Caminar
en solitario, no es la mejor manera. Soñar en compañía es lo más acertado.
Entrelazar los anhelos y las querencias, nos permiten avanzar con alegría.
Cuántas
veces nos caemos y levantamos en un día. En qué momento nos damos cuenta del
error cometido. Es posible, que en nuestra ceguera e inmadurez pongamos a
prueba los verdaderos sentimientos.
Jamás
han logrado coexistir, dos fuerzas, que emanan de seres intolerantes y para
colmo, tercos para llegar a conformar un sentimiento de amor.
No
terminan de entender, que aunque exista algo que los atrae con furia también
hay otra fuerza que hace que se separen. Es de locos en verdad. Parece sacado
de una novela rosa, en la que existen muchos problemas entre los protagonistas.
Algo
está en contra de ese sentimiento y si pudieran entender que son ellos los que
ponen en peligro algo que está atado a un hilo de telaraña que se mese inseguro
cual equilibrista a dos mil metros de altura acompañados de vientos fuertes y
una amenaza de tormenta.
Todos
estamos de acuerdo en que el sentimiento más hermoso que existe en el mundo es
el A. M. O. R. pero éste tiene que ir tomado de la mano de otros compañeros,
como son: El Respeto, La Confianza, La Fe, La Solidaridad y por sobre todo, el
reconocimiento de la dignidad del otro.
Amar
por amar, no es suficiente. Siento que no es la pasión noble y verdadera que
todos deseamos. Podríamos decir que es el miedo a estar solo o sola el que nos
lleva a seguir empecinados en una relación estéril. Es allí donde hacen falta
las muletillas, que siempre olvidamos para encontrar el que nos ame y a quién
amar.
Si
suspiras mientras pronuncias su nombre es señal que sigues con ese sentimiento
en el alma. Te corroe la tristeza al creer que no podrás encontrar a otra
persona, que te valore, tal cual cómo eres. Esto te seguirá pasando mientras
ese estremecimiento no desaparezca de tus entrañas.
Y
me pregunto, ¿Qué se puede hacer, cuando la razón se ante pone al corazón?
¿Cómo evitar caer en los mismos errores? Que si bien es cierto, aún te cabalga
ese cuerpo, cada vez que le recuerdas, no es menos indudable, que los hechos
acaecidos, retumban del otro lado.
¿Quién
dijo que amar es fácil? Sobre todo cuando son dos cabezas duras, que se niegan
a entender y valorar la migaja de tiempo que tienen.
¿Miedo?
Claro que existe pero hay que tomar una decisión inmediata. O te lanzas a las llamas
sabiendo que te darán calor pero también te quemarás o decides olvidar
ese sentimiento y permites que otro u otra ocupen su lugar. Los cambios duelen,
muy cierto pero ¿no es peor vivir en la incertidumbre?
¿Habrá
alguien que tenga una respuesta sensata, a tan semejante dilema y ayude a un
corazón herido y desorientado?
Carmen Pacheco
lasculpasylamuertedelamorii@hotmail.com
@Erotismo10
16 de junio de 2016
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