miércoles, 26 de octubre de 2016

QUIERO NACER ENTRE TUS BRAZOS...






Sabes lo que es estar enamorado
Entiendes lo que es sentir amor
Has sentido un vestigio de cariño
Te han besado hasta llegar el amanecer


Recuerdas, cuántas veces te abrazaron y
Sentiste el calor de esos brazos.


Cuántas veces pensaste que eran falsos
O fuiste ingenua y te dejaste envolver por la necesidad
De una caricia a tiempo.


Hoy renacen las ganas de sentir unos labios tiernos
Hoy el alma se siente alborotada y febril
Hoy mis manos han sentido tu cuerpo
Hoy he vuelto a sonreír.


Que si esto que siento es amor, lo ignoro
Que si lo que me une a ti es necesidad, quién sabe
Que tu boca enloquece mis sentidos, muy cierto
Que mi cuerpo vibra más allá de lo jamás sentido, estoy segura.


Es posible, muy posible que el bichito del deseo me visite y te seduzca para mi placer.


Es posible que te imagine deambulando, descalzo por mi alma.


Es posible que me hagas desfallecer.


Es posible que te quiera sentir y hacerte mío
Es posible que ya estés en mi cama rendido de tanto amar.


Recuerda, que este colibrí, que hoy roza tu boca
Mucho antes lo han besado.


Añoro que deshagas lo experimentado pero cuídate de no eliminar lo aprendido será maravilloso enseñarte lo vivido.


 Y de esa manera nacer entre tus brazos y picotear el almíbar de tu alma para que se convierta en la savia de mi existencia.




Carmen Pacheco
lasculpasylamuertedelamorii@hotmail.com
@Erotismo10
 26 de octubre de 2016


sábado, 22 de octubre de 2016

DANDO VUELTAS EN LA CAMA...





Cristina daba vueltas en la cama, sin poder conciliar el sueño. Había un pensamiento que le rondaba la mente y a pesar, de meditar y hablar con Dios, no podía sacarse de la mente a Federico.

Ella sabía que era casado y que sólo podría existir una buena amistad, entre ellos pero al voltearse hacia el otro lado de la cama volvía aparecer aquella luz que vio en sus ojos, la primera vez que lo conoció.

-Pero bueno señor, te estoy pidiendo que me ayudes a sacármelo de la mente y que pueda verlo, solamente como un buen amigo y vuelve aparecer su sonrisa de niño travieso en mis recuerdos.

Al fin se quedó dormida, mientras la noche transcurría plácidamente.

Se encuentra con Federico y arrimándose un poco para saludarlo con un beso, éste se voltea en el momento en que ella acerca su cara y se encuentran sus bocas al tiempo que sale ese beso casto y efusivo.

Cristina se voltea avergonzada, mientras su rostro se torna color grana. Federico le toma el mentón, suavemente y volteándole el rostro busca de nuevo sus labios para besarlos con más vehemencia. Se dan cuenta que ambos ansiaban esa caricia y se entregan por unos minutos a sentir y saborear sus bocas.

En la mente de Cristina aparece el por qué no debe besarlo y lo retira suavemente.

-Discúlpame Cristina, si te he ofendido pero tenía muchas ganas de besarte. He soñado con esto, desde el día que te conocí.

-Ella con el corazón a punto de salírsele y levantando sus ojos hacia él, le confiesa que ella también deseaba besarlo pero que había algo que la detenía y era que él estaba casado.

Federico,  con la astucia que había obtenido, con el paso de los años, la atrajo hacia él y sintiendo su cuerpo pegado al suyo volvió a besarla. Era imposible desatarse de este lazo que se estaba formando en ese momento. Cómo evitar besarle, si su boca era tan ávida en ese Arte. Cómo no sentir la respuesta de su cuerpo, cuando ya era uno solo. Fue imposible no rodar por la grama, mientras su boca recorría su cuello y sus manos llegaban hasta lo más profundo de su intimidad.

En ese momento no paso gente, nadie los vio. Sólo eran dos personas que se permitieron demostrar, lo que cada uno sentía por el otro.

Federico se transformó en un lobo hambriento y en un dos por tres se la llevaba en la boca hacia su madriguera para devorarla, beso a beso por completo. No apareció el cazador para salvarla de semejante ataque. De sus fauces se escurría un líquido brillante que la envolvía completamente. No hubo gritos, tampoco pelea alguna, se dejó arrastrar como el que se sabe herida de muerte.

