miércoles, 28 de septiembre de 2016

MIS ORGASMOS QUERIDOS…






Rosario y María coincidieron en el mercado. Una de ellas buscaba ese no sé qué muy recomendado para elevar la energía, o el vigor sexual entre las parejas.

Desde pequeña se oía ese dichoso refrán “El amor entra por casa” así que supuso que eso también tendría que ver con el enfriamiento de las camas matrimoniales y no es porque sean de metal, no, es porque no se viene haciendo el buen uso en ella. Es por eso que quiere encontrar algún afrodisíaco.

¡María! – Gritó Rosario- Espera mujer, cuál es la prisa. Deja que cancele para que nos tomemos un cafecito mientras nos ponemos al día. Ya María iba de salida, cuando su llamado la detuvo en seco. Fue una verdadera sorpresa encontrarse –pensó- mientras esperaba a la amiga, a quién creía de vacaciones con sus abuelos fuera del país.

El escándalo del mercado era muy grande. El que ha tenido la fortuna de viajar puede aseverar esto, que aunque se hable en el mismo idioma al tuyo, el alboroto es el mismo y si es en otro idioma es peor porque al fin y al cabo, no les entiendes ni una sola palabra.

Ya juntas, se abrazaron riendo por la fascinación que significaba encontrarse, luego de tanto tiempo. Se consideraban más que unas amigas. Ellas habían recorrido muchos senderos, en sus encuentros. Las conversaciones siempre les traían algún aprendizaje, algo nuevo que vivir.

¡Mujer! – Le dice María- teníamos mucho tiempo que no nos veíamos y mira que he necesitado de nuestras conversaciones aleccionadoras.

Qué haces aquí, aunque la pregunta sea tonta verdad –dijo Rosario. Si bien no me lo creerás – le contestó María - estoy buscando una artificio para que vuelvan mis ganas de tener un orgasmo con mi esposo.

Rosario, se escandaliza por tan extraños deseos de su amiga. Quedó paralizada y luego comenzó a reír pero de una forma nerviosa y cada vez que le decía que se tranquilizara, ella reía con más ganas. Los que estaban comprando, al lado de ellas, las veían como bichos raros y empezaban apartarse. Cuando Rosario observa las caras de las personas, arremete con carcajadas incontrolables. Su rostro se puso rojo como un tomate y se doblaba porque le empezaba a doler el estómago.

Al ver que no se callaba, su amiga la agarró por el brazo y la sacó del lugar pero la muy jodedora no paraba de reír. Observó que al lado había un barcito pequeño y se metieron allí. Era bastante coqueto y muy sobrio a la vez.  

Ya dentro, María le pidió al Barman un vaso con agua, al tenerlo en sus manos, no lo pensó dos veces y le lanzó el contenido a la cara de Rosario. ¡Santo remedio! la mujer paró de reír.

Sus ojos habían quedado abiertos, como dos platos y con la expresión de no creer lo que su amiga había hecho. Antes que Rosario reaccionara aprovechó y la sentó en una de las sillas del lugar. Le hizo una señal al de la barra para que se acercara y le pidió dos vasos con Vodka, agua quina, limón con bastante hielo, en vaso corto y le acentuó que le colocara un chorrito de limón.

Cuando se fue el dependiente, le dijo ¿Cómo te has atrevido a tirarme agua en la cara María? – De sus ojos salían chispas- No podía hacer otra cosa, le decía calmándola. No parabas de reír y me pareció que te iba a dar algo y como a los locos se les controla con agua… Mirándola de reojo pudo ver que la amiga le sonreía y le ponía las manos sobre los hombros y le dijo: -Tenías razón, no podía parar de reír. Es que me resultó increíble, el por qué estabas en el mercado, entre yerbateros y demás.

Al llegar las bebidas levantaron los vasos y brindaron por el reencuentro que prometía ser muy divertido.

A ver –dice Rosario- ¿Cómo está eso de querer elevar tu lívido? ¿De cuándo acá has tenido problemas con eso?

