viernes, 26 de mayo de 2017

UN CORAZÓN PARA EL POETA…



En el pueblo sólo se hablaba del poeta con el corazón roto. Había pasado a ser el tema más importante del lugar. A pesar de la menguada producción de café, rubro que había sido el baluarte principal de la economía de ese pueblo, sentían que era más importante el sufrimiento del poeta.

Por las esquinas se recodaban los momentos felices que vivieron, cuando dicho poeta llegó a sus tierras. Todo tomó un color especial. Bastaba que él le dedicara un estribillo a una dama para que las flores de su jardín renacieran con más color y perfume. Se dieron cuenta que la producción se había incrementado en un cincuenta por ciento, desde que visitó la trilladora de Jacinta Parciguá.

Es por eso que le dieron la llave de las puertas del pueblo, como agradecimiento a la hermosa labor en sus vidas.

Esteban, hombre del pueblo, recuerda que antes que el poeta llegara, le costaba mucho acercarse a Marisela, mujer que había amado desde que eran niños pero que jamás se atrevió a decir lo que por ella sentía. Fue el Poeta, con su hermosa pluma, quien ayudó a estos dos seres en cuestiones del amor. Hoy son felices y tienen como don de amor un gracioso niño, al cual le dieron como nombre “Poeta” Poeta Gabriel así lo hicieron llamar.

Con él, también llegó la esperanza para los que nunca tuvieron suerte en el amor. Muchas veces el Poeta se sentaba en alguna esquina del pueblo y con su pluma y papel en mano, redactaba cartas y poemas de amor, dedicados algún amor secreto. Todos esperaban con alegría, que ese día eligiera su esquina. De esa forma los corazones del lugar palpitaban llenos de esperanza logrando que en cada rincón floreciera una hermosa flor y así les llegaba la noticia, de lo que allí pasaba, a todos los rincones de la comarca.

Un buen día empezaron a notar que los pétalos de las flores, de todo el pueblo caían con el solo soplo de una suave brisa. No entendían la razón, si el Poeta seguía haciendo su poesía porqué empezaban a deteriorarse los hermosos jardines.

Un grupo del pueblo se presentó en la casa del Poeta y pidieron saber la respuesta a lo de las flores. Cuando el Poeta salió a recibirlos, notaron que caminaba más lento y que su respiración era cansada. Se sentaron alrededor de él para oír su explicación y así comenzó:

- Estimados amigos, imagino el porqué de la visita de ustedes. Sus flores y jardines están menguando ¿verdad? eso mismo está pasando con mi salud. Mi corazón ha perdido fuerza y es de tanto esforzarlo en estos últimos años. Al principio repartí poemas y cartas sin medida alguna, por el sólo hecho de hacerlos felices a ustedes, sin darme cuenta, que cada poema era un algo de mí que moría. Es por eso que hoy mi corazón está débil necesitado de nuevos bríos para seguir adelante.

Tranquilos, no los estoy culpando de lo que hoy me pasa, al contrario quiero agradecerles el haberme dado la oportunidad para repartir tanto amor que alberga este corazón. Fui yo el que no se preocupó en cuidarlo y protegerlo. He disfrutado de sus amores y atenciones. Vivir al lado de todos representa para mí, el mayor regalo que jamás me hayan dado. Mi vida ha sido, por qué no decirlo, muy alocada pero en ese devenir del tiempo he bebido las mieles del amor y de los desencantos, motivación ésta para plasmar en sus cartas, lo que significa haber amado y vivido sin freno alguno. Hoy siento que lo he dado todo y que espero ver el resultado de lo que he vivido.