Ya en su escondrijo, la fue despojando, con los dientes, de todo lo que le impedía saborear ese aroma de hembra, mientras su hocico husmeaba por entre sus partes, ansioso de percibir el olor del deseo, eso lo excitaba demasiado.

Era imposible cualquier rescate. Nadie sabía sobre ese lugar. Estaba bien camuflado y alejado del vecindario.

Toda la noche la besó y la hizo suya. De vez en cuando le traía agua y frutas para que estuviera fuerte. 

El sol le manoseó los ojos y se despertó dándose cuenta que todo había sido un sueño y que nada había pasado, aunque su cuerpo le gritara, que si estuvo con él. No sabía si lamentarse o agradecerlo. Recordó que al otro día se encontrarían.

Luego de ese sueño, ¿Lo vería de la misma forma? Era una guerra en sus adentros, que no sabía si podría ganarla. 

El mañana, que aún no existe, lo dirá...



Carmen Pacheco
lasculpasylamuertedelamorii@hotmail.com
@Erotismo10
22 de octubre de 2016




domingo, 16 de octubre de 2016

CON MI ALMA EN CALMA...







Con el alma en calma,
Con las piezas del corazón recogidos,
Mando un suspiro al viento
Y espero que traiga de regreso
La esperanza de un te quiero.


Con la paz en mi alma,
Ciento que muy pronto alguien la acariciará,
Y soltándola, sin temor alguno,
La sueño volviendo, con la velocidad de mis deseos.


Con la calma y la paz en mi alma,
Te mando un beso, envuelto en música y sonrisas.
Con mi cuerpo, cual lira musical,
Dejo que la brisa de mis anhelos,
Toquen una melodía, de sincero amor por ti.


Te presiento y te siento,
Te palpo con mi mente y muchas veces vuelves a mi boca,
Como aquel colibrí que succiona el néctar de la flor,
En delirante frenesí.


Si llegases, cuando yo allá partido,
No te pongas triste amor,
Vanaglóriate de haber tenido esta alma en vilo,
Que esperó un roce tuyo acariciando mi ardiente piel.


Apacible vuelo hacia tu esencia,
Estoy segura que ya has pasado muy cerca de mí,
Porque te he sentido, en ese escalofrío que erizó mi piel.
En esa mirada, que fue muy de prisa,
Sólo tengo que aguardar, como hacen los Petirrojos,
La llegada de la primavera.


Por eso, desde este lugar, te digo que sé que existes,
Y es por eso que mi alma está en paz y sosegada,
Aunque no haya tocado tus labios, ni sentido el dulzor de tu saliva. Estoy segura que rondas mi vida.

Paciencia, me digo, el momento está más cerca que nunca.


Nadie podrá sacarme de este hermoso trance que existe,
Entre tu alma y la mía.


No importa si no llegas a tiempo, sé que existes y con eso tengo bastante…




Carmen Pacheco
lasculpasylamuertedelamorii@hotmail.com
@Erotismo10
16 de octubre de 2016



jueves, 13 de octubre de 2016

LA MUERTE TE ENCONTRÓ A SOLAS...





Ese doce de octubre, la muerte te encontró sola.
Venías desandando tus pasos, en un eterno desespero.

Subías, bajabas. Tu cuerpo era un solo temblor.


No sabíamos si era por nervios o por alguna enfermedad que ya se había alojado en ti.


Eras muy notoria entre los vecinos. No te importaba llamar por su nombre, lo que pensabas estaba mal hecho. Nunca aceptaste que te silenciaran.


Siempre fuiste recia y directa en tus cosas. En el poco tiempo de conocerte, supe que no eras mujer fácil de tratar. Fuiste como esos pajaritos, que no permitían que se le acercaran mucho, cuando no conocía, de dónde venía la mano.


Fueron años de unión, con el mismo hombre. ¿Cuántos? Ya no importa. Seguro aparecerá en alguna corona ante tu ataúd, donde dirá “Para la esposa más abnegada y la madre más solícita”


Ya la Dama Blanca acechaba tus pasos. Sólo esperó  el momento oportuno para, que en silencio y sin que nadie se diera cuenta, a pesar del movimiento que había, decidieras hacer efectiva la salida a todas tus calamidades.


Desde arriba te veías hermosa. Tu cabello castaño claro, con algunos hilos de oro, que quedaban de tus años de moza, estaban sueltos. Era muy raro conseguirte de esa forma, en cualquier parte. Siempre lo atabas hacia arriba, dándote un aire de mujer de más edad.