Es que no logro tener orgasmos con mi pareja. Siempre estoy pendiente de que él se satisfaga y luego, -ya tu sabes- “A Rey muerto, ni con grúa” y siempre quedo esperando una merecida satisfacción. Luego de esa ardua y deliciosa faena, me dice “Estuviste estupenda, como siempre” me da un beso y se voltea. No tiene la más mínima delicadeza de preguntarme si yo me satisfice o cómo me sentía. Hay momentos en que le digo, “Bueno quedé con ganas es que es tan rico estar contigo que quiero más” ¡tonta de mí! A lo que me responde, entre cerrando los ojos “Tranquila amor, déjame agarrar fuerzas y vamos para el segundo” Qué segundo y que ocho cuartos. No se despierta, ni que le pongan la banda marcial al lado. Por lo que es otra noche más de caminar por la casa, meterme en la nevera a ver si un helado de chocolate me quita estas enormes ganas que tengo. Me baño y al final termino masturbándome e imaginando escenas sensuales. Al decir esto siente algo de pena con su amiga pero lo tenía entre pecho y espalda y era el momento y la persona con quién compartir este secreto, esta inquietud.

Cuando le comento algo, a la mañana siguiente dice “Es que tu tardas mucho y luego de esas deliciosas caricias, ni que estuviera muerto para no soltar mis ganas”. Así han estado pasando los días y me parece injusto para mí el estar con el hombre que amo y no lograr satisfacerme con él.

Rosario le dice: Los hombres son muy básicos mi amor. Mientras ellos se satisfagan, les importa una col, si tú lo has podido alcanzar, por supuesto que no son todos, la verdad sea dicha, de paso.

 Mientras conversaban no se percatan, que al lado estaba una mujer que se comía su conversación. Agitaba un vaso, que contenía hielo y un líquido amarillento podría ser whisky o manzanilla pero por el sitio donde estaban, me inclino a pensar que es una bebida espirituosa. Arrimando su silla, les preguntó si podía entrar en la conversación. Ambas se vieron y le hicieron lugar para que se acercara.

No he podido dejar de oír la plática de las dos. Es algo que me está pasando también y no lo entiendo, apenas tengo veinticinco años y mi pareja no se preocupa por satisfacerme. Les contaré mi historia. Tenemos cuatro años de casados y siempre fuimos muy fogosos. No podíamos estar separados por mucho tiempo porque era un infierno. Los encuentros eran una batalla campal de romanticismo y sexo apasionado. Entiendo que el tiempo pasa y que no puedo esperar ser o que él continúe con el mismo entusiasmo pero ahora ya no le importa mi satisfacción. Tenemos sexo dos veces al mes y de una forma rápida y fugaz. Ese romanticismo o el pre, que a todas las mujeres nos encanta han desaparecido. Llega directo a la cama y como si fuera un animal aplacando sus ganas me posee, sin dejar, que por lo menos mis partes estén lubricadas, por lo que termino adolorida, triste y sin haber podido satisfacer mis ganas.

Rosario levanta la mano indicándole al barman que sirva otra ronda de lo mismo. Señoras mías, no entiendo que ustedes hayan dejado llegar su matrimonio hasta ese punto. Son mujeres jóvenes y con mucha iniciativa por dentro, ¿qué les ha pasado? Para empezar, quiero que sepan que se han dejado manipular y agredir de sus compañeros, a sabiendas o no de parte de ellos. Si ustedes están pasando por todo esto es porque se los han permitido.

María pide la palabra y explica que ella ha tratado de hablar con su esposo para explicarle qué es lo que a ella la éxito, cuáles son los lugares y cómo debe hacerlo para sentir más pero la respuesta contundente de él es “Yo sé cómo hacerlo, vas a venir a enseñarme cómo complacer a una mujer” y con eso se termina cualquier tipo de conversación entre nosotros.
Y tú por no tener una discusión, en pleno acto, -Le comenta Rosario- callas y te sometes a lo que él quiere, ¿no es verdad? María baja la vista asintiendo tristemente.

Queridas amigas, ¿por cierto cómo te llamas? – dirigiéndose a la que se acercó a ellas-
Amaury, -respondió.
Ustedes han escogido ser infelices.
¿Nosotras? -Levantan sus voces María y Amaury- Si somos las agredidas, las que sufrimos el comportamiento de nuestras parejas.

Les vuelvo a repetir que ustedes son las únicas culpables de que eso esté pasando y por qué se los digo, sencillamente porque han aceptado en silencio, que las sigan maltratando. Recuerden que si ustedes mujeres no se quieren y respetan a sí mismas, no esperen que sus hombres o cualquier persona lo haga. Ustedes son las llamadas a ponerle un alto a cualquier tipo de agresión y ésa es una muy normal y no por ser normal es bueno. Me explico, esa es la más común, luego vienen los golpes, los gritos y las amenazas. Si sus compañeros no quieren entender que ustedes tienen el derecho de ser tratadas con amor y consideración, lo más seguro es que tendrán que ir a un Terapeuta de parejas.

