, cuando en diferentes momentos ella caía sobre él. Eso no dejaba de excitarlo, en cada envión sus ganas crecían más y más.

La música entraba por el portillo de la puerta. Los gritos desaforados de la fiesta que se había iniciado en todo el barco, llegaban por las claraboyas dando la impresión de estar en una especie de rito dantesco. En diferentes momentos el cuerpo maravilloso de la Dama se transformaba en un cúmulo de huesos que danzaban sobre él y al instante sus ojos negros indicaban que quería más y así Evelio se perdía entre sus fuertes piernas y las curvas mágicas de su vientre.

Pasaban las horas y entre su borrachera y lujuria observó cómo se retiraba, lentamente la Dama de su lecho. Lo último que vio, antes de caer sumido en el sopor del licor fue a su amante transformándose en calavera a medida que entraba a su camarote. Los huesos gruñían cuando traspasaba el umbral, mostrando lo reluciente que era. En ese momento perdió la noción del tiempo y cayó desmayado.

Al salir el sol, éste iluminó la habitación despertándolo de inmediato. Lo primero que hizo fue ver hacia el closet. La puerta estaba abierta y su boca mantenía ese sabor ocre que había sentido en su sueño. O no sería un sueño…



Carmen Pacheco
@Erotismo10
28 de mayo de 2017




viernes, 5 de mayo de 2017

Y OCURRIÓ...







Ella estaba en la cocina preparando la cena de ese día. Había quedado sopa de dos almuerzos atrás  y calentaba en el horno unos panes, le gustaba comerlos calientes y tostados. Entretenida como estaba, no había oído el timbre del teléfono, que sonaba incesantemente.

Tomándolo dice:
- ¿Aló?
-¿Me abres?
Tenía tiempo que no oía esa voz
- ¿Qué quieres que abra, tu mente o tu corazón?
- No, la puerta del pasillo.
Se quedó paralizada, sin entender de qué le hablaba. Había pasado mucho tiempo, desde que él estuvo en su casa.

Llevaba una blusa fresca con dibujos apenas perceptibles y unos pantaloncitos cortos, que hacían relucir sus piernas color café. Los pies descalzos, frescos y pegados a la tierra. Así sentía que podía controlar las cosas por las que había pasado y no permitir que la volvieran agarrar desprevenida, que ilusa…  

El sólo imaginarlo cerca de ella, la puso a temblar. En un segundo pasó por su mente el tiempo lejos de él y por qué estuvieron tan distanciados. No sabía si salir corriendo o mandarlo a paseo.

Sonó el timbre de la casa y la regresó al momento de tener que escoger, si salir o no.

Ya caminaba hacia la puerta, cuando se dio cuenta que sus piernas temblaban, al punto de tener que agarrarse de las paredes para no caer.

Abrió y allí estaba él. Alto, con su sonrisa encantadora y esos ojos inquietos como los de un niño, cuando lo llevan a una juguetería.

Al acercarse a la reja para abrirle, se quedó parada frente a él por un instante y sus ojos volvieron a retraerse, como cuando se encontraban y permanecían por largo rato, uno ensimismado con el otro. Parecía que no hubiese pasado mucho tiempo. Era la misma mirada tierna y profunda que los había hecho sentir que estaban compenetrados en aquellos días de encuentros furtivos.

Bajando la vista por un momento introdujo la llave al cilindro, le abrió la puerta y quedaron parados allí, uno frente al otro por unos minutos más. Ninguno decía nada. Sólo se miraban sin pestañear.

El empujó la reja con mucha suavidad, mientras ella retrocedía para darle paso. Recuperándose volvió a cerrar la puerta y pasó delante de él sin querer acercársele mucho. Toda ella era un manojo de nervios. Él se dio cuenta porque también estaba nervioso y no atinaba a pronunciar palabra alguna.

Fernando pudo percibir ese aroma tan peculiar que tenía el hogar de Morena. Era como si transitara por entre las paredes un sabor dulce entre miel y bambú. Todo volvía a su mente. Regresaron esos recuerdos de amor incondicional, tan llenos de verdad y romanticismo.

Ella lo seguía con la mirada y era entre creer y no creer, podría ser un espejismo de mi mente, pensaba. Se habían dicho tantas cosas, prometido otras que a pesar de jamás haber dejado de amarlo, le parecía un sueño el que él estuviera, así, frente a ella, al alcance de un beso.

La vida, en su antojo de darle un vuelco a la existencia de las personas había causado la impresión de un efecto mariposa. Se sintieron como aquel día, en que bailaron esa canción que tanto le gustaba a Morena. Se abrazaron, sin decir ni una palabra, solo fue el palpitar de dos corazones que morían por volver a sentirse, así, tan cerca. Fueron uno en esa danza, respirando el aire del otro y poco a poco sus manos comenzaron a reconocerse, al mismo tiempo que sus bocas buscaron ese elixir mágico, que jamás hallaron en otras. Sus salivas llegaron a calmar esa sed de intimidad y entre beso y beso se miraban buscando nuevamente ese aliento que los envolvió tiempo atrás y por el que tanto suspiraron mientras estuvieron lejos.