Pero en ese fatídico momento, estabas plácida. Tu rostro jamás lo había visto con ese tipo de serenidad, que el que tenías allá abajo. Mostrándonos, que a la que veíamos subir y bajar, quién sabe cuántas veces al día, era una mujer desesperada y capaz de cometer lo que hiciste.


Viene a mi mente esa canción de Rubén Blades “El último día de Adán García”. Ya venías maquinando lo que harías y fue ese día que lo lograste, al percatarte que tenías una oportunidad, como nunca para terminar con todos tus problemas.


Muchas veces las personas prefieren que quede en su mente, la imagen de la persona sonriendo y disfrutando de la vida.


Para mí, tu cuerpo frágil con la cara hacia el sol es la única forma, en que he visto tu semblante descansando en paz.

 Estas palabras van para una mujer que decidió partir por ella misma. ¡Hoy la saludo y le deseo el descanso eterno!

P.D. Esta vez me ha tocado plasmar la triste realidad de la vida. ¿Qué podemos aprender de situaciones como éstas? Espero que muchas cosas.


Una es que no debemos permitir que se apodere de nuestra alma la desesperación, en cualquier situación negativa por la que estemos pasando. Todo tiene arreglo, menos la muerte.


Otra es, que la vida es corta y debemos aprovecharla para VIVIRLA, en todo su esplendor. Nunca es tarde. Lamento traerles este tema pero ¿Qué es la vida? sino está acompañada de la muerte. 


¡Todo lo que nace, tiene que morir!




Carmen Pacheco
lasculpasylamuertedelamorii@hotmail.com 
13 de octubre de 2016



martes, 11 de octubre de 2016

UNA NOCHE, EN QUE MI CUERPO TEMBLÓ...






En una noche pude sentir.


En esa noche pasó lo que tenía tiempo no ocurría.


En una noche recorrí salones de bailes, donde la gente se aglomeraba para vernos danzar.



En una noche converse de cosas triviales pero importantes en el momento.



Aprendí que la vida está al alcance de un dedo, de un insignificante click y una sonrisa exquisita del que me hablaba.



Esa noche se empezó con un poema “Desiderata” de Max Ehrman.


Iniciamos con la guinda del pastel y mira que es lo último que se coloca.



Seguimos con valses noruegos o rusos, ya no me acuerdo porque no podía permitirme perder el paso, de tan excelente acompañante. Era un salón grande y hermoso. Los invitados vestían fastuosos atuendos, sólo que no llevaban ropa.



Lo que más sobresalía en ellos era su amplia sonrisa y una luz que emergía desde sus cabezas, cual tuvo que ascendía más allá del techo.



En una noche me encontré con un atento caballero que me invitó a bailar, sin importarle que yo llevara una pulsera tejida en macramé dorado, como única prenda de vestir. Sus manos cálidas fueron tímidas al principio. Siempre, muy cortés, pedía permiso para tocarme un poco más.



En una noche, el tango fue el primer encuentro sensual con alguien que nunca dejó de apretar mi alma para evitar que me sentara.



Luego jugueteamos con la salsa y nuestros cuerpos recordaron aquellos días, en que nadie nos podía detener, en la decisión de amanecer al ritmo de los setenta u ochenta.



Un merengue no podía pasar desapercibido. Su mano atesoró mis caderas e intentó asirlas hacia él pero era la primera vez que bailábamos y no podía permitirle semejante familiaridad, así que retrocedió un poco.


El desastre fue cuando apareció Gilberto Santa rosa, con ese “Tequila y Ron” Ya mis brazos rodeaban su cuello y nuestros cuerpos danzaban al unísono.



Fue cachete con cachete y alma con alma. Fue la noche inolvidable de dos solitarios que unieron sus sueños por unos minutos llegando a sentir que la vida volvía a transitar por sus cuerpos.



En una noche, a pesar de la distancia hubo más sensaciones, que cuando estamos con alguien en cuerpo presente.



Ya era tarde y teníamos que madrugar, así que cada quien se fue a su cama, con un “Te quiero y Nunca me olvides” Apagamos nuestros sueños y regresamos a la realidad, con una maravillosa y dulce sensación de haber sido felices por un corto pero placentero tiempo.