De pronto se levantó una mujer, la más anciana del pueblo y le dijo. Amigo Poeta, tus palabras llegan a nuestros corazones repletas de esa magia que has sabido inculcarle a nuestros mensajes de amor. Nunca fue mucho para ti, cuando de expresar un sentimiento se llamara, aunque no fuera el tuyo pero supiste trasmitirlo exactamente como queríamos que llegara. Hoy gracias a tu arte puedo decirte que ese poema que escribiste, aquella noche de lluvia, era mío. Cuando parecía que el cielo se caería a pedazos, aún con el agua hasta mis rodillas, esa misma noche entregué la misiva a quién hoy ha sido mi compañero por muchos años. Mi vida ha sido motivadora y aleccionadora. Mis nietos, los cuales ves hoy ante ti, vienen agradecerte el hecho de no haberte importado el clima para cumplir con un deseo de esta mujer que amaba pero había cometido errores, los que amenazaban con terminar una relación muy hermosa y están aquí porque gracias al buen corazón de mi compañero y de tu pluma maravillosa pude alcanzar esa unión con el hombre que más he amado. Es lo que me hace decirte que no estás solo. Todas las personas del pueblo, a las que has ayudado en cuestiones de amor, han decidido darte un corazón nuevo.

El poeta, con mucha dificultad se levanta de la silla y acercándose a la mujer se abraza a ella, agradeciéndole la buena intensión, que sus palabras encierran. En ese momento, los que allí estaban se levantaron y conformaron un abrazo de amor puro y sincero alrededor de la mujer y del Poeta. Una luz muy brillante salió de sus corazones y los cubrió por unos segundos. No hubo necesidad que alguien hablara. La luz traspasó el techo y fue directamente hacia los confines del cielo buscando la aprobación del Todo Poderoso, regresando con otra tonalidad más fuerte. Todos en el lugar estaban amalgamados en el más hermoso sentimiento que humano alguno haya sentido “El Amor”.

Poco a poco fue bajando la intensidad del reflejo y uno a uno se separó del abrazo que los mantuvo unos minutos atados a los corazones de todos.

El Poeta no daba crédito a lo que había pasado. Él sabía del amor, él le había escrito siempre al amor pero este sentimiento que le manifestaron sus amigos, jamás pensó que pudiera percatarse por él mismo de su existencia.

Fue cuando volvió a oír la voz de la anciana

- Poeta haznos un poema, que te salga del corazón

Y sin pensarlo dos veces afinó su garganta y las palabras empezaron a manar de su boca pero esta vez sentía que no era él quién las recitaba, al fin entendió que ese don no era suyo. Siempre fue un canal, un puente que Dios había escogido para llevar amor al mundo. Sólo que ahora su corazón palpitaba con nuevos bríos y renovadas esperanzas.

El pueblo, en su amor, le devolvió lo que tantas veces él les había entregado sin condición alguna. Hoy el Poeta, conocedor del verdadero amor comenzó a transmitir la belleza que siempre había visto en cualquier cosa o las que no veía pero que las percibía por ese nuevo corazón que se le había otorgado para que continuara deleitando a todo el que lo oyera.

Se te saluda Poeta…


Carmen Pacheco
lasculpasylamuertedelamorII@hotmail.com
26 de mayo del 2017






miércoles, 24 de mayo de 2017

SIMPLEMENTE AMAR...



Amarte en silencio es amarme a plena luz del sol.

Amarte sin ataduras es sentirte por mi piel a todas horas.

Amarte mientras el bullicio del mundo rompe con su cursilería es no amar por amar.

Amar es mantener la paz en mis adentros.

Es sin decir porqué, el cómo y a quién.

Amar con la mente en lo infinito es entrar en tu piel. Es descubrir la magia del Yo soy.

Tu mirada desnuda mi alma en la búsqueda del santo pecado.

Qué puedo hacer si aprendí a tenerte sin que existieras.

Qué se puede esperar si estás en cada pestañeo y en cada suspiro de mi alma.

Cómo se puede amar sabiendo que soy mi primer amor.

Es algo que aprendí,  no amarte en mi mente, sino en mi esencia.


