jueves, 18 de agosto de 2016

DEJA QUE MI CUERPO DANCE...





De muy lejos, llega el suave sonido, que acaricia, penetrando suavemente y dándole ese sabor salobre, que duele por breves momentos a la orilla de la playa.

Es como dice aquella canción “Que besa la playa y se va”

El ir y venir del mar.

El querer y no querer.

El besar y regresar al mar es lo que retumba en mi cabeza.


Mi amada embellece el momento, con sus suaves y melancólicas notas musicales, que saca de un piano viejo.


Las blanca y las negra, unidas a través de sus largos dedos, hacen que mi ser se emborrache de tranquilidad, de ese entendimiento apasionado.


Que suave está la noche. Sólo el ruido del mar y los acordes musicales estremecen todo el  espacio en que estoy. Ni un ave se atreve a romper con esa delicada armonía, que extrañamente se logra percibir pero que en este preciso instante tengo la bendición de regocijarme en ella.


Cómo quisiera quedarme por siempre, de esta manera y dejar que mi mente abrase esa alma tan soñadora y en una suave danza de amor expresar, exactamente, lo que mi corazón, hoy siente.


No, no pares de tocar, querida mía... Déjame disfrutar, un poco más de esta razón de amar.




Carmen Pacheco
lasculpasylamuertedelamorii@hotmail.com
@Erotismo
18 de agosto de 2016