Carmen Pacheco

lasculpasylamuertedelamorii@hotmail.com

@Erotismo10

11 de octubre de 2016
  

miércoles, 28 de septiembre de 2016

MIS ORGASMOS QUERIDOS…






Rosario y María coincidieron en el mercado. Una de ellas buscaba ese no sé qué muy recomendado para elevar la energía, o el vigor sexual entre las parejas.

Desde pequeña se oía ese dichoso refrán “El amor entra por casa” así que supuso que eso también tendría que ver con el enfriamiento de las camas matrimoniales y no es porque sean de metal, no, es porque no se viene haciendo el buen uso en ella. Es por eso que quiere encontrar algún afrodisíaco.

¡María! – Gritó Rosario- Espera mujer, cuál es la prisa. Deja que cancele para que nos tomemos un cafecito mientras nos ponemos al día. Ya María iba de salida, cuando su llamado la detuvo en seco. Fue una verdadera sorpresa encontrarse –pensó- mientras esperaba a la amiga, a quién creía de vacaciones con sus abuelos fuera del país.

El escándalo del mercado era muy grande. El que ha tenido la fortuna de viajar puede aseverar esto, que aunque se hable en el mismo idioma al tuyo, el alboroto es el mismo y si es en otro idioma es peor porque al fin y al cabo, no les entiendes ni una sola palabra.

Ya juntas, se abrazaron riendo por la fascinación que significaba encontrarse, luego de tanto tiempo. Se consideraban más que unas amigas. Ellas habían recorrido muchos senderos, en sus encuentros. Las conversaciones siempre les traían algún aprendizaje, algo nuevo que vivir.

¡Mujer! – Le dice María- teníamos mucho tiempo que no nos veíamos y mira que he necesitado de nuestras conversaciones aleccionadoras.

Qué haces aquí, aunque la pregunta sea tonta verdad –dijo Rosario. Si bien no me lo creerás – le contestó María - estoy buscando una artificio para que vuelvan mis ganas de tener un orgasmo con mi esposo.

Rosario, se escandaliza por tan extraños deseos de su amiga. Quedó paralizada y luego comenzó a reír pero de una forma nerviosa y cada vez que le decía que se tranquilizara, ella reía con más ganas. Los que estaban comprando, al lado de ellas, las veían como bichos raros y empezaban apartarse. Cuando Rosario observa las caras de las personas, arremete con carcajadas incontrolables. Su rostro se puso rojo como un tomate y se doblaba porque le empezaba a doler el estómago.

Al ver que no se callaba, su amiga la agarró por el brazo y la sacó del lugar pero la muy jodedora no paraba de reír. Observó que al lado había un barcito pequeño y se metieron allí. Era bastante coqueto y muy sobrio a la vez.  

Ya dentro, María le pidió al Barman un vaso con agua, al tenerlo en sus manos, no lo pensó dos veces y le lanzó el contenido a la cara de Rosario. ¡Santo remedio! la mujer paró de reír.

Sus ojos habían quedado abiertos, como dos platos y con la expresión de no creer lo que su amiga había hecho. Antes que Rosario reaccionara aprovechó y la sentó en una de las sillas del lugar. Le hizo una señal al de la barra para que se acercara y le pidió dos vasos con Vodka, agua quina, limón con bastante hielo, en vaso corto y le acentuó que le colocara un chorrito de limón.

Cuando se fue el dependiente, le dijo ¿Cómo te has atrevido a tirarme agua en la cara María? – De sus ojos salían chispas- No podía hacer otra cosa, le decía calmándola. No parabas de reír y me pareció que te iba a dar algo y como a los locos se les controla con agua… Mirándola de reojo pudo ver que la amiga le sonreía y le ponía las manos sobre los hombros y le dijo: -Tenías razón, no podía parar de reír. Es que me resultó increíble, el por qué estabas en el mercado, entre yerbateros y demás.

Al llegar las bebidas levantaron los vasos y brindaron por el reencuentro que prometía ser muy divertido.

A ver –dice Rosario- ¿Cómo está eso de querer elevar tu lívido? ¿De cuándo acá has tenido problemas con eso?