Carmen Pacheco
@Erotismo10
24 de mayo de 2017

miércoles, 10 de mayo de 2017

DESCONSUELO SIN ESPERANZA…







¿Recuerdas que sientes cuando me besas?
Se prenden todas las estrellas en la aurora.
El sol despierta atentando con quemarnos más
Y tiembla la luna en arpegios de amor.

¿Has olvidado el paso de mis manos por tu cuerpo?
Cómo late tu corazón.
El temblor de tu piel cuando se resbalan ansiosas por entre tu vida.
Cómo emerge, cuál gemido salido de una boca sedienta el delirio de sentir.
Mientras, tu yo interior retoza por entre mis caderas.

Recuerdos que quedarán sumidos en la memoria de nuestras pieles.
Añoranzas que nunca volverán.
Desenfreno que encontraron su bozal en el temor de ser.
Ansias, que volverán a dormir, hasta que llegue alguien para despertarlas, nuevamente.

Espera amor, sólo espera que el sol se ponga una y otra vez, quién quita que aparezca quien quiera sentir.

Paciencia amor, paciencia…



Carmen Pacheco
@Erotismo10
10 de mayo de 2017


sábado, 6 de mayo de 2017

CUANDO AL FIN ENTENDEMOS...







Quién puede obligar a una rosa que nos de su perfume.
Quién puede decirle al mar bravío que no ruja.
Quién puede decirle a la lluvia que no moje.
Quién puede evitar que el aire sople.
Quién puede detener el tiempo.


Sólo un alma adolorida cree que es posible. 
Sólo un ser adormecido se niega a entender.
Sólo un sordo entiende de silencios.
Sólo un ciego sabe de oscuridad.
Sólo un necio se empecina.


Cuando llega, al fin la luz, somos libres.
Cuando nos invade la verdad, somos libres
Cuando encontramos el silencio, somos libres
Cuando seguimos nuestro camino, somos libres.


Hay vida mía, cuánto duele la libertad.




Carmen Pacheco
@Erotismo10
6 de mayo de 2017


viernes, 5 de mayo de 2017

Y OCURRIÓ...







Ella estaba en la cocina preparando la cena de ese día. Había quedado sopa de dos almuerzos atrás  y calentaba en el horno unos panes, le gustaba comerlos calientes y tostados. Entretenida como estaba, no había oído el timbre del teléfono, que sonaba incesantemente.

Tomándolo dice:
- ¿Aló?
-¿Me abres?
Tenía tiempo que no oía esa voz
- ¿Qué quieres que abra, tu mente o tu corazón?
- No, la puerta del pasillo.
Se quedó paralizada, sin entender de qué le hablaba. Había pasado mucho tiempo, desde que él estuvo en su casa.

Llevaba una blusa fresca con dibujos apenas perceptibles y unos pantaloncitos cortos, que hacían relucir sus piernas color café. Los pies descalzos, frescos y pegados a la tierra. Así sentía que podía controlar las cosas por las que había pasado y no permitir que la volvieran agarrar desprevenida, que ilusa…  

El sólo imaginarlo cerca de ella, la puso a temblar. En un segundo pasó por su mente el tiempo lejos de él y por qué estuvieron tan distanciados. No sabía si salir corriendo o mandarlo a paseo.

Sonó el timbre de la casa y la regresó al momento de tener que escoger, si salir o no.

Ya caminaba hacia la puerta, cuando se dio cuenta que sus piernas temblaban, al punto de tener que agarrarse de las paredes para no caer.

Abrió y allí estaba él. Alto, con su sonrisa encantadora y esos ojos inquietos como los de un niño, cuando lo llevan a una juguetería.

Al acercarse a la reja para abrirle, se quedó parada frente a él por un instante y sus ojos volvieron a retraerse, como cuando se encontraban y permanecían por largo rato, uno ensimismado con el otro. Parecía que no hubiese pasado mucho tiempo. Era la misma mirada tierna y profunda que los había hecho sentir que estaban compenetrados en aquellos días de encuentros furtivos.