Daba la impresión de haberse visto sólo hacía unos días. Su amor brotó  de una forma tan natural, que revivieron con más ardor, esos momentos de entrega. 

La despertó una luz que se escurría por entre las cortinas iluminando la habitación y pensó, otro sueño más, hasta cuándo seguiré añorando a este hombre y al voltearse se dio cuenta que todo había sido real y que él seguía allí completamente relajado, en la quietud del que se siente feliz. Lentamente se fue enrollando por su cuerpo buscando el calor que la enloqueció esa noche de amor. Y fue así que dos almas, que se habían reconocido y alejado por circunstancias comprensibles volvían a unirse para seguir otro trayecto más de vida. ¿Hasta cuándo? No importaba, el sentir sus pies fríos entre sus sábanas era suficiente para seguir descubriendo ese ser que por alguna razón llegó a su vida.



Carmen Pacheco
@Erotismo10
5 de mayo de 2017


sábado, 29 de abril de 2017

ENTRE TU BOCA Y LA MÍA...




Él, entre susurros me dijo…
¿Cómo haces para escribir, cómo lo haces?
Yo encima de su boca le contesté…
Y tú ¿Cómo haces para verme de esa forma y que no se muera de ansias una golondrina en mitad del océano?

Él, levantando mi blusa comenta…
¿Cómo haces para sentir el devenir de la vida, sin que se te quiebre una lágrima?
Yo con mis senos espigado por su manoseo, le respondo…
Y tú ¿Cómo haces para transmitirme esa energía tan luminaria y que no se enfade un cocuyo del Waraira Repano?

Y en ese dime y direte se nos iba la noche, hasta que le recité:

¡Si lo que quieres es besarme, acorta la distancia que te separa de mi boca y ven, que estos labios esperan sedientos cual abeja a la miel, la que tanto te provoca!



Carmen Pacheco
@Erotismo10

23 de abril de 2017

jueves, 20 de abril de 2017

UNA ENSEÑANZA…





Llegaste a eso de media mañana trayendo el delirio en tu sonrisa.

Jugamos al juego de las miradas y sin pensarlo fuimos atrapados por el parpadeo de sus luces.

Inventamos momentos para estar juntos.

Nuestros cuerpos eran atraídos por una fuerza extraordinaria.

No quisimos resistirnos, la verdad sea dicha porque imaginamos la dulzura del encuentro.

Y una flor fue la excusa para ese primer abrazo.

Éramos como dos trenes que recorrían los rechinados rieles a una velocidad inexplicable.

Corazones desbocados que palpitaban insaciables cual herido de muerte.

Manos alocadas que deseaban sentir la savia que se atropellaba por nuestro ser.

El tiempo inclemente, nos hirió con su crudeza. Bailábamos al ritmo de la danza trágica de las horas. 

Me enseñaste amar de una manera distinta.
Como se ama con el alma y el espíritu.
Como se ama con los poros y con la mente.

Aprendí que no somos uno, sino que continuamos siendo dos, con nuestra fortaleza, debilidades y sentimientos y fue la manera de entrelazarnos sin exigencias y sin esperar nada del otro.

Conocí la dulzura de tu palabra y la verdad que ellas transmitían. Fue un cúmulo de cortas frases, las que hicieron que me prendara de tu verborrea silente y acompasada.

Atesoré esos besos profundos y sentidos que llegaron a tocar mi intimidad, los que me hicieron suspirar cuando una suave brisa rosaba mis labios.

Llegué a entender lo que significa esperar.  Disfruté los instantes de distancia que había entre tu vida y la mía.

Me daba fuerza y esperanza, el saberte lejos pero al alcance de mi respiración.

Conocí lo que es conversar con ese yo interno que tantas veces permaneció sosegado y olvidado.

Tu paso por mi vida, ha servido para entender que estoy cerca del ser adecuado para mí, que solo le bastará con mirarme con unos ojos juguetones y malcriados que iluminarán mis días y atardeceres.

Que me dé ese abrazo que quita el frío de la soledad 
y unos besos, tan profundos, que no me interese respirar por mí misma.
Y por sobre todo, una gran taza de café humeante y un trozo de torta de chocolate para hacer del final del día, un instante para nosotros.

Fuiste mi pedacito de cielo y hoy agradezco el tiempo compartido.

Vivirás en mis recuerdos…



Carmen Pacheco
@Erotismo10
13 de abril de 2017