Es que no logro tener orgasmos con mi pareja. Siempre estoy pendiente de que él se satisfaga y luego, -ya tu sabes- “A Rey muerto, ni con grúa” y siempre quedo esperando una merecida satisfacción. Luego de esa ardua y deliciosa faena, me dice “Estuviste estupenda, como siempre” me da un beso y se voltea. No tiene la más mínima delicadeza de preguntarme si yo me satisfice o cómo me sentía. Hay momentos en que le digo, “Bueno quedé con ganas es que es tan rico estar contigo que quiero más” ¡tonta de mí! A lo que me responde, entre cerrando los ojos “Tranquila amor, déjame agarrar fuerzas y vamos para el segundo” Qué segundo y que ocho cuartos. No se despierta, ni que le pongan la banda marcial al lado. Por lo que es otra noche más de caminar por la casa, meterme en la nevera a ver si un helado de chocolate me quita estas enormes ganas que tengo. Me baño y al final termino masturbándome e imaginando escenas sensuales. Al decir esto siente algo de pena con su amiga pero lo tenía entre pecho y espalda y era el momento y la persona con quién compartir este secreto, esta inquietud.

Cuando le comento algo, a la mañana siguiente dice “Es que tu tardas mucho y luego de esas deliciosas caricias, ni que estuviera muerto para no soltar mis ganas”. Así han estado pasando los días y me parece injusto para mí el estar con el hombre que amo y no lograr satisfacerme con él.

Rosario le dice: Los hombres son muy básicos mi amor. Mientras ellos se satisfagan, les importa una col, si tú lo has podido alcanzar, por supuesto que no son todos, la verdad sea dicha, de paso.

 Mientras conversaban no se percatan, que al lado estaba una mujer que se comía su conversación. Agitaba un vaso, que contenía hielo y un líquido amarillento podría ser whisky o manzanilla pero por el sitio donde estaban, me inclino a pensar que es una bebida espirituosa. Arrimando su silla, les preguntó si podía entrar en la conversación. Ambas se vieron y le hicieron lugar para que se acercara.

No he podido dejar de oír la plática de las dos. Es algo que me está pasando también y no lo entiendo, apenas tengo veinticinco años y mi pareja no se preocupa por satisfacerme. Les contaré mi historia. Tenemos cuatro años de casados y siempre fuimos muy fogosos. No podíamos estar separados por mucho tiempo porque era un infierno. Los encuentros eran una batalla campal de romanticismo y sexo apasionado. Entiendo que el tiempo pasa y que no puedo esperar ser o que él continúe con el mismo entusiasmo pero ahora ya no le importa mi satisfacción. Tenemos sexo dos veces al mes y de una forma rápida y fugaz. Ese romanticismo o el pre, que a todas las mujeres nos encanta han desaparecido. Llega directo a la cama y como si fuera un animal aplacando sus ganas me posee, sin dejar, que por lo menos mis partes estén lubricadas, por lo que termino adolorida, triste y sin haber podido satisfacer mis ganas.

Rosario levanta la mano indicándole al barman que sirva otra ronda de lo mismo. Señoras mías, no entiendo que ustedes hayan dejado llegar su matrimonio hasta ese punto. Son mujeres jóvenes y con mucha iniciativa por dentro, ¿qué les ha pasado? Para empezar, quiero que sepan que se han dejado manipular y agredir de sus compañeros, a sabiendas o no de parte de ellos. Si ustedes están pasando por todo esto es porque se los han permitido.

María pide la palabra y explica que ella ha tratado de hablar con su esposo para explicarle qué es lo que a ella la éxito, cuáles son los lugares y cómo debe hacerlo para sentir más pero la respuesta contundente de él es “Yo sé cómo hacerlo, vas a venir a enseñarme cómo complacer a una mujer” y con eso se termina cualquier tipo de conversación entre nosotros.
Y tú por no tener una discusión, en pleno acto, -Le comenta Rosario- callas y te sometes a lo que él quiere, ¿no es verdad? María baja la vista asintiendo tristemente.

Queridas amigas, ¿por cierto cómo te llamas? – dirigiéndose a la que se acercó a ellas-
Amaury, -respondió.
Ustedes han escogido ser infelices.
¿Nosotras? -Levantan sus voces María y Amaury- Si somos las agredidas, las que sufrimos el comportamiento de nuestras parejas.

Les vuelvo a repetir que ustedes son las únicas culpables de que eso esté pasando y por qué se los digo, sencillamente porque han aceptado en silencio, que las sigan maltratando. Recuerden que si ustedes mujeres no se quieren y respetan a sí mismas, no esperen que sus hombres o cualquier persona lo haga. Ustedes son las llamadas a ponerle un alto a cualquier tipo de agresión y ésa es una muy normal y no por ser normal es bueno. Me explico, esa es la más común, luego vienen los golpes, los gritos y las amenazas. Si sus compañeros no quieren entender que ustedes tienen el derecho de ser tratadas con amor y consideración, lo más seguro es que tendrán que ir a un Terapeuta de parejas.