María tú no necesitas de artimañas o yerbas para mejorar tu lívido es la situación que estás viviendo, la que no te deja terminar o llegar al clímax.

Haciendo las veces de Terapeuta, te voy aconsejar una cosa. Cuando tengas el próximo encuentro sexual con tu esposo, déjalo que sea él quien comience el juego. Aunque tengas muchas ganas de ser cómo eres en el sexo. Deja que él tome la iniciativa y románticamente indúcelo hacia lo que tú quieres que te haga. Una que otra vez actúa y hazle sentir muchas ganas pero déjalo con la intriga. Posiblemente se vea en la necesidad de entender que tiene que estimularte para que lo hagas sentir y así, poco a poco, si te ama, el entenderá que no eres una máquina, a quién se le oprime un botón y empieza a trabajar. Es seguro que se dará cuenta que necesitas más estímulo y más caricias. Claro, una buena conversación, en un lugar que no sea la casa podría mejorar aún más las cosas. Hagan una cita con ellos y encuéntrense en algún sitio que a ambos les guste, sin expectativas, solo será para hablar y volver a conocerse.

Muchas veces terminamos, imaginando otra situación, con otro hombre o mujer, mientras estamos con nuestros compañeros y se puede volver un hábito. Podríamos llamarlo un vicio, porque de esa manera se puede llegar a tener un orgasmo. Esto no quiere decir que ya no amemos a nuestros hombres pero es la necesidad de sentir, la que lleva a tomar atajos, que no son muy recomendados. Cuando eso pasa, si se quiere mejorar o rescatar la relación, deben buscar ayuda Profesional. Porque tres o cuatro en una misma cama, no es normal, a menos que los cuatro estén de acuerdo con ese tipo de relación.

Yo considero –dice Rosario- que hacer el amor es algo tan sublime que no podemos permitir que nos saboteen ese momento glorioso. Abraza a tu amor y dile que quieres que te haga sentir, que te eleve hasta el cielo que por tu parte harás que gima de placer por el tiempo que él quiera y cuando ya esté listo o lista podrán  lanzarse a la aventura más exquisita que todo ser vivo puede disfrutar. Y así cual ríos que se encuentran para volcarse a un manantial de amor sentirán cómo fluyen de sus entrañas la esencia de la vida. Hablen, comuníquense antes y verán que, si son inteligentes, será el mejor sexo que hayan tenido.

Ya se les estaba haciendo tarde y entre las tres pagaron la cuenta. Tomaron rumbos distintos, no sin antes comprometerse a volver a encontrarse y contar sí pudieron llegar a ese Orgasmo tan deseado.

Carmen Pacheco
lasculpasylamuertedelamorii@hotmail.com
@Erotismo10 
28 de septiembre de 2016



jueves, 22 de septiembre de 2016

ABRÁZAME YA...





Abrázame hasta sentirnos uno
No hablemos más e irrespétame ahora
Abrázame y rómpeme la boca, como esa fiera
Loca que acostumbra a tomarme.

Abrázame y hazme sentir ese cuerpo tibio y sudoroso de placer. Luego juntos terminaremos dormidos, después de habernos querido.

No ves que desespero por vestirme con tu cuerpo y sentirme tuya.

Cierra mi boca con tu lengua pecaminosa
Abrázame y enséñame cómo se puede amar con delirio.

Descubre mis caminos y haz verter mis ríos.

Abrázame y déjame ver como se enerva tu cuerpo al contacto con el mío.

Llévame hasta el mismo cielo y de esa forma podré contarle a un Ángel, sobre cómo tus manos traviesas y agitadas, se distraen en mi vientre, mientras me retuerzo de placer.

Abrázame, mientras penetras en mi necesidad de ti

Abrázame, que mis ansias son añejas y tienen recuerdo de cabalgatas lejanas.

Abrázame que necesito tu aroma de hombre sobre mi cuerpo.

Para que tu locura ponga a bailar mi pelvis dormida.

Eres el Jinete de mis sueños, el que me hace elevar y volar cual gaviota al viento.

Dibújame tus labios sobre mis pechos y deja la huella de tu amor en ellos.