Bajando la vista por un momento introdujo la llave al cilindro, le abrió la puerta y quedaron parados allí, uno frente al otro por unos minutos más. Ninguno decía nada. Sólo se miraban sin pestañear.

El empujó la reja con mucha suavidad, mientras ella retrocedía para darle paso. Recuperándose volvió a cerrar la puerta y pasó delante de él sin querer acercársele mucho. Toda ella era un manojo de nervios. Él se dio cuenta porque también estaba nervioso y no atinaba a pronunciar palabra alguna.

Fernando pudo percibir ese aroma tan peculiar que tenía el hogar de Morena. Era como si transitara por entre las paredes un sabor dulce entre miel y bambú. Todo volvía a su mente. Regresaron esos recuerdos de amor incondicional, tan llenos de verdad y romanticismo.

Ella lo seguía con la mirada y era entre creer y no creer, podría ser un espejismo de mi mente, pensaba. Se habían dicho tantas cosas, prometido otras que a pesar de jamás haber dejado de amarlo, le parecía un sueño el que él estuviera, así, frente a ella, al alcance de un beso.

La vida, en su antojo de darle un vuelco a la existencia de las personas había causado la impresión de un efecto mariposa. Se sintieron como aquel día, en que bailaron esa canción que tanto le gustaba a Morena. Se abrazaron, sin decir ni una palabra, solo fue el palpitar de dos corazones que morían por volver a sentirse, así, tan cerca. Fueron uno en esa danza, respirando el aire del otro y poco a poco sus manos comenzaron a reconocerse, al mismo tiempo que sus bocas buscaron ese elixir mágico, que jamás hallaron en otras. Sus salivas llegaron a calmar esa sed de intimidad y entre beso y beso se miraban buscando nuevamente ese aliento que los envolvió tiempo atrás y por el que tanto suspiraron mientras estuvieron lejos.

Daba la impresión de haberse visto sólo hacía unos días. Su amor brotó  de una forma tan natural, que revivieron con más ardor, esos momentos de entrega. 

La despertó una luz que se escurría por entre las cortinas iluminando la habitación y pensó, otro sueño más, hasta cuándo seguiré añorando a este hombre y al voltearse se dio cuenta que todo había sido real y que él seguía allí completamente relajado, en la quietud del que se siente feliz. Lentamente se fue enrollando por su cuerpo buscando el calor que la enloqueció esa noche de amor. Y fue así que dos almas, que se habían reconocido y alejado por circunstancias comprensibles volvían a unirse para seguir otro trayecto más de vida. ¿Hasta cuándo? No importaba, el sentir sus pies fríos entre sus sábanas era suficiente para seguir descubriendo ese ser que por alguna razón llegó a su vida.



Carmen Pacheco
@Erotismo10
5 de mayo de 2017


sábado, 29 de abril de 2017

SI USTED LA VIERA...





   
¡Hay amigos!... si ustedes la vieran. Es de una belleza extraña. Aun siendo hermosa a la vista, lo que más me excita es su tibieza interna.

Tiene la magia del que le muestra a un niño un sortilegio atrayente. La poesía de la amante que duerme entre capullos. Aquella que con su mirada enciende las imperturbabilidades de un célibe. Puede estar callada, mientras transita por tu mundo pero la posibilidad de encontrarse con su sensualidad, en cada respiración que emite, es más seguro, que un amanecer repleto de sombras naranja en el horizonte.

No importa la distancia ni el silencio, ella me llevó a correrías jamás percibidas, donde su naturaleza, dulzura y picardía me enamoraron. Es posible que me encuentres, de vez en cuando omitido, como si no estuviera en este mundo. Es cuando viajo por mis adentros sorbiendo una taza de café entre sus pestañas y caderas, a la vez que me deleito de su aroma, mientras evoco su pubis.