María tú no necesitas de artimañas o yerbas para mejorar tu lívido es la situación que estás viviendo, la que no te deja terminar o llegar al clímax.

Haciendo las veces de Terapeuta, te voy aconsejar una cosa. Cuando tengas el próximo encuentro sexual con tu esposo, déjalo que sea él quien comience el juego. Aunque tengas muchas ganas de ser cómo eres en el sexo. Deja que él tome la iniciativa y románticamente indúcelo hacia lo que tú quieres que te haga. Una que otra vez actúa y hazle sentir muchas ganas pero déjalo con la intriga. Posiblemente se vea en la necesidad de entender que tiene que estimularte para que lo hagas sentir y así, poco a poco, si te ama, el entenderá que no eres una máquina, a quién se le oprime un botón y empieza a trabajar. Es seguro que se dará cuenta que necesitas más estímulo y más caricias. Claro, una buena conversación, en un lugar que no sea la casa podría mejorar aún más las cosas. Hagan una cita con ellos y encuéntrense en algún sitio que a ambos les guste, sin expectativas, solo será para hablar y volver a conocerse.

Muchas veces terminamos, imaginando otra situación, con otro hombre o mujer, mientras estamos con nuestros compañeros y se puede volver un hábito. Podríamos llamarlo un vicio, porque de esa manera se puede llegar a tener un orgasmo. Esto no quiere decir que ya no amemos a nuestros hombres pero es la necesidad de sentir, la que lleva a tomar atajos, que no son muy recomendados. Cuando eso pasa, si se quiere mejorar o rescatar la relación, deben buscar ayuda Profesional. Porque tres o cuatro en una misma cama, no es normal, a menos que los cuatro estén de acuerdo con ese tipo de relación.

Yo considero –dice Rosario- que hacer el amor es algo tan sublime que no podemos permitir que nos saboteen ese momento glorioso. Abraza a tu amor y dile que quieres que te haga sentir, que te eleve hasta el cielo que por tu parte harás que gima de placer por el tiempo que él quiera y cuando ya esté listo o lista podrán  lanzarse a la aventura más exquisita que todo ser vivo puede disfrutar. Y así cual ríos que se encuentran para volcarse a un manantial de amor sentirán cómo fluyen de sus entrañas la esencia de la vida. Hablen, comuníquense antes y verán que, si son inteligentes, será el mejor sexo que hayan tenido.

Ya se les estaba haciendo tarde y entre las tres pagaron la cuenta. Tomaron rumbos distintos, no sin antes comprometerse a volver a encontrarse y contar sí pudieron llegar a ese Orgasmo tan deseado.

Carmen Pacheco
lasculpasylamuertedelamorii@hotmail.com
@Erotismo10 
28 de septiembre de 2016



jueves, 22 de septiembre de 2016

ABRÁZAME YA...





Abrázame hasta sentirnos uno
No hablemos más e irrespétame ahora
Abrázame y rómpeme la boca, como esa fiera
Loca que acostumbra a tomarme.

Abrázame y hazme sentir ese cuerpo tibio y sudoroso de placer. Luego juntos terminaremos dormidos, después de habernos querido.

No ves que desespero por vestirme con tu cuerpo y sentirme tuya.

Cierra mi boca con tu lengua pecaminosa
Abrázame y enséñame cómo se puede amar con delirio.

Descubre mis caminos y haz verter mis ríos.

Abrázame y déjame ver como se enerva tu cuerpo al contacto con el mío.

Llévame hasta el mismo cielo y de esa forma podré contarle a un Ángel, sobre cómo tus manos traviesas y agitadas, se distraen en mi vientre, mientras me retuerzo de placer.

Abrázame, mientras penetras en mi necesidad de ti

Abrázame, que mis ansias son añejas y tienen recuerdo de cabalgatas lejanas.

Abrázame que necesito tu aroma de hombre sobre mi cuerpo.

Para que tu locura ponga a bailar mi pelvis dormida.

Eres el Jinete de mis sueños, el que me hace elevar y volar cual gaviota al viento.

Dibújame tus labios sobre mis pechos y deja la huella de tu amor en ellos.

Abrázame…



Carmen Pacheco
lasculpasylamuertedelamorii@hotmail.com
@Erotismo10
22 de septiembre de 2016