Abrázame…



Carmen Pacheco
lasculpasylamuertedelamorii@hotmail.com
@Erotismo10
22 de septiembre de 2016






viernes, 16 de septiembre de 2016

ESA NOCHE FUISTE MÍA...




El suave néctar de tus labios.
La suave piel de tus senos.
Tus gemidos, en esos instantes de delirio
Son los que me hacen suspirar por ti.

Tu elegante movimiento al amarme.
La suave brisa que se desliza por entre tus piernas.
Ese olor excitante, que aflora  cuando te estremeces.
Hace que mi valentía comience a temblar.

No importa en qué momento te vea
No es necesario hacer una cita.
Nuestros cuerpos sabrán el instante.
Y cuando ese día llegue júralo amor mío.
Que no habrá poder en este mundo que te separe de mi.

Te veo desde la alcoba y tu rostro, aún enrojecido por la excitación, semeja al de una virgen cándida pero llena de pasión.

En qué piensas, amada mía.
Por qué tus ojos están entrecerrados.
Como el que quiere atesorar algo que le ha sido otorgado.

Es tanta la pasión que despiertas en mí, que al regresar a mi cama, mi respiración se agita, cual ave que permanece en su vuelo, sin darse tiempo para descansar.

Volteas lentamente y tu bata se abre, con un aire de misterio seguido del andar cadencioso de tus caderas dejando expuestos tus senos, tus exquisitos senos, esos, los que hace unos minutos los tuve en mi boca.

Ese vientre que palpitaba, al sentir mi lengua acariciando tu ombligo.

Son tus piernas que al dar un paso y separarse por breves segundos, me recuerdan que gocé de tus mieles, como lo haría un ave que pica la flor buscando su néctar. Es allí cuando mis ansias crecen.

Te quedas al lado de la cama y lentamente dejas caer ese lazo que cubre tu deliciosa dermis.

Mis ojos desnudan tu piel blanca como porcelana y tú sonríes pícaramente sabiendo lo mucho que me excitas.

Te subes a mis caderas y sin decir palabra alguna.
Comienzas una especie de danza árabe sobre mí.
Realizas movimientos imposibles de aguantar – Subes y bajas, al mismo tiempo giras tu vientre, de una manera que enloquece mis sentidos-

Es más fuerte que yo, aún no he aprendido, soy un tonto, que sin poder remediarlo, mi esencia fluye disparada desbordando la copa que la recibe, en un afán por envolver tus poderosas piernas, que aún sujetan mis caderas y quedo, irremediablemente expuesto a tu sonrisa sarcástica.

Suena el reloj despertándome y me doy cuenta que mis sábanas están húmedas y pienso...

¡Rayos era solo un sueño!

No estás en mi cama pero bien valió la pena
Porque te tuve como yo quería.



Carmen Pacheco
lasculpasylamuertedelamorii@hotmail.com
@Erotismo10
16 de septiembre de 2016


martes, 6 de septiembre de 2016

TU JUVENTUD Y MI EXPERIENCIA...




La brisa se va colando por entre la flor escondida.
Tus manos van traspasando este cuerpo algo envejecido pero que mantiene en su alma lo que tanto has querido.

Las edades son remolinos al viento
Que al encontrar quién las haga girar
Renacerán como niñas con trenzas.

Una vela ilumina la habitación
En esa penumbra puedo ver tu sopor, cuando arqueas la espalda.
Las gotas resbalan por toda tu columna. Una que otra cae en mi boca y percibo el sabor de una uva en plena cosecha.

Ese rostro asombrado por la compañía que has encontrado. La fascinación que se dibuja en tu boca cuando haces esa mueca, en el momento sublime en que penetras mis ansias de mujer adulta.

Al aire huyen las sábanas de seda.
Molestan en ese instante en que aprendes entre mis piernas y yo disfruto de tu falta de experiencia en estas lides. 

Eras brioso, como ese corcel joven que por primera vez reconoce una buena monta.
Mis manos te detienen y hace que respires, pausadamente y detengas tu galopar.

No entiendes, que más se logra siendo paciente, que adelantar, con premura, el acto final.
La obediencia requiere de un premio, por lo que me levanto para endulzar tu garganta seca y sedienta dejando colar un vino tinto, como lo haría un ave a su polluelo.

Lo recibes con delicia y cada gota te alienta a seguir con el juego.

Tu cuerpo arde de deseo pero tienes que sentir la vibración que emana de mis adentros. Has aprendido, cómo contenerte y lo disfrutas. Así entiendes que es un arte celestial el saber postergar tu venida y de esa forma seguir jugando por más tiempo.