Nuestros encuentros reales se han cristianizado como mi modo de vida. El acompasado vaivén de su aliento, me permite el disfrutar de su hálito, que al momento de besarla la existencia y la lujuria se hacen presentes en todo mí ser. Su cabello se enreda entre mis dedos cual crines relucientes. Los tomo con la mano y la empujo hacia atrás, en ese delirante deseo de dominarla. Pero no se deja y quien termina dominado y poseído soy yo. Volteándose me clava esos enormes ojos, que desarman toda intención de hacerla mía y me convierto en un ser sumiso ante su piel desnuda y sus pezones erectos.


Muy de vez en cuando me deja tomar las riendas. Es tan divino dejarse querer por esta mujer que no me importa que sea ella la que lleve la voz cantante en nuestras concurrencias.

Sus piernas fuertes y flexibles me atrapan por las caderas inmovilizando mi cuerpo. Sus ojos nunca se cierran, jamás deja pasar por alto mis expresiones de placidez mientras ella es la que otorga las caricias. Disfruta ver cómo me deshago de ansias, cuando sus manos recorren toda mi dermis. Los poros se abren esperando el suave roce de sus dedos. Alardea de saberse conquistadora, mientras pasa por mis partes eróticas esperando el gemido que sigue a su caricia. Éste momento se prolonga hasta que tengo que decirle, muy quedo, “me harás terminar muy rápido” sólo así detiene su delicioso jugueteo y vuelvo a tomar aire para distraer a mis hormonas, que en ese momento se quieren salir cual chorro alucinante.

En una distracción de ella, la asalto por la espalda e inmovilizándola tránsito por sus pechos grandes y generosos, éstos mantienen sus pezones cual espiga al viento, duros y excitantes. En ellos me regodeo por un rato, mientras mi ser la sondea suavemente por entre sus abultadas montañas, que mantienen firme mis ansias de más. Le beso sus divinas orejas de niña. Mi lengua dibuja el contorno logrando sus quejidos y espasmos que hacen arder con más fuerza mis ganas de sentirla.

Contarles no es lo mismo que sentirlo, seguro estoy que se me escapan algunas cosas. Aunque ustedes crean que lo que les relato pareciera salido de la historia del erotismo, en los tiempos en que empezaba hablarse de esas ganas de sentir, que desde que el hombre existe ha estado escondido. Hablo de esas sensaciones a los que no se atrevían algunos a comentar y mucho menos la mujer podía decirle a su compañero lo que le gustaría sentir y cómo sentir. Pero amigos, la realidad es más excitante, más hermosa.

Es por eso que les musito, si ustedes la vieran,  entenderían mi sentir. Compartirían conmigo la verdad del ser humano. Las mieles que se pueden coincidir con esa deidad. Esa mirada  tan profunda, como sólo ella estila hacer, que desarma en un segundo al más centrado que exista.

En silencio mientras me retiro, la veo dormir plácidamente y su respirar sosegado en la sábana de mi pensamiento hace que cierre la puerta de mis deseos, hasta otro amanecer encendido, donde vuelva a sentir cómo su miel se introduce a través de su lengua por las papilas de mi boca.


Carmen Pacheco
@Erotismo10
29 de abril de 2017


  

ENTRE TU BOCA Y LA MÍA...




Él, entre susurros me dijo…
¿Cómo haces para escribir, cómo lo haces?
Yo encima de su boca le contesté…
Y tú ¿Cómo haces para verme de esa forma y que no se muera de ansias una golondrina en mitad del océano?

Él, levantando mi blusa comenta…
¿Cómo haces para sentir el devenir de la vida, sin que se te quiebre una lágrima?
Yo con mis senos espigado por su manoseo, le respondo…
Y tú ¿Cómo haces para transmitirme esa energía tan luminaria y que no se enfade un cocuyo del Waraira Repano?

Y en ese dime y direte se nos iba la noche, hasta que le recité:

¡Si lo que quieres es besarme, acorta la distancia que te separa de mi boca y ven, que estos labios esperan sedientos cual abeja a la miel, la que tanto te provoca!



Carmen Pacheco
@Erotismo10

23 de abril de 2017