jueves, 1 de octubre de 2015

LA ASAMBLEA DE MIS MUJERES...




En uno de esos días, de mucho ajetreo, las mujeres que habitan en mí decidieron reunirse para hacer una asamblea de emergencia. No hubo forma ni manera de persuadirlas para que la realizáramos en un lugar más adecuado, que en el que estábamos. Pensaran que estoy loca pero, aquel hombre que crea que él está con una sola mujer llámese esposa, novia, etc. está muy equivocado. Dentro de nosotras habitan innumerables mujeres, unas tienen más que otras, por cierto y todas tienen su personalidad y son esencia pura. Las “Tres caras de Eva” es poco para la realidad de la Mujer.

Hablemos de la Mujer hija: Ésta es una de las características en que muchos no entienden el comportamiento de sus mujeres, cuando buscan el apoyo o la aprobación, como lo harían con su padre. Ella, a veces necesita que le digas que la decisión que tomó fue la que tú tomarías, por ejemplo. Esa mujer necesita saber que la entenderás y perdonarás, las cuantiosas cosas que haga, de las que tú no estés de acuerdo pero que sabrás comprenderla por el amor que le tienes. Sólo un padre acepta nuestras debilidades y nuestros desaciertos. Nunca dije que fuera fácil.

Ahora la Mujer Madre: Es aquella que quiere controlar todo lo que haces, la que necesita cuidar, hasta del aire que respiras. La mandona y a veces implacable pero que en todo momento te recibe para acunarte entre sus brazos cuando las cosas no te salen bien pero eso sí, siempre dirá la frase que no quieres oír “Te lo dije”.

La mujer esposa: toda Mujer se casa con la intensión de sentirse abrigada y protegida. Es la que le gusta pasearse de brazo, ante las otras mujeres, con su hermoso marido, novio o lo que sea de ella. Lucirlo como un trofeo ante todas las lobas que, seguramente, lo asechan cuando ella da la espalda. No importa que no sea muy agraciado, basta con que tenga la etiqueta de “No disponible” para que empiece a gustarle a las otras mujeres.

La Mujer amante: Es la que siempre tiene en la mente, cómo quitarte la ropa y se las ingenia para buscarse un tubo y colocarlo en tu cuarto para hacerte el mejor show erótico que jamás hayas visto. Esa que, aunque tiene dos muchachos, se las idea para esperarte vestida y perfumada, con la esperanza de que no llegues muy cansado para que pueda sacar la loba que lleva dentro, que lo único que quiere es devorarte a besos y mordiscos delicados y dolorosos.

La Mujer compañera: La que siempre está a tu lado, apoyando tus inventos y trasnochos de todos los días. Aquella que te aguarda para oír cómo te fue en el trabajo. La que se alía contigo contra ese Jefe sin alma que no entiende que tú eres un soñador y que lo que él piensa es una porquería, con relación a tus ideas maravillosas. La que te prepara un traguito, en esos días en que andas de capa caída y manda a dormir temprano a los niños para poder compartir tus tristezas o frustraciones haciéndote sentir que no estás solo, que tienes una amiga para lo que sea y como sea.

La Mujer luchadora: Ella está entre todas las que asistieron a la Asamblea. Es la que comparte los ideales que llevas desde hace muchos años. Es la que se embragueta junto a ti para luchar por lo que piensas debería ser la vida en este planeta. La que, en los momentos de las vacas flacas, te hecha una mano para salir adelante con mucho amor.

Tienes la Soñadora: Es aquella que a veces la consigues en las nubes y es que tiene un sueño, que probablemente no pudo realizarlo cuando joven y siempre estará dándole vueltas en la cabeza. La que espera que su hombre la sorprenda con un detallito. La que sueña con un encuentro en la cocina, en el baño, en el sitio de la lavadora, en fin esos deliciosos encontronazos que acostumbrabas hacer cuando estaban recién casados o empezaban a convivir, cuando todo era lujuria, amor y travesuras.

La Mujer enamorada: La que te encuentra más atractivo que cualquier actor de cine. La que obvia tu pronunciada barriguita que ya se está notando cada vez más. La que ve por tus ojos y aprueba lo que decides. La que te dice “Si mi amor” sin ninguna clase de farsa. La que se acurruca en tu pecho para sentir el fuerte latir de tu corazón.

Existe la Intelectual: Cuántas veces te ha buscado para pedir tu opinión y aprobación de su trabajo. La que discute contigo sobre lo que ella lleva por dentro y deja que tu penetres a esas profundidades, que solo ella conoce.

Todas esas mujeres, entre vino y vino llegaron a una resolución. No piensen que les fue fácil tomarla, ya que cada una tenía una queja y muy valedera. Solo que se encontraron con un punto muy importante, al cual no le habían puesto atención y es que, al unísono cuando respiramos, se nos sale un leve suspiro por su presencia, por sus besos, por sus manos, por su voz ronca pegada al cuello, por esos ojos que desnudan en un solo momento. Porque aprendieron a reconocerse en los instantes más íntimos con tan solo un roce de piel. Es por eso que todas entendieron que, aunque eran legítimas sus rumias, no dejaban de ser eso quejas y que al no entenderlo dejábamos pasar el momento de un abrazo o de un beso sonoro. Llegando todas a la conclusión de amarte hasta que nuestros corazones dejen de sorprendernos de tanta fuerza y tantos deseos de ser el uno con el otro. Es una entrega sin miedos, sin temores, sin recuerdos. Es un Te quiero, Me quieres. Es por lo que el hombre y la mujer llegaron a este mundo, amarse el uno al otro.

Hombres nunca subestimen a una mujer, porque no somos una, somos legiones en una y si cualquiera de ellas no hubiese estado de acuerdo con la conclusión a la que se llegó en esta Asamblea, otro gallo cantaría.

Con amor para mis Mujeres…




Carmen Pacheco
lasculpasylamuertedelamorii@hotmail.com
@Erotismo10
01 de octubre de 2015