“Espera, no te muevas” déjame sentir tu palpitar dentro de mí.
Piensa en otra cosa. No me mires, mucho menos te muerdas los labios porque no sería capaz de aguantarme”

“Déjame gozar este placentero momento y así entenderás lo que es amor sin fronteras”

“Tócame, anda, acaricia mis senos”.
¿Has visto la manera en que se han endurecido?    

¡Dije que no te movieras! Sooo... Quieto. ¡Cuéntame un chiste que me haga reír, vamos sé que puedes!

Era el momento y le dije
¡Ahora sí amor, no aguanto más! ¡Soltemos las riendas de estas aguas que pujan por desbordarse!

Es el instante para llenar la copa. No importa si se rebosa, nada se desperdiciará. Ahora haz que mi cuerpo grite tu nombre para que se oiga por todo el Continente.

Ya apaciguada las ganas y tendidos en el suelo, le digo al oído: “Cuando quieras, te doy la segunda clase”. Me mira y besándome suavemente, me dice –Anóteme para mañana, quiero aprender rápido-

Dos seres que se encontraron y lograron sentir el placer de algo nuevo que dejó en sus vidas las ganas de seguir escudriñando los secretos, que hasta hoy habían sido Tabú, de esa forma llegará a ser un buen amante.




Carmen Pacheco
Lasculpasylamuertedelamorii@hotmail.com
@Erotismo10
6 de septiembre de 2016




domingo, 4 de septiembre de 2016

EN SU CABEZA REVOLOTEABAN PÁJAROS DE MIL COLORES...



  
“Es la señal, que algo bueno se avecina”

Mi madre siempre decía, “Cuando los recuerdos que te hicieron llorar son remplazados, aunque sea por una sola de esas aladas avecillas,  será el momento de decir que ya tu espíritu ha exorcizado todo aquello que mantenía tu casa en tinieblas”.

Hoy trinan y revolotean sobre mí, eso indica que estoy curada y sanada, hasta de mí, inclusive.

Hoy puedo decir que estoy dispuesta amar, a entregarme a las delicias de unos brazos cálidos y de una boca jugosa. Es de advertir que la soledad no es buena. ¿Quién no necesita sentir un fuerte abrazo y un tierno e interminable beso, que lo eleve hasta el mismísimo cielo?

Hoy me percato, que la otra mujer, bueno una de ellas, que habitan dentro de mí está clara con lo que quiere y las otras, asientan con una sonrisa místicamente hermosa, lo cual me indica que están dispuestas a vivir felices, con la certeza de un mejor amanecer, cada día.

Le doy paso a mi imaginación, mostrándoles a una hermosa mujer, que muy seriamente meditaba sobre su vida y lo que pretendía hacer en su presente inmediato.

Su cabeza estaba llena de estos pensamientos que la mantenían sonriendo todo el tiempo. Se encontraba sentada a la orilla de la playa observando cómo corría el viento, inquieto y juguetón, mientras acariciaba las olas, que rompían junto a ella de una forma espumosamente salada.

El mar humedecía su rostro, en ese breve instante de cercanía. Dándole frescura a esa piel que estaba expuesta al beso inclemente del sol.

Las campanas internas vuelven a sonar. Anunciando que el templo está abierto y dispuesto a recibir oradores del amor.

Las gaviotas pasan volando muy cerca de su cabeza, emitiendo un sonido que parece un canto íntimo.

Sonriendo se echa hacia atrás manteniendo la mirada en las nubes que van formando figuras, que son empujadas por el aire para que apuren el paso y así puedan llegar otras a seguir pintando el cielo.

No ha reparado,  que el viento ha estado jugando con el ruedo de su falda. En su afán por ver y disfrutar de lo que le muestra el cielo y el mar, éste ha estado levantándosela y dejando al descubierto sus muslos perfectamente bronceados.  

Algo retirados y tapados por las ramas de un cocotal, dos chicos permanecen observando el jugueteo de la brisa con sus piernas. Esperando que, por un milagro, un pequeño remolino se introdujera entre ellas y lograba besar su parte final, para así ver la reacción lujuriosa, de la chica, en ese momento.

Su cabellera ondea cual ramas al viento haciendo que en su despeinar atrevido, su aspecto cobre un aire de mujer sensual. Todo esto pasa, sin que ella lo perciba. Está tan ensimismada en sus pensamientos y de la manera tan positiva que se siente, que la brisa se aprovecha entre sus ropas.

Milagros no está consciente que la observan. Escogió esa playa porque siempre está sola, dado la peligrosidad de sus olas, que se elevan casi hasta tres metros. Solo la utilizan los surfistas y en ese momento no había ninguno sobre las aguas.

Es por eso que se quita la ropa y saca de su funda la tabla de surfear. Hoy quería sentirse más libre que nunca. Volteando a todos lados ve que el lugar está solo y se lanza hacia la playa, con tabla y todo.

Los que han permanecido ocultos, se les quieren salir los ojos. Jamás habían visto a una mujer tan hermosa y mucho menos desnuda surfeando.

Sus senos se mantenían firmes mientras corría. Eran delirantemente libres. Se movían cual ave que persigue una presa. Brillaban bajo el sol abrazador inquietando a los que de lejos los observaban. Ellos daban la impresión de ser los que comandaban ese hermoso cuerpo hacia las tibias aguas, por lo erguidos y decididos que se apreciaban.

Esta mujer tiene que hacer deporte, mírale el vientre, lo tiene plano y bien demarcado –se dijeron los chicos-

Cuando detuvo su carrera, se quedó observando el mar por un rato. Cómo evitar ver esas hermosas y tonificantes nalgas. Toda ella era la mujer, que ellos querían tener en sus camas.

Empezó a brasear mar adentro y los músculos de sus hombros se dibujaban bajo los rayos del sol. Lo hizo muy rápido estaba por llegar una gran ola. De un brinco se levantó y su cuerpo parecía que volaba sobre esa enorme ola. El zigzagueo de las olas hizo que abriera sus largas piernas. Era toda una belleza. Embelesados veían cómo disfrutaba el cabalgar, cual Amazona sobre su larga tabla.

Su pubis era la joya que más resplandecía al sol. Se había colocado un Pilsen bien cerca de sus labios y éste era como un farol que alumbraba el camino a seguir.

Ninguno de los jóvenes que observaba dicha escena pudo pronunciar palabra alguna. Sus cuerpos lo decían todo.

Al llegar a la orilla recogió su tabla y se enrumbó hacia donde estaban ocultos los chicos, de esa forma pudieron observarla en todo su esplendor. Mantuvieron los ojos abiertos, cual faro a media noche, decididos hacer un zoom, cual cámara fotográfica para así dejar en sus mentes, los poros de esa piel mojada. Estaban seguros que jamás volverían a disfrutar de semejante aparición en lo que les restara de vida.

Milagros se vistió y recogió sus pertenencias, con mucha tranquilidad. Secó la tabla y la enfundó cuidadosamente. Viendo que nada le faltaba tomó el camino hacia su carro, no sin pasar cerca del sitio donde estaban los jóvenes y lanzándoles un beso, acompañado de un guiño de complicidad, se alejó sonriendo.

Los muchachos se quedaron en una sola pieza, mientras ella se tongoneaba, seductoramente, hacia su vehículo.

Esa fue la forma de comenzar su nueva vida. Cero hipocresías y mucha sinceridad para con ella misma. La vida es una sola y si el cuerpo pide amor, eso es lo que hay que darle pero que sea del bueno…


Carmen Pacheco
lasculpasylamuertedelamorii@hotmail.com
@Erotismo10
4 de septiembre de 2016







sábado, 3 de septiembre de 2016

ENTRELAZADOS...





Hoy

Saliste dando un portazo.

La sangre nos bullía a mil por hora.

Una palabra bastó para enardecernos.

Apareció la impaciencia y alborotó el orgullo.

Quién lo iba a decir, cuando anoche nos amamos.

Pensábamos estar exentos de estas situaciones.

El sonido de la puerta, al chocar contra el marco 
Hizo saltar mi mundo.

Era nuestra primera pelea, hasta el momento todo
Había sido amor.

Traté de levantarme y seguirte pero mi orgullo
Fue más fuerte.

En silencio me dije “Volverá” pero me temblaba el
Alma.

Pasaron las horas y el teléfono no sonaba.

Una deliciosa brisa se coló por alguna parte.

Fueron tus manos dentro de mi suéter.

Fueron tus labios ávidos en mi cuello.

Fue mi cuerpo temblando.

Que me dijo

“Llegó”






Carmen Pacheco
lasculpasylamuertedelamorii@hotmail.com
@Erotismo10
3 de septiembre de 2016