miércoles, 7 de junio de 2017

LA PIEL BAJO MIS UÑAS...





En el boulevard se estaba celebrando una especie de fiesta. La gente iba disfrazada de personajes del siglo XVIII. Todo era algarabía y antifaces. Algo que jamás me gustó es ir por allí con el rostro tapado. Había quedado en encontrarme con Luisa María, amiga de la infancia, la que siempre tiene conversaciones muy aleccionadoras.

Cuando llego al Restaurant donde nos encontraríamos observé un remolino de hombres alrededor de mi amiga. Al verme ésta, hace un gesto que dice “Qué puedo hacer” mientras coquetamente escribe algo en un pedazo de papel de uno de los que la rodeaban. Cuando llegué, los despidió con mucha cortesía dejando en sus mentes, la idea que esa noche estarían cenando juntos.

Nos abrazamos y riendo le digo – No cambias María Luisa, la misma coqueta de cuando niñas. - Qué te puedo decir- dice arreglándose el escote, dejando a la vista unos pechos que parecen palomas prestas a volar.

Que alegría que hayas podido viajar esta temporada a Madrid. – Me dice. Como ves han llegado muchos turistas para la entrega de premios de esta noche.

Haciéndole una seña al mesonero, le contesto – No me lo hubiese perdido por nada del mundo amiga. Quiero verte recibir el tuyo y nos echamos a reír. Tráigame una buena taza de café con chocolate y una torta como la que tiene mi amiga.
Cuéntame cómo te ha ido con tus apariciones en el teatro. Desde que escribiste aquel libro de “La piel bajo mis uñas” y de eso hacen unos meses, no había podido encontrarte para conversar.

Todo ha ido a pedir de boca. Me estoy presentando seis veces a la semana y los fines de semana dos, le comento. No quiero cansarme tanto y prefiero dejar unas cuantas horas para mí.

El tema que tendré la semana entrante es sobre la sexualidad tántrica y la conexión al corazón. ¿Qué te parece el título que le puse?

Interesante esa combinación de sensaciones en un teatro  –Contesta.

¿Crees que el sexo puede tomarse como una adición?

Claro que sí, sobre todo si hablamos de un sexo meramente cerebral.

No entiendo, le replico.
La sexualidad puede ser muy adictiva cuando no está conectada al corazón y generar patrones emocionales dolorosos. No hay acto sexual que no despierte emociones y es por eso que debemos entrenarnos para poder disfrutarlo sin, cómo es que tú les llamas - “Apego”- le contesto. Exactamente, cuando aprendemos a llevar una sexualidad consiente con ese órgano llamado corazón, parece una controversia pero es posible que  no nos apeguemos a nadie y gozamos los encuentros más que los que sufren por amor.

Hago un gesto de necesitar algo más que lacre ese frasco de perfume que destapó.

Te explico. Cuando llegas a entender que esa persona con quien estás, no la tienes que dominar o tratar de amarrarla a ti es más placentero el sexo con él o con ella. Si mi placer depende de otra persona es allí cuando aparecen las pataletas del niño interior  “Por qué tú no estás cuando yo quiero”. “Por qué tu no me das cuando yo quiero” pero cuando está conectado al corazón dentro de ti misma ya no es tan adictivo. Cuando se conecta al corazón es menos intenso, no quiere decir que sea menos verdad. Al contrario es cuando el verdadero amor renace y se manifiesta con toda su gloria. De la forma que te comento encuentras más espacio y se crea más confianza. Te das cuenta que el otro no es un objeto para ser usado por ti, ni tú por él y estás más conectada a ti misma, por lo tanto no estás tan necesitado del otro. Deja de existir eso que dicen “Sin ti no soy nada” Al contrario es cuando están más compenetrados en el sentir. Eso es uno de los caminos entre el sexo y el corazón.

Primero hay que aceptar que se está solo o sola. Existen los que te preguntan “Cómo y todavía sigues soltero” o cómo haces para vivir sola. No saben que en la soledad hay un espacio exquisito de intimidad con uno mismo y solamente desde ese espacio puedes abrir la puerta a otra persona para dejarlo entrar. Cuando has aprendido a convivir contigo es más fácil hacerlo con otra persona.

Me has dado material para desarrollar en el próximo Foro. La gente estará feliz de aprender cómo disfrutar del sexo sin tener que aferrarse a nadie y sí gozar cada instante en la libertad que nos da el no apegarse de ninguna forma valorando el momento que se vive y más nada.

El tiempo corrió como muchacho tras un heladero. Quedamos en encontrarnos esa noche, luego de la entrega de los premios y así seguir compartiendo su merecido reconocimiento y algo más de cosas del amor.


Carmen Pacheco
@Erotismo10
07 de junio